
Algo raro sucede en torno a los remakes.[1] Cuando Hollywood o alguna productora anuncia que hará una nueva versión de película que ya conocemos, a menudo el público se pregunta si realmente era necesaria… y esa es una reacción justificada. Alimentada por la ambición y la falta de creatividad, la industria del cine ha producido una cantidad enorme de remakes totalmente innecesarios, tantos como para alimentar la sospecha de que alguien, en alguna oficina, se dedica a ver películas viejas y pensar: “Está buena, hagamos nuestra propia versión”.
Pero hay otros ejemplos de películas originales que, a pesar de no ser malas, décadas después fueron ampliamente superadas por un remake. En esos pocos casos, la nueva versión es como una conversación entre dos momentos de la historia del cine. Aquí te comparto algunos ejemplos destacados.

Un criminal que cambia de traje
En 1932, se estrenó Scarface —Cara cortada—, una cinta dirigida por Howard Hawks y producida por Howard Hughes que cuenta la historia de Tony Camonte, un gánster inspirado parcialmente en figuras criminales como Al Capone. Aunque se considera una de las películas esenciales del llamado film noir o cine negro, de oscuras tramas policiacas, en su época fue demasiado provocadora y tuvo problemas con la censura para llegar al público.
Medio siglo después, en 1983, llegó el remake: Scarface con Al Pacino como Tony Montana y dirigida por Brian De Palma. La diferencia no fue solo que la película contenía más violencia, lenguaje explícito y mejores recursos visuales; el director y el guionista, Oliver Stone, sustituyeron la era de la Prohibición y el contrabando de alcohol por el narcotráfico en el Miami de los años ochenta, y “Scarface” dejó de ser un gánster de Chicago para convertirse en un inmigrante cubano que asciende dentro del negocio de la cocaína. Un diálogo inolvidable: “Say hello to my little friend!”
Once ladrones y el poder del estilo
En la versión de 1960, Ocean’s Eleven —conocida como Once a la medianoche en México— tenía en su elenco nada menos que al “Rat Pack”[2] —Frank Sinatra, Dean Martin, Sammy Davis Jr., Peter Lawford y Robert Bishop— organizando un robo simultáneo a varios casinos de Las Vegas. Era, en buena medida, un vehículo para que Sinatra y compañía jugaran con sus imágenes públicas en una cinta que capturaba perfectamente el glamour nocturno de Las Vegas y la disipada vida de sus protagonistas.
La versión de Steven Soderbergh, estrenada en 2001, conservó el concepto básico del gran golpe, pero lo convirtió en un espectáculo mucho más dinámico: George Clooney, Brad Pitt, Matt Damon, Julia Roberts y otros actores aportaron una química distinta, mientras que la dirección de Soderbergh convirtió el montaje, la fotografía, la música y el ritmo en parte esencial de la experiencia fílmica.
Una estrella que Hollywood no deja morir
La versión original de A Star Is Born — Nace una estrella, en español—, dirigida por David O. Selznick, se estrenó en 1937 y está basada en Hollywood al desnudo (1932), dirigida por George Cukor. Ha tenido tres remakes, estrenados en 1954, 1976 y 2018. La premisa es la misma: una joven artista que busca convertirse en estrella conoce a un hombre cuya carrera está en declive, y el amor entre ambos queda atrapado entre la fama, el éxito y la autodestrucción.
Los actores que han encarnado a esta pareja son Judy Garland y James Mason, Barbra Streisand y Kris Kristofferson, y Lady Gaga y Bradley Cooper. La historia tiene casi cien años, pero habla de un tema aún vigente: el precio que se debe pagar en el mundo del espectáculo por convertirse en alguien que millones de personas desean escuchar.
Cuando el thriller se vuelve más oscuro
La primera versión de Cape Fear —Cabo de miedo— (1962), dirigida por J. Lee Thompson, ya tenía una premisa bastante poderosa: un hombre condenado por un delito sexual sale de prisión y comienza a acosar a la familia de su abogado, que dejó que lo llevaran a la cárcel. Robert Mitchum y Gregory Peck encabezaban el reparto como el criminal y el jurista, respectivamente.
