Los catorce cuentos que recoge Parvada blanca en la ciudad son catorce intrigantes, equívocas, misteriosas historias que nos llevan a climas y situaciones diversos. A la vez, estos relatos -tenues, rotundos, tajantes- son ceremonias de iniciación, un mismo rito de pasaje catorce veces celebrado. En una atmósfera de laberinto, de encrucijada, de espesa neblina, los personajes de Ana Laura Pazos, directora de Bicaa´lu, se encuentran siempre al borde de alguna revelación que será definitiva para sus vidas. Esta joven escritora tiene un don especial para hacernos sentir la trascendencia de ese paso que estamos a punto de dar.

Chocolate
Se dice que el emperador Moctezuma recibió a Hernán Cortés con una espumosa taza de chocolate. Condimentada con pimienta, vainilla o especias, esta bebida era el deleite de la corte real. Los aztecas creían que el chocolate confería poderes mágicos; era un don del dios de la muerte y la resurrección, el gran Quetzalcóatl...

Fachoso
Existen las paradojas lingüísticas, y la palabra fachoso es un claro ejemplo. En el pasado, este término se utilizaba para designar a una persona vanidosa y petulante, de esas que pasan horas frente al espejo y se pavonean por la calle sintiéndose la última Corona de Acapulco. Extrañamente, el tiempo logró que la palabra fachoso —que deriva del italiano faccia: “facha”, “cara” o “rostro”— se utilizara con un sentido contrario...








