Ciencia ficción mexicana: un viaje al pasado y al futuro de la imaginación

Ciencia ficción mexicana: un viaje al pasado y al futuro de la imaginación
Julio Báez

Julio Báez

Desde las primeras décadas del cine en México, la ciencia ficción ha servido como espejo y plataforma para explorar las inquietudes sociales, políticas y filosóficas de una nación en constante transformación. Aunque no es tan popular como el drama o la comedia, más allá del cine de luchadores y sus enmascarados villanos, la ciencia ficción mexicana propone una mirada introspectiva y crítica que desafía las fronteras del tiempo, el espacio y la identidad.

En listados como este siempre faltará algún ejemplo que complete la totalidad de un tema, pero en este artículo trataré de dar un panorama general de la ciencia ficción mexicana, desde la década de 1940 hasta la actualidad. Entonces, prepárate a despegar, que esta nave va a la velocidad de la luz…

El moderno Barba Azul (1946)

Esta comedia mexicana de 1946, dirigida por Jaime Salvador, fue protagonizada por la estrella del cine mudo Buster Keaton —nada más y nada menos— en su única producción mexicana y la última que filmó en su vida; su coprotagonista es Ángel Garasa. Se trata de un filme raro, estrambótico, lleno de extraterrestres, asesinos en serie y científicos aeronáuticos.

Cartel de "El moderno Barba Azul" (1946)

La nave de los monstruos (1960)

Bajo la dirección de Rogelio A. González, esta película presenta a dos venusinas llamadas Gamma y Beta —las esculturales Ana Bertha Lepe y Lorena Velázquez— que aterrizan en la Tierra para encontrar a los hombres más perfectos de la galaxia. En su búsqueda, se encuentran con un ranchero mexicano llamado Laureano (Eulalio González “Piporro”), quien se convierte en su objetivo principal. La cinta es una combinación de comedia, ciencia ficción y elementos de terror, ofreciendo una crítica social envuelta en humor y fantasía.

El año de la Peste (1979)

Con un guion escrito por Gabriel García Márquez y José Agustín, y dirigida por Felipe Cazals, la cinta comienza con la detección de una rara enfermedad en una ciudad mexicana. El doctor Pedro Sierra Genovés (Alejandro Parodi), un reconocido especialista, pronostica una epidemia y previene a las autoridades, pero éstas lo ignoran. Cuando la advertencia se hace realidad, el gobierno censura la información para evitar el pánico, de modo que los civiles ignoran lo que sucede y la ciudad se va llenando de cadáveres. Ganó el Ariel a la Mejor Película de ese año.

2033 (2009)

Es el año 2033. Ciudad Villaparaíso —antes Ciudad de México—, una megaurbe mecánica, caótica y calurosa, es gobernada por un régimen totalitario, el cual es encabezado por un militar cuyo hijo termina envuelto en una feroz guerra de clases entre la élite privilegiada y las masas oprimidas. Fue dirigida por Francisco Laresgoiti con la intención de que fuera la primera entrega de una trilogía, pero las siguientes partes aún no han sido escritas.

Cartel de "2033" (2009)

Depositarios (2010)

Este filme dirigido por Rodrigo Ordóñez se desarrolla en un futuro cercano, en el que la tecnología permite a la gente crear clones de sí mismos llamados “depositarios”, los cuales cargan con sus dolores y enfermedades. Actúan Mario Mandjuano y Marco Antonio Salgado, y fue ganadora al Premio a la Mejor Película Mexicana en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara 2018. Si te interesa verla, en México está disponible en Prime Video.

Seres: Génesis (2010)

México, con su rica historia prehispánica, aporta un matiz particular al género del sci-fi al integrar mitologías ancestrales a sus narrativas. Esta película, dirigida por Ángel Mario Huerta, conjunga las profecías mayas del rey Pakal con la presencia extraterrestre, entretejiendo ciencia, religión y misterio en un relato que invita a cuestionar las raíces mismas de la humanidad y su destino. Este enfoque refleja lo singular del cine de ciencia ficción mexicano: una mezcla del mito, lo esotérico y lo científico que incorpora la tradición con la innovación. También está disponible en Prime Video.

Los parecidos (2015)

Esta producción de Isaac Ezban —el mismo director de El incidente (2014)— aborda la ciencia ficción con audacia y una profundidad filosófica. La trama nos sitúa en una estación de autobuses durante la madrugada del 2 de octubre de 1968, donde vemos a los protagonistas atrapados en un limbo espacio-temporal en el que la identidad se diluye. Esa crisis existencial se traduce en una potente alegoría sobre la pérdida de la individualidad y la presión social para ser dócil y conformarse.

Soy Frankelda (2025)

Esta cinta orgullosamente mexicana no empleó CGI en su producción, sino la técnica artesanal del stop motion y fue confeccionada durante tres años por los hermanos Arturo y Roy Ambriz, con más de 140 marionetas y 50 escenarios. La trama cuenta la historia de Frankelda, una joven y frustrada escritora mexicana del siglo XIX que, en forma de fantasma, viaja a un reino de su propia invención habitado por espectros, que son monstruos que ella misma creó en sus relatos de terror. Fue seleccionada para el Festival Internacional de Cine de Guadalajara.

Más allá del entretenimiento o de la simple evasión, la ciencia ficción mexicana es un terreno fértil para explorar las complejidades de la condición humana, y de la historia, la mitología y la cultura nacionales. A través de metáforas, símbolos y escenarios futuristas o fantásticos, estas películas invitan a reflexionar sobre el presente y a imaginar futuros posibles, siempre con la mirada crítica y creativa que caracteriza al cine mexicano. ¿Cuál vas a ver primero?…

Escena de "Soy Frankelda" (2025)

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