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Vacunas y pandemias

Vacunas y pandemias
Fausto Broca

Fausto Broca

Miscelánea

La humanidad siempre ha hecho uso de su inteligencia y creatividad para mejorar su existencia. Después de todo, a lo largo de la historia hemos descubierto y creado avances inimaginables: domesticamos el fuego, inventamos la rueda y la imprenta, y desarrollamos vacunas contra enfermedades dañinas o mortales.

Se entiende por vacuna cualquier preparación realizada con ingeniería genética y otras tecnologías, avalada por la ciencia, cuyo propósito es generar inmunidad contra una enfermedad en un individuo al estimular la producción de anticuerpos. Su labor es fortalecer el sistema inmunitario y normalmente se inocula a través de inyecciones, aunque algunas se administran de forma oral.

Una vacuna es un remedio efectivo que salva millones de vidas y, en contraste, el movimiento antivacunas es muestra de la más peligrosa ignorancia. Sin vacunas, quizá ya habría desaparecido la civilización. Aquí tres enfermedades que hoy pueden ser prevenidas con vacunas:

Viruela

Viruela

En 1796, el médico inglés Edward Jenner desarrolló la primera vacuna a partir del virus de la viruela bovina —o Variolae vaccinae, de la que derivó su nombre— y popularizó la práctica de la vacunación sistemática. Por eso se le ha llamado “el padre de la inmunización” y se dice que ha salvado más vidas que cualquier otra persona que ha vivido sobre la Tierra.

El descubrimiento de Jenner fue que una persona a la que se le administra una pequeña dosis del virus de viruela bovina, que es más benigna, luego de sufrir fiebre y algunas molestias, desarrolla inmunidad contra la viruela humana.

Desde mediados del siglo XX ha habido campañas de vacunación mundiales contra la viruela. Como resultado, el último caso de infección por viruela tuvo lugar en octubre de 1977: Ali Maow Maalin, un joven somalí de veintitrés años, fue la última persona conocida que contrajo viruela de modo natural.

De acuerdo con cálculos proporcionados por la Organización Mundial de la Salud, el virus de la viruela acabó con más de trescientos millones de personas, tan sólo en el siglo XX: muchas más que todas las pérdidas humanas acumuladas en las dos guerras mundiales, la gripe de 1918 y la epidemia de VIH.

En aquellos años, el nivel de contagio de esta enfermedad era muy alto y se transmitía por vía aérea. Una vez contagiado, al cabo de unos días la piel del sujeto se cubría de bultos que se llenaban de líquido, como ampollas, y luego exudaban pus. Tras unas semanas las pústulas se secaban y formaban costras que, al desprenderse, dejaban profundas cicatrices y lesiones.

Como parte de los síntomas, también eran frecuentes los vómitos, las diarreas y las hemorragias. Más del treinta por ciento de las personas infectadas podía morir unos días después. Los pocos que sobrevivían a menudo quedaban marcados, ciegos y hasta estériles. Pero gracias a la vacuna, en 1980 la Organización Mundial de la Salud declaró erradicada la viruela.

Poliomielitis

Poliomielitis

La poliomielitis o polio es una enfermedad infecciosa que afecta principalmente al sistema nervioso. La vacuna contra ella permite desarrollar anticuerpos que protegerán al individuo de los tres tipos de serotipos de poliovirus, y fue desarrollada por el virólogo e investigador estadounidense Jonas Salk.

Este mal es muy contagioso y se propaga fácilmente de persona a persona.​ En zonas endémicas, el poliovirus salvaje puede infectar comunidades enteras. En 1952, se registraron más de 55 mil casos de polio en los Estados Unidos; de ellos, alrededor de 20 mil personas sufrieron parálisis y más de tres mil murieron.

Las personas expuestas al virus, ya sea por infección o por la inmunización con la vacuna contra la poliomielitis, desarrollan inmunidad protectora. Tres dosis de la vacuna aseguran que un 99% de la población sea inmune a la enfermedad y que exista una notable disminución en la incidencia: de 350 mil casos confirmados en 1988, en 2007 se reportaron menos de dos mil.

Tétanos

Tétanos

El tétanos es una enfermedad aguda provocada por la presencia de la bacteria Clostridium, que vive en el suelo, la saliva, el polvo y el estiércol, e ingresa al cuerpo a través de una quemadura o un corte profundo, como cuando te hieres con un clavo. Esta bacteria no se transmite de persona a persona.

La toxina del tétanos es uno de los venenos más potentes conocidos: afecta al sistema nervioso central y causa dificultad para respirar, espasmos dolorosos, convulsiones y rigidez muscular generalizada. Su mortalidad se eleva hasta en un 50% de los casos y continúa siendo un importante problema de salud pública, sobre todo en los países en vías de desarrollo.

De acuerdo con evaluaciones de la OMS, alrededor de 58 mil recién nacidos aún mueren anualmente a causa del tétanos; aun así, es un 93% menos que en 1980. En Europa no se han declarado casos de tétanos desde hace más de veinte años, con excepción de un caso en 2006 en Melilla, en un recién nacido de parto domiciliario en Marruecos.

El continente europeo está libre de tétanos neonatal desde 2009; por su parte, en septiembre de 2017 la Organización Panamericana de la Salud anunció que el continente americano ha logrado erradicar el tétanos materno y neonatal. Sin embargo, en el mundo quedan aún quince países pendientes de lograrlo.

Si existieran vacunas contra cualquier mal del mundo, ¿cuál sería la primera que le administrarías a la humanidad?

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