7 cosas que puedes hacer por tu Yo del futuro inmediato

7 cosas que puedes hacer por tu Yo del futuro inmediato
Rafael Pérez-Vázquez

Rafael Pérez-Vázquez

Un concepto muy interesante sobre el que he leído en meses recientes es el amor al Yo del futuro. Y no hablo de ciencia ficción ni de una variante de la superación personal —algo así como “mi mejor versión”—; literalmente, me refiero al Rafael del futuro: el que vivirá, espero, dentro de un año, de dos, de cinco, de una década o dos, no sé, y el que expirará su último aliento en circunstancias que hoy ignoro. A nuestros oídos occidentales suena algo mórbido, pero todo ello se contempla para asumir el compromiso de realizar acciones que beneficien a todas esas encarnaciones mías del porvenir.

Eso da un matiz muy distinto a muchas pequeñas decisiones que damos por sentadas, pero no es necesario pensar en nuestra senectud para ponerlo en práctica. Pondré un ejemplo muy burdo: debido a mi edad madura, no es extraño que cuando abuso del picante o las bebidas dulces durante la cena, termine despertando en la madrugada con acidez y reflujos gástricos, de esos que provocan que se nos cierre la garganta por segundos angustiosos; al incorporar la noción del “Yo del futuro”, el Rafael de las ocho de la noche cuida del Rafael de las tres de la mañana con un sándwich y té para la cena, en lugar de una orden de tacos al pastor con harta salsa roja y un refresco de cola.

Así las cosas, aquí te propongo siete cosas que puedes hacer por tu Yo del futuro inmediato, las cuales son prácticas, fáciles de implementar y te ayudarán a empezar a pensar a mediano y largo plazo, al tiempo que aligerarán un poco la presión por la inmediatez que es el mal de nuestra sociedad.

Anotar los pendientes del día siguiente

Muchas veces, sobre todo cuando estamos muy cansados, nos apresuramos para terminar nuestras tareas y, de inmediato, “cerramos la laptop” o bajamos la cortina para dedicarnos a otros menesteres. Pero si nos tomamos un par de minutos antes de ir a la cama para escribir en una hoja las ideas que dejamos a medias, lo que ese día postergamos y aquello que planeamos ejecutar al día siguiente, por la mañana será mucho más sencillo retomar el hilo y no olvidar nada. Si le agarras gusto a eso de la planeación, revisa metodologías como SCRUM para dividir tus procesos en tareas, y las tareas en microtareas que podrás distribuir en un calendario para cumplir cabalmente tus objetivos. Nada más no te obsesiones…

Anotar los pendientes del día siguiente
Ten un vaso de agua en tu buró

Esto no tiene complicación: todos, en algún momento, podemos despertar con sed y la boca seca. En esos momentos, pararse, ir a la cocina, prender la luz y servirse un vaso de agua puede interrumpir tu ciclo de sueño. Piensa en tu Yo sediento de las tres a.m. y tenle siempre un vaso de agua. Simple.

Dejar lista tu ropa de mañana

Como corredor matutino que soy, a veces me pasa que termino exhausto al final del día y, sin más, me meto a la cama. Al día siguiente, cuando suena la alarma, no encuentro los tenis, la gorra, la cangurera ni los audífonos… y, para colmo, el celular solo tiene 17% de batería porque olvidé ponerlo a cargar durante la noche. Pero cuando el Rafael de la noche le hace el favor de dejar todo a la mano al “Rafa Runner” que al día siguiente despierta atolondrado, la rutina de vestirme y alistarme resulta mucho más eficiente sencilla. ¿Se te ocurre algún modo de replicar esta práctica en tu propia rutina?

Dejar lista tu ropa de mañana
Adopta una buena higiene del sueño

Además de no pasarte de rosca con la salsa en las cenas, como te conté al principio, otras prácticas que puedes incorporar poco a poco para ahuyentar al insomnio y tener un sueño reparador son: evitar las pantallas —las dos, la del teléfono y la televisión— al menos una hora antes de dormir, y si despiertas a la medianoche, evita prender la TV “para entretenerte”; ser constante en la hora de irte a la cama, por muy interesante que haya terminado el episodio de la serie que estás viendo; y practicar algún tipo de relajación, meditación u oración, si tienes creencias religiosas, para bajar tus revoluciones internas. Piensa que cada vez que dices “otro capítulo y ya”,estás robándote horas de sueño y procurándote una jaqueca, fatiga y niebla mental a la mañana siguiente. Tú eliges.

Adopta una buena higiene del sueño
Deja lista tu habitación para cuando regreses

Cada vez que me voy de viaje, incluso si debo salir de la casa en la madrugada por un vuelo, trato siempre de dejar la cama tendida y los trastes lavados, pues pocas cosas me exasperan tanto como regresar, cansado y mareado después de un largo trayecto, y toparme con trastes casi enmohecidos y una recámara como de adolescente rebelde. Regálale a tu Yo que retornará exhausto una habitación tan limpia que le haga sentir que llegó a un hotel; llámame loco, pero creo que eso sí es amor propio y no andar tomándose selfies.

Prepárate comida y déjala lista

Conozco muchísima gente que, por alguna razón desconocida incluso para ellos, da prioridad a numerosos asuntos en su vida y deja atrás su propia alimentación. “Es que no me dio tiempo de desayunar”, dicen, y a mí me suena como si alguien llegara desnudo a la oficina argumentando que no le alcanzaron los minutos para vestirse. Pero, sin ponerme regañón, entiendo que en el ajetreo de la vida diaria a cualquiera pueda sucederle que abra el refrigerador y solo haya latas a medio consumir. Entonces, en atención a tu Yo hambriento y apresurado del futuro, date un tiempo para adquirir o preparar alimentos ligeros y duraderos, y que así nunca te falten snacks nutritivos en la semana. Meal prepping, le llaman…

Prepárate comida y déjala lista
Cuida tu descanso, tu ejercicio y tu ocio

Son tres cosas distintas, pero hay zonas grises entre ellas. Si vas a senderear a un bosque, por ejemplo, y al llegar a una cima te acuestas y lees un libro, estarás combinando las tres. Pero cuidar no solo es destinar el tiempo para hacerlo, sino también la calidad de tus actividades. Echarte toda la noche a devorar una serie, mientras comes un kilo de palomitas de maíz y bebes un six de cervezas, puede ser muy placentero en el momento, pero tu Yo del día siguiente sufrirá las consecuencias.

Justamente esa frase resume lo que he querido transmitirte en estos párrafos: que empieces a ver los efectos nocivos de tus placeres y recompensas inmediatos para sustituirlos por otros que, quizá no sean tan hedonistas, pero apuntan hacia el mediano y largo plazos. ¿Cómo ves?…

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