Regreso al misticismo: magia en la era de los algoritmos

Regreso al misticismo: magia en la era de los algoritmos
Fernando N. Acevedo

Fernando N. Acevedo

Vivimos en la era de la hiperconexión: llevamos en el bolsillo un dispositivo con mayor potencia de cálculo que las computadoras que condujeron al ser humano a la Luna; la inteligencia artificial redacta nuestros correos; los satélites calculan nuestras rutas al minuto y casi al centímetro; y la ciencia avanza a pasos agigantados. Deberíamos ser la civilización más pragmática y predecible de la historia y, sin embargo, algo curioso ocurre en la comunicación boca a boca, las redes sociales y las librerías: las cartas del tarot vuelan de los estantes, los análisis sobre Mercurio retrógrado inundan los chats y cada vez más personas se detienen a mirar el reloj a las 11:11 preguntándose qué les quiere decir el universo.

Sincronicidad

¿Por qué en pleno siglo XXI, rodeados por pantallas y fibra óptica, se ha intensificado la fascinación por el misticismo y temas como la meditación, la astrología o las sincronicidades? No creo que la respuesta sea que quienes acuden a una o más de dichas prácticas hayan perdido la razón sino, quizá, que buscan algo que la tecnología jamás —o, al menos, hasta ahora— podrá darles: sentido, conexión y un respiro para el alma.[1]

La tecnología actual es eficiente en extremos que antes parecían inalcanzables, pero también hace de nuestra realidad algo cada vez más predecible: los algoritmos de nuestras aplicaciones favoritas nos conocen tan bien que nos encierran en burbujas donde todo está, como diría el Chapulín colorado, “fríamente calculado”. El misterio ha sido erradicado de la experiencia digital; ya no descubrimos cosas ni por curiosidad ni por azar, sino por sugerencias automatizadas. Este “exceso de lógica” nos genera un aburrimiento sutil, pero real, y el ser humano, por naturaleza, necesita el misterio, la sensación de que el mundo es un lugar vasto y sorprendente, y no una simple hoja de cálculo gigante o una infografía donde se encuentra todo lo que se debe saber sobre un tema en particular.

Aburrimiento por falta de misterio

El tarot y la astrología entran en juego como un contrapeso idóneo. Lejos de la vieja imagen asociada a la charlatanería que podría surgir en las mentes más escépticas, hoy estas prácticas se han reformulado como herramientas de introspección y psicología arquetípica. En un entorno donde la salud mental ya es tema prioritario, pero los sistemas tradicionales a veces se sienten fríos, cada vez más personas buscan verse en el espejo representado por un mazo de cartas o el mapa del cielo: el tarot no predice el futuro de forma literal, sino que nos invita a reflexionar sobre el presente; la astrología ofrece un lenguaje simbólico para comprender sus contradicciones internas y explorar la mente y el espíritu a un ritmo propio.

A esto se suma el fenómeno de las sincronicidades: pensar en alguien y recibir un mensaje suyo minutos después o escuchar la respuesta a un dilema personal en una canción al azar, por ejemplo, genera un alivio reconfortante. El psicólogo Carl Jung definió tales coincidencias significativas como eventos sin una causa lógica, pero con un profundo impacto emocional para quien las experimenta. En esta época de conexión virtual constante, sin embargo, la paradoja es que sufrimos de una gran soledad existencial: en plena era de la comunicación casi inmediata, nos sentimos incomunicados, solos. Por ello, para algunos experimentar una sincronicidad es como recibir un guiño del universo que les recuerda que todos formamos parte de algo más grande e interconectado.

Personalmente, creo que permitirnos conocer más acerca de uno o más de estos temas para entrar en contacto con nosotros mismos no implica dar un paso atrás en nuestras convicciones ni renunciar al progreso. Lo fascinante del misticismo contemporáneo es que convive en armonía con la tecnología: se utilizan aplicaciones móviles para calcular cartas astrales y es posible seguir a creadores digitales que buscan profundizar en estos temas en videos y podcasts. Al final del día, el regreso a lo místico es la forma en que el espíritu nos recuerda que, por más pantallas que nos rodeen, seguimos siendo criaturas buscando entender nuestro lugar en el infinito.

Meditación
Cierre artículo

[1] Te invito a leer mi artículo titulado “Ojos para ver —mi experiencia con un gurú—“, publicado en el sitio web de Bicaalú.

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