Algunas formas de llamarle al Paraíso, según distintas creencias

Algunas formas de llamarle al Paraíso, según distintas creencias
Igor Übelgott

Igor Übelgott

Millones de personas de diversas religiones alrededor del mundo creen en algún tipo de vida, existencia o consciencia luego de la muerte física, y también que existen lugares o “reinos” espirituales a los cuales tu alma o esencia irá a parar, dependiendo de la calidad de tus actos y pensamientos en tu paso por este mundo. Así, en general hay dos posibles destinos para el difunto y su espíritu: un lugar donde recibe penosos castigos que a veces duran para toda la eternidad y un sitio donde es premiado con placeres, iluminación, trascendencia o, sencillamente, con la presencia del dios o los dioses en los que cree.

A este segundo sitio, en la tradición judeocristiana le llamamos Cielo o Paraíso, y llegar a él es la meta de todos los creyentes. Pero, ¿qué hay de las otras religiones y creencias? Aquí te comparto, a vuelo de pájaro, una lista con algunos de los paraísos de diversas religiones, a ver cuál se te antoja más…

El Cielo

Las tres principales religiones monoteístas —judaísmo, cristianismo e Islam— creen en la existencia de un Cielo o Paraíso. En términos muy generales, se trata de un sitio lleno de luz donde habitan seres como ángeles, arcángeles, serafines y tronos, y donde todo el dolor, el sufrimiento, las penas y la muerte desaparecen para siempre. Además, se habla de que uno está “en la presencia de Dios”, quien se encuentra en su trono, y que ahí es posible reencontrarse con los seres queridos que ya han muerto. Algunas iglesias, sin embargo, sostienen que el Paraíso no es sino la misma Tierra donde vivimos, toda vez que hayan tenido lugar la Segunda Venida de Cristo y la resurrección de los muertos.

El Cielo

No hay que confundir este Cielo o Paraíso con el Jardín del Edén, que fue el “paraíso terrenal” que, según la Biblia, Dios o Yahvé confeccionó para los primeros seres humanos, Adán y Eva. Como dato adicional, en la Divina Comedia, Dante revela que el más alto de los cielos, donde se encuentra la presencia plena de Dios, recibe el nombre de Empíreo.

Elíseo

En la mitología grecolatina, por lo regular los muertos iban a dar al Inframundo o Hades, donde reina el dios del mismo nombre. Sin embargo, algunas personas con un comportamiento intachable o heroico son admitidos por los dioses en el los Campos Elíseos, donde tendrían una existencia feliz y colmada de bendiciones, y podrán gozar de todo lo que habían disfrutado en vida. En la Odisea, el poeta Homero describe este edén como un lugar “donde la vida es más fácil; no hay nieve, ni tormentas fuertes, ni lluvia, pero el Océano siempre envía ráfagas del ciento del Oeste para refrescar a los hombres”. Otro lugar de naturaleza divina para los griegos era el Olimpo, pero ahí sólo residían los dioses y casi ningún ser humano podía acceder.

Valhalla

Pasando a la mitología nórdica, el Valhalla es un fastuoso salón ubicado en Asgard, la ciudad de los dioses, donde reina el poderoso Odín. Según la creencia, la mitad de quienes morían heroicamente en combate eran elegidos por Odín y guiados al Valhalla por las valquirias, que eran bellas entidades femeninas de naturaleza divina; ahí, se preparan para ayudar al dios en la batalla del fin del mundo, que se llamará Ragnarök. El paraíso para la otra mitad de los guerreros caídos se llamaba Fólkvangr y es presidido por la diosa Freyja.

Valhalla

Los trece cielos mexicas

En la religión de los antiguos habitantes del centro de México —mal llamados aztecas—, existían trece cielos conocidos en náhuatl como Ilhuicatl iohtlatoquiliz. El primer estrato se llamaba Ihuícatl Metztitlan y estaba regido por Metztli, diosa de la Luna, aunque también ahí residía Tláloc, el dios de la lluvia, quien tenía su propio paraíso, el Tlalocan, reservado para quienes habían muerto fulminados por un rayo, ahogados o de hidropesía. El penúltimo nivel, Ihuícatl Teteocan, era donde residían los cuatro dioses creadores: Tezcatlipoca, Xipe Tótec, Quetzalcóatl y Huitzilopochtili; y el último era el Ihuícatl Omeyocan, hogar de la pareja primigenia creadora del Universo: Ometecuhtli y Omecíhuatl.

Tian

En la lejana China, dentro de las tradiciones taoísta y confucionista se habla del Tian como el aspecto celestial del cosmos, en contraste con Di, asociado comúnmente con el plano terrenal o la Tierra misma. Se le considera la morada de los dioses y de los seres superhumanos; algunas veces se le identifica con Yudi o el “Emperador de Jade”, que vendría siendo una especie de Tian sintetizado en forma humana y divina. A este sitio se le toma como “sinónimo del orden” y se cree que resguarda los planos y las instrucciones de la creación.

Tian

Svarga

Por último, dentro de la cosmología del hinduismo se conciben tres planos esotéricos o lokas, en sánscrito, siendo el más elevado el Svarga, que es la residencia de los Devas o deidades hinduistas, quienes recompensan la buena conducta y correcta práctica de los rituales en la tierra. En la mitología védica, Svarga está colmado del néctar de la inmortalidad, amrita, tiene lagos con lotos, estanques de vino, leche y ghee, así como arroyos repletos de miel, abundantes alimentos y bebidas, y todos sus habitantes viven felices.

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