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Origami y arquitectura

Origami y arquitectura
Yolanda Bravo Saldaña

Yolanda Bravo Saldaña

Creatividad

El origami —también llamado papiroflexia— es una técnica japonesa que, a grandes rasgos, consiste en doblar papel de manera que resulte en figuras de animales, flores y otros objetos. Tiene sus orígenes en el siglo II d.C. en China, donde también se inventó el papel que, siglos después, fue llevado a Occidente a través de la Ruta de la Seda por navegantes como Marco Polo —aunque hay que decir que al principio este material no fue del agrado de los europeos, pues ellos preferían el pergamino, que estaba hecho de piel y tenía mayor resistencia.

El primer libro de origami conocido, titulado Hiden Senbzuru Orikata, data del año 1797 y muestra diversas técnicas para crear figuras con papel. A principios del siglo XX, el gran filósofo y escritor español Miguel de Unamuno —quien amaba armar pajaritos de papel— compuso varios escritos dedicados a la técnica del origami. Por esas fechas, también, la creación de figuras con papel fue usada en procesos de aprendizaje tales como la papiroflexia didáctica de Federico Froebel, lo que dio mayor empuje a la técnica.

Sobre la relación del papel y la arquitectura, se podría decir que es casi obvia: estudiantes, docentes y arquitectos necesitan objetos tridimensionales para concebir lo que después se materializará en un edificio, los cuales casi siempre son maquetas realizadas en papel, cartón y otros materiales. Y ya desde principios del siglo pasado se tiene registro de decenas de publicaciones en las que se habla de geometría, papiroflexia y origami aplicados en la arquitectura; por ejemplo, El pliegue en la arquitectura, que es la tesis doctoral de Pablo Miguel de Souza Sánchez para la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid.

...estudiantes, docentes y arquitectos necesitan objetos tridimensionales...
...para concebir lo que después se materializará en un edificio...

La flexibilidad del papel, los pliegues que genera al doblarlo, los planos y las estructuras que posibilita permiten explorar ciertas ideas sobre el volumen y los espacios, y anticipar lo que será el resultado. Así, esta técnica se ha usado para diseñar muros, mobiliario y hasta para inspirar edificios enteros. A continuación, veremos algunos ejemplos de diseños arquitectónicos que tienen sus raíces en la milenaria técnica del origami.

Capilla Valleacerón (Cortesía Sancho Madridejos / ArchDaily)

Capilla Valleacerón (Cortesía Sancho Madridejos / ArchDaily)

En general, el llamado “origami arquitectónico” puede ser: rígido, de pliegue curvo, modular o creado a partir de mosaicos. El primer ejemplo es la Capilla en Valleacerón, construida en 2001 y ubicada en Almadén, España; una obra de los arquitectos Sol Madridejos y Juan Carlos Sancho Osinaga. Esta construcción se basa en la manipulación de los materiales que, tras ardua investigación con cajas y pliegues, son tensionados de manera focal como en el origami; sólo que, en vez de papel, se utiliza concreto armado.

Otro ejemplo muy interesante es el estudio estadounidense RVTR, cuyos arquitectos —en colaboración con el área de acústica de ARUP Architects— dieron a conocer un proyecto de origami mosaico denominado Cámara de ResonanciaResonant Chamber— en 2012, el cual consiste en envolventes desplegables con principios del origami rígido.

Resonant Chamber (Cortesía RVTR / ArchDaily)

Resonant Chamber (Cortesía RVTR / ArchDaily).

El tercer ejemplo es un arquitecto muy particular, Shigeru Ban, un japonés nacido en 1937. Su aportación destaca no tanto por edificaciones monumentales, grandilocuentes o caras, sino por obras destinadas a las clases más pobres, por lo que en muchos casos para abaratar costos hace uso del papel en sus diversas variantes. Su obra, aunque no toda está hecha con base en los principios del origami, tiene ejemplos extraordinarios como el Centro Pompidou de Metz, en Francia. Por el uso tan particular de los materiales, Shigeru Ban se hizo acreedor al Premio Pritzker, el más importante que existe en la arquitectura.

Aunque el uso del origami en la arquitectura tiene muchas décadas de antigüedad y ha influido en la obra de diferentes creadores, son los estudiantes quienes parecen estar más interesados en este tipo de experimentación. Por ello, en las universidades y talleres de construcción cada vez se le da mayor importancia a técnicas creativas como la papiroflexia abstracta. A través de ellas, se enseñan y exploran los conceptos de volumen, estructura, pliegues y tensiones para generar volúmenes tridimensionales de gran formato que, con suerte, se convierten en preciosos edificios que parecen haber sido obra de un anciano japonés experto en origami.

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