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¿Quién necesita a Superman? Las periodistas de la vida real que superaron a Lois Lane

¿Quién necesita a Superman? Las periodistas de la vida real que superaron a Lois Lane
Bernardo Monroy

Bernardo Monroy

Creatividad

El domingo 13 de mayo de este 2018 fue un día funesto para los amantes de los cómics y el cine: a los sesenta y nueve años de edad, en Montana, falleció Margot Kidder, la famosa actriz que dio vida a Lois Lane en las películas de Superman de 1978. El impacto de Lois Lane en la cultura popular fue mayor del que uno podría sospechar a primera vista —con cientos de estudios y artículos dedicados a analizar el rol que tuvo en los procesos de liberación femenina. La famosa reportera del periódico El Planeta pasó de ser un simple personaje de cómic para transformarse en el arquetipo de la periodista intrépida, incorruptible, valiente, entrometida y dispuesta a todo con tal de obtener una nota de primera plana. Su imagen —blusa morada, falda negra, gafete de prensa, grabadora y libreta— es el símbolo más famoso de compromiso con la libertad de expresión que puede encontrarse en los cómics. Pero al final, aunque de gran valor, Lois Lane es un personaje ficticio, y hay mujeres periodistas de la vida real que la han superado en muchísimos aspectos. Quisiera que este texto sirviera para recordar a Margot Kidder, que encarnó —en la pantalla grande— a todas esas mujeres que tienen el valor de cuestionar a los villanos capaces de destruir un edificio con un soplido, pero también para rendir homenaje a las reporteras, de a de veras, a todas esas mujeres que son tan audaces como Lane, y quizá más que ella.

El prototipo: Torchy Blane

Mucho antes de que Lois Lane se convirtiera en uno de los  modelos de la periodista ideal, estaba Torchy Blane. Durante los años treinta, cuando no era muy común ver mujeres en roles protagónicos, Glenda Farrell dio vida a esta reportera astuta, audaz y sarcástica. Blabe trabajaba para El Heraldo Matutino y nunca dudaba cuestionar y exponer a los mafiosos y a los criminales. Una de sus frases características era “tengo tinta en mi sangre y olfato para las noticias”.

Torchy Blane

Torchy Blane apareció en nueve películas —todas ellas con Farrell en el papel principal. El nombre de su primera cinta fue una bofetada con guante blanco para el machismo de la época: Smart BlondeRubia Lista, en contra el estereotipo de que rubia es sinónimo de tonta.  En la película, ella ayuda a su novio detective, Steve McBride, a resolver el misterio detrás de un asesinato. Desde luego, Blane muestra su inteligencia y suspicacia al deducir, basada en la evidencia, quién fue el asesino. Aunque hoy en día Torchy se encuentra injustamente olvidada, su influencia durante la década de los treinta llegó más allá de las películas, y la mejor prueba de esto es que Jerry Siegel y Joe Shuster —los creadores de Superman— se inspiraron en ella para crear a una de las pocas chicas que le movería el tapete al Hombre de Acero.

El primer cómic de Superman, en el que ya aparecía Lois Lane, se publicó en 1938. En aquella época, poco a poco y de forma inevitable, el fantasma de la Guerra se abalanzaba sobre el mundo. Los siguientes años darían grandes periodistas, igual de valientes que las señoritas Lane y Blane pero, a diferencia de ellas, tan reales como tú que lees y yo que escribo.

Las damas del Día D

Las D-Day Dames definieron el periodismo en una época en la que Lois Lane era un mero personaje de ficción. Ellas fueron las valientes reporteras que cubrieron la Segunda Guerra Mundial, en una época en la que no era común ver al mal llamado “sexo débil” en el campo de batalla ni en las salas de redacción.

Martha Gellhorn

Una de las figuras más destacadas de este grupo fue Martha Gellhorn, que ya había cubierto la Guerra Civil Española al lado de su entonces futuro esposo, Ernest Hemingway. El 6 de junio de 1944, Gellhorn fue la única mujer reportera en las playas de Normandía. No recibió permiso de la prensa estadounidense para cubrir el desembarco, y llegó a las costas francesas escondida en un barco de paramédicos. Fue una de las primeras personas en reportar la liberación del campo de exterminio de Dachau, en Alemania, y cubrió la Guerra no sólo en Europa, sino también en el Pacífico desde Hong Kong. Su vida es un ejemplo de determinación, pues Gellhorn nunca renunció a sus ideales ni a perseguir aquello que le daba sentido a su vida. Tuvo una vida intensa, exprimiendo cada milésima de segundo como si fuese el último. En su honor, se entrega anualmente el Premio de Periodismo Martha Gellhorn, para los mejores reporteros de guerra.

Lee Miller

Además de Gellhorn, las Damas del Día D incluían a Lee Miller y a Helen Kirkpatrick. Miller era una ex modelo que desafió las normas y se volvió fotógrafa y reportera. Kirkpatrick trabajaba para el Chicago Daily News, pero al viajar a Europa durante la Guerra decidió quedarse a reportar —incluso, dicen, telegrafió a su esposo diciéndole que ya no regresaría a casa. Todas estas mujeres son un ejemplo a seguir para todas las personas, sin importar el sexo, pues nunca traicionaron sus convicciones y decidieron seguir adelante en un camino que ellas solas debían forjar —además, en más de una ocasión denunciaron la misoginia imperante en el mundo periodístico.

Helen Kirkpatrick

Para las personas interesadas en la vida e historia de estas periodistas, recomiendo el libro The Women Who Wrote the WarLas mujeres que escribieron la guerra de Nancy Sorel. Algunos de los reportajes de Gellhorn pueden leerse en la compilación de sus trabajos The face of war  —La cara de la Guerra.

Antes y después de las chicas periodistas

Aun antes de las Damas del Día D —y también de las ficticias Lane y Blane—, existió, a finales del siglo XIX, Nellie Bly, una de las primeras periodistas mujeres en los Estados Unidos y una de las escritoras de crónica más notables que han existido. Cuán asombrosa fue su vida bien puede resumirse en el hecho de que en 1888 viajó alrededor del mundo —emulando a Philleas Fogg, el personaje de la novela de Jules Verne. En un próximo artículo hablaremos a fondo de la genial Nellie.

Ahora, vale más recordar a otras profesionistas de la pluma y el periodismo. Hay entre ellas algunas que han perdido su vida en el cumplimiento de su labor, por ejemplo, la irlandesa Veronica Guerin, asesinada en 1996 por narcotraficantes —años después su historia inspiró una película estelarizada por Cate Blanchett—, o Marie Colvin, estadounidense y corresponsal del diario inglés The Sunday Times, que murió en Siria en el 2012.

Ejemplos de mujeres reales, dedicadas al periodismo, y que nada le piden a la estrella del Daily Planet, abundan y merecen un profundo reconocimiento. Mientras exista el crimen, la corrupción, las estafas y alguien dispuesta a denunciar todas esas injusticias, podemos estar seguros de que, para fortuna de todos aquellos que no vivimos en Metrópolis, estas mujeres reporteras seguirán abundando y realizando su loable labor día con día.

Lo cierto, querido lector, es que todos estos ejemplos de periodistas similares a Lois Lane son muchísimo mejores que ella… y es que aunque pongan en riesgo sus vidas, no necesitan que Superman llegue volando para rescatarlas.

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