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El síndrome del corazón roto

El síndrome del corazón roto
Michelle Medrez

Michelle Medrez

Mente y espíritu

Terminar una relación amorosa representa un sufrimiento enorme para algunas personas. Sin duda, cada quien experimenta sus pérdidas con distinta intensidad y en diferentes formas; en algunos casos, separarse de la pareja puede producir un dolor emocional similar al dolor físico de romperse un hueso o de padecer alguna enfermedad. La verdad es que la tristeza no solo pasa factura en el corazón y en nuestros sentimientos; también tiene un impacto significativo muy real en nuestro cuerpo.

Un ejemplo de cómo un corazón roto afecta nuestra salud física es el síndrome de takotsubo, una miocardiopatía descrita por primera vez hace veintinueve años en Japón, y popularmente conocida como “el síndrome del corazón roto”.  Hace un par de años, el síndrome se hizo más conocido porque se sugirió que Carrie Fisher y su madre, Debbie Reynolds, podrían haber muerto a causa de él. En el caso específico de Fisher, la asociación con el síndrome de takotsubo se debió, sobre todo, a la ahora célebre frase atribuida a la actriz: “Toma tu corazón roto y vuélvelo arte”.

En todo caso, los médicos consideran que la miocardiopatía de takotsubo es ocasionada por un fuerte estrés físico o emocional que simula un infarto de agudo de miocardio. Según la American Heart Association, las mujeres solemos ser más propensas a sufrir este síndrome, que puede originarse a raíz del estrés causado por un divorcio, una pérdida o un rechazo amoroso. En algunos casos, el síndrome de takotsubo puede ser mortal, pero lo usual es que no lo sea, lo cual no le resta importancia; después de todo, ¡es un infarto! Las personas que lo han padecido suelen no tener secuelas y recuperarse cuatro o cinco días después de presentar los síntomas.

Otros estudios han mostrado que una persona con tendencia a la depresión y que recientemente ha sufrido un trauma de amor tiene cinco veces más probabilidades de morir por una afección cardiaca que una persona que solamente tiene depresión o problemas cardiacos. Todo esto puede tomarse como evidencia para afirmar que la angustia proveniente de un amor perdido influye efectivamente en aumentar las probabilidades de un ataque al corazón, a pesar de que no se padezcan enfermedades relacionadas con este órgano. Así,la prevención de estos posibles riesgos, como en todos los aspectos relacionados con la salud, se vuelve fundamental.

Tomando en cuenta lo anterior, te recomiendo considerar los siguientes puntos si estás pasando por un periodo de duelo en tu vida amorosa, o bien, tomar nota por si algún día los necesitas.

No reprimas o evadas tus emociones. Recuerda que las emociones que no salen se pudren. Expresar lo que sentimos reduce el estrés en el cuerpo. Aceptar las emociones que se desprenden de la pérdida, como el enojo, la tristeza profunda, la decepción y la impotencia, es un paso importantísimo para comenzar a sanar.

No pongas un límite de tiempo. La creencia en que uno, o seis, o cualquier número determinado de meses sin interesarse en el sexo opuesto —o en el mismo sexo, si es tu caso— es mucho tiempo, o considerar las opiniones de algunos amigos acerca de que deberías salir con más gente, son factores que por lo general sólo aumentarán tu inseguridad y tu frustración. Cada corazón vive a su propio tiempo, y necesita sus propios procesos. Recuerda que el duelo siempre es una experiencia íntima, y la introspección, sin límite de tiempo, puede ser de gran ayuda. Algunos psicólogos sostienen que analizar y explorar tus sentimientos después de la ruptura puede conducir a una mejor recuperación emocional —contrario a la creencia de que un clavo saca a otro clavo.

Satisface tus necesidades. Es probable que tus ciclos de sueño y de apetito se vean modificados después de la separación; sin embargo, es necesario que no descuides tu dieta y trates de comer saludablemente, pues el estrés modifica el proceso de absorción de nutrientes. En lo emocional, si te sientes mayormente vulnerable, tómate tu tiempo y busca tu comodidad, procura salir de vez en cuando a reuniones, o a lugares que te gusten, y trata de evitar conductas que te aíslen demasiado, pues tu entorno social puede ser también fuente de apoyo y felicidad. Si la situación es crítica y el dolor verdaderamente grave, no dudes en acudir con un especialista en salud mental.

Alimenta tus sentidos. Recuerda la frase de Carrie: “Toma tu corazón roto y vuélvelo arte”. Ésta es una invitación a utilizar una de nuestras capacidades innatas: la creatividad. Aprende a tocar un instrumento e imagina melodías que sanen tus heridas, o bien, escribe tus sentimientos en poemas que hablen de todo lo que necesites hablar, o quizá prefieras pintar tu tristeza e inundar lienzos y hojas con los colores de tu alma. Verás que cultivar el arte y la creatividad será un método muy bueno para recuperar todo lo que creías perdido —además de ayudarte a reducir el estrés significativamente; desde luego, asegúrate también de atender tus necesidades físicas. La suavidad, el calor y el tacto pueden ser incalculablemente curativos. Alimenta tus sentidos —con música, aromas, sabores, belleza…— y no olvides seguir descubriendo el mundo.

Finalmente, recuerda que un corazón roto no te hace desagradable. En muchas ocasiones las separaciones amorosas afectan el concepto que tenemos de nosotros mismos. Esto puede ser más grave cuando la ruptura fue unilateral, o cuando hubo factores como infidelidad o decepción, y es perfectamente comprensible que después de terminar con tu pareja sobrevenga una profunda sensación de soledad. Precisamente por eso es importantísimo tomar una pausa, darnos tiempo para nosotros mismos y sanar. Para bien o para mal, nuestros corazones se rompen en más de una ocasión a lo largo de la vida, y es quizá una consecuencia natural de  transitar por el mundo, de vivir en él y, simplemente, de crecer.

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