
La obsesión por el éxito
Debo confesar que no soporto a los padres que, al dirigirse a sus hijos, les llaman “campeones”: “Bien hecho, campeón”, “Tú puedes, campeón…

Debo confesar que no soporto a los padres que, al dirigirse a sus hijos, les llaman “campeones”: “Bien hecho, campeón”, “Tú puedes, campeón…