Martin Scorsese retomó la historia en 1991 y decidió llevarla a un terreno mucho más psicológico y violento, con Robert De Niro convertido en un Max Cady tatuado, y con una presencia casi monstruosa, y un elenco compuesto por Nick Nolte, Jessica Lange y Juliette Lewis. En esta versión, Scorsese explora las consecuencias del conflicto desde distintos ángulos; como dato extra, este remake recuperó a los dos protagonistas del reparto original, Mitchum como jefe de la policía y Peck como abogado defensor del ex presidiario, haciendo un puente entre ambas cintas y ambas épocas.
Actualmente, en Apple TV se transmite una miniserie que retoma la historia, con el español Javier Bardem como el psicópata Max Cady. Habrá que verla y juzgar…
De Hong Kong a Boston
Un caso en especial curioso es el de Infernal Affairs (2002), película hongkonesa dirigida por Andrew Lau y Alan Mak, cuya adaptación estadounidense se llamó The Departed —Los infiltrados— (2006) y fue dirigida por Martin Scorsese, con las actuaciones de Leonardo Di Caprio, Matt Damon y Jack Nicholson. Este remake ganó cinco Premios de la Academia, incluyendo Mejor Película.
La premisa básica se conserva: dos hombres infiltrados en bandos opuestos viven una especie de doble vida mientras intentan descubrirse uno al otro. Scorsese trasladó la historia a Boston y la convirtió en una película atravesada por temas recurrentes en su cine: mafias —en este caso, la irlandesa—, identidad, lealtad, traición y la imposibilidad de salir limpio del mundo criminal.
Terror pesadillesco y un remake diferente
Suspiria (1977) es una película de Dario Argento que se considera una pieza fundamental del horror italiano. El uso del color, la música compuesta ex profeso por la banda Goblin, los escenarios imposibles, escenas emblemáticas y una lógica narrativa cercana a la pesadilla, hicieron de la cinta algo mucho más extraño que una historia convencional de brujas.
Cuando Luca Guadagnino decidió hacer su versión en 2018, trasladó la historia a Berlín en 1977 y convirtió el contexto político y social de la Alemania dividida en parte fundamental de la narración. La película abandonó buena parte de la estética exuberante de Argento y apostó por una atmósfera mucho más fría, corporal y política. Juzga por ti mismo:
Los monstruos también necesitan una actualización
Finalmente, hablemos de La mosca. La versión original de The Fly (1958), dirigida por Kurt Neumann, era una obra de terror y ciencia ficción filmada en blanco y negro, y construida alrededor de un científico loco que, por un experimento fallido, intercambia cuerpos con una mosca. Fue un éxito mayor para la 20th Century Fox y se convirtió en uno de los clásicos del género de aquella época.
En 1986, el rey del horror corporal, David Cronenberg, tomó la premisa y la convirtió en algo muy diferente y mucho más repulsivo. Aquí, el experimento también sale mal, pero el científico se fusiona con la mosca, como una metáfora brutal del deterioro del cuerpo, la enfermedad y la pérdida de la humanidad. Si te dan náuseas fácilmente, mejor no veas el trailer:
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El verdadero desafío de un remake no es “hacer de nuevo” una película, sino tratar de buscar una mirada distinta a lo que la historia no pudo mostrar cuando fue contada por primera vez. Quizás ahí esté la diferencia entre reciclar una idea y reinterpretarla, porque crear no siempre es sinónimo de inventar desde cero; a veces, significa mirar algo que ya existe, moverlo de lugar, cambiar la época, alterar su perspectiva y descubrir que debajo de las mismas historias, en ocasiones hay otras películas esperando ser filmadas…

[1] En el cine, la voz inglesa remake se refiere a una nueva versión o adaptación de una cinta ya existente, creada desde cero para actualizar su trama, estilo y tecnología.
[2] “Rat Pack” o “pandilla de ratas” fue el sobrenombre que la actriz Lauren Bacall le puso al grupo de amigos actores y cantantes, borrachos y pendencieros, que rodeaban a su esposo, Humphrey Bogart, y trabajaban en películas y espectáculos en Las Vegas, Nevada; a la muerte de éste, el Pack se reunió en torno al cantante Frank Sinatra. [N. del E.]


