Algunos “cóvers” que superaron a la canción original

Algunos "covers" que superaron a la canción original
Julio Báez

Julio Báez

Hay canciones que parecen haber nacido con un artista, pero en realidad tuvieron una vida anterior. Ese es uno de los grandes trucos de la historia de la música: una composición pasa desapercibida en su lanzamiento original y, tiempo después, otro artista hace un cover y la convierte en un éxito; pero, en algunos casos, el público desconoce por completo quién la interpretó por primera vez.

Un cover puede cambiar el significado de una canción, llevarla a otro género musical o conectarla con una generación distinta. A veces basta una nueva voz; otras, un arreglo diferente o el momento histórico hacen que una canción cobre una fuerza que no había tenido antes. En la música del siglo XX hay muchos casos de estos. Aquí repasamos algunos covers que superaron al original…

Nirvana, “The Man Who Sold the World”

Escrita por David Bowie, esta enigmática canción llena de imágenes surrealistas y una atmósfera casi psicodélica, que originalmente salió al mercado en el álbum homónimo de 1970, retomó su lugar en la historia veinticuatro años después gracias a Nirvana, quienes la interpretaron en su famoso MTV Unplugged in New York y lograron conectar con una nueva generación que seguía la música grunge.

La voz quebrada de Kurt Cobain, el formato acústico y el contexto emocional de aquella presentación rodeada de velas hicieron que la canción adquiriera un tono mucho más íntimo. El mismo Bowie admitió más tarde que la versión es tan buena que muchas personas llegaron a pensar que el tema era de Nirvana.

Johnny Cash, “Hurt”

Pocas versiones han transformado tanto el sentido de una canción como “Hurt”, original de Nine Inch Nails y versionada por Johnny Cash. En la voz original de Trent Reznor, “Hurt” hablaba sobre la culpa, las adicciones y el deterioro emocional, temas centrales del álbum The Downward Spiral (1994). Johnny Cash la grabó cuando pasaba por los últimos momentos de su vida y convirtió la letra en su despedida. El videoclip, que contrasta imágenes de su juventud con su estado físico envejecido y deteriorado, terminó por darle un significado completamente diferente. El propio Reznor confesó que la primera vez que escuchó la versión de Cash, sintió como si hubiera visto a su novia con otro; pero cuando miró el video, se dio cuenta de que la canción ya no le pertenecía.

Jimi Hendrix, “All Along the Watchtower”

Esta canción, escrita por Bob Dylan e incluida en el álbum John Wesley Harding (1970), desde siempre estuvo cargada de simbolismos; pero fue Jimi Hendrix quien la llevó a otro nivel gracias a una guitarra explosiva y una producción mucho más ambiciosa. La interpretación fue tan influyente que el propio Dylan comenzó a tocarla en sus conciertos con arreglos inspirados no en su original, sino en la versión de Hendrix.

Jeff Buckley, “Hallelujah”

Aunque quizá la versión más famosa de esta canción sonó en la cinta Shrek (2001) con la voz de John Cale, resulta difícil escuchar “Hallelujah” sin pensar en la versión de Jeff Buckley, que apareció en su álbum Grace (1994). Aunque la composición original de Leonard Cohen pasó relativamente desapercibida durante muchos años, la versión casi minimalista y profundamente emotiva de Buckley terminó convirtiéndose en una de las canciones más influyentes de los años noventa y una referencia obligada para cualquier cantante.

Whitney Houston, “I Will Always Love You”

La versión country de Dolly Parton era un elegante mensaje de despedida. Whitney Houston la transformó en una poderosa balada gracias a una interpretación vocal que sigue siendo considerada una de las mejores de la música popular. Su inclusión en la película The Bodyguard (1992) la convirtió en un fenómeno mundial y en el sencillo de una cantante femenina más vendido en la historia.

Canciones que muchos creen originales… pero no lo son

Mención aparte, en el mundo de los covers hay versiones tan populares que la mayorías las cree originales, pero tienen una historia más antigua, casi siempre desconocida. Un ejemplo es “Tainted Love”, pues la versión synth-pop de Soft Cell eclipsó por completo al soul original de Gloria Jones. Algo similar sucedió con “Respect”, pues Aretha Franklin no solo reinterpretó la canción de Otis Redding, sino que la tornó en un manifiesto sobre el respeto, la igualdad y el empoderamiento femenino.

En “Black Magic Woman”, Carlos Santana añadió elementos de rock latino, blues y percusiones afrocaribeñas a la original de Fleetwood Mac, y fue uno de sus más grandes éxitos. Por último, Prince escribió “Nothing Compares 2 U” en 1985 para su proyecto The Family, pero pasó sin pena ni gloria; en 1990, la irlandesa Sinéad O’Connor la convirtió en un éxito internacional con su interpretación, entre contenida y emocional, y uno de los videoclips más recordados de la década.

No todos estos casos significan que la versión original fuera inferior. Muchas veces ocurrió algo distinto: el momento histórico no era el adecuado, la producción pasó desapercibida o el artista no tuvo la exposición suficiente. Quizá por eso las mejores canciones nunca dejan de evolucionar: cambian de arreglos, de intérpretes y de público, pero conservan algo esencial que las mantiene vivas. Cuando eso ocurre, el cover deja de ser una copia para convertirse en otro capítulo de la misma historia, uno que a veces termina siendo el más recordado de todos.

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