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Invisibilización de las artistas y el activismo de las Guerrilla Girls

Invisibilización de las artistas y el activismo de las Guerrilla Girls
Guadalupe Gutiérrez

Guadalupe Gutiérrez

Inspiración

En la mayor parte de la historia, Anónimo era una mujer.
Virginia Woolf

Al reflexionar sobre esta frase tan icónica de la escritora inglesa Virginia Woolf, imaginamos un pasado distante, en el que las mujeres no tenían oportunidad de figurar y mucho menos sobresalir en el ámbito del arte o en cualquier otro. Qué alivio que eso ya quedó en el pasado, ¿cierto?

Desgraciadamente, no.

Las mujeres aún continuamos luchando por reclamar espacios, no para cumplir con cuotas de paridad, sino para demostrar nuestro talento y aporte significativo al capital laboral y creativo. Esto es especialmente preocupante en el ambiente artístico, en el que, pese a existir registros y libros de historia del arte, la aparición de mujeres artistas en ellos es casi nula, pues su papel está relegado al de modelo, musa, esposa, amante y demás roles en función de su relación con los artistas masculinos.

Para el libro Takedown: Art and Power in the Digital Age (2022), Farah Nayeri realizó una revisión minuciosa de libros de historia del arte, artículos periodísticos, cobertura de medios, exposiciones en museos, festivales de cine, entre otros, y además de comprobar la invisibilización de las mujeres en la historia del arte, también teorizó sobre los mecanismos actuales que perpetúan la ínfima presencia de las mujeres en los reflectores del ámbito artístico.

Artemisa Gentileschi, 'Autorretrato'

Artemisa Gentileschi, Autorretrato.

Camille Claudel, 'La importancia de la imploración'

Camille Claudel, La importancia de la imploración.

Otra pluma que abona a este reclamo es la de Maggie Nelson, quien en su libro Sobre la libertad: cuatro cantos de restricción y cuidados (2021), explora el sesgo de evaluación en el arte producido por mujeres, al que se somete a un escrutinio mayor en cuanto a calidad y tiende a ser duramente criticado en comparación con el arte producido por hombres, lo cual contribuye al mito de que las artistas no son lo suficientemente buenas para exponer sus obras en los museos y galerías más reconocidos a nivel mundial.

Las Guerrilla Girls

Antes de que el movimiento #MeToo (2017) hiciera eco en los rincones oscuros del mundo del arte y se impulsara, aunque fuera de manera superficial, un entorno más inclusivo para las artistas, un grupo de activistas anónimas ya se dedicaba a denunciar las prácticas misóginas y racistas de las instituciones artísticas más poderosas: las Guerrilla Girls.

"Guerrilla Girls"

Este grupo de activistas está conformado por mujeres artistas quienes, para permanecer en el anonimato, usan máscaras de gorila en sus apariciones públicas y ostentan nombres de mujeres famosas fallecidas. Utilizan letreros, libros, videos y demás materiales para la realización de proyectos de activismo alrededor del mundo, con el objetivo de visibilizar la discriminación y los prejuicios que aún imperan tanto en el sector del arte como en la política y el ámbito cultural. También han realizado intervenciones y exhibiciones en museos para denunciar la desigualdad de salarios en estos, así como la condición privilegiada de los ricos en cuanto al acceso y el consumo de obras de arte.

El grupo se fundó en 1985. En ese entonces utilizaban el arte callejero para denunciar la poca repercusión que tuvieron las protestas en contra de la exposición “An International Survey of Recent Painting and Sculpture” de 1984, en el Museo de Arte Moderno —MoMA por sus siglas en inglés—, en la que de los 169 artistas incluidos, sólo 13 eran mujeres.

Uno de sus carteles más famosos es el de “¿Tienen que estar desnudas las mujeres para entrar en el Museo Metropolitano de Arte?” —traducido del inglés Do women have to be naked to get into the Met Museum?—, realizado en 1989 después de contabilizar la proporción de artistas femeninas y desnudos femeninos en dicho recinto. Su hallazgo fue que menos del 5% de los artistas exhibidos en la sección de arte moderno eran mujeres, pero el 85% de los desnudos eran femeninos. Este poster fue reproducido en diversos autobuses de Nueva York, pero al poco tiempo la compañía camionera canceló el contrato porque “la imagen era demasiado sugestiva”.

El método empleado por las Guerrilla Girls funciona, ya que comparten estadísticas reales, nombres de las instituciones, realizan investigaciones y liberan la información para que las personas interesadas puedan acceder a ella. Durante 38 años, este grupo ha tenido un impacto significativo en la exposición y modificación de prácticas misóginas y discriminatorias de los museos y festivales de arte; aunque la lucha por el merecido reconocimiento de las mujeres en el arte está lejos de terminar, somos muchas quienes estamos comprometidas a denunciar estas malas prácticas y a divulgar el trabajo realizado por las artistas. ¿Te sumas?

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