Cuando Superman salvó dos veces al mundo real

Cuando Superman salvó dos veces al mundo real
Bernardo Monroy

Bernardo Monroy

Precedida de una enorme campaña publicitaria, el pasado 11 de julio de 2025 se estrenó en cines la nueva adaptación del superhéroe más famoso, no sólo en los cómics, sino en la cultura popular occidental: Superman, dirigida por James Gunn. Desde la primera aparición del “Hombre de Acero” en 1938, dentro del número uno de la revista Action Comics, generaciones enteras han vibrado con sus aventuras.

Portada del no. 1 de 'Superman' (1938)

Sin importar nuestras edades, todos conocemos a la intrépida periodista Lois Lane, al maquiavélico Lex Luthor, al diario El Planeta, la Fortaleza de la Soledad y la letal kriptonita. Y de su programa radiofónico, que se emitió del 31 de agosto de 1942 al 4 de febrero de 1949, es inolvidable la presentación:

¡Más rápido que una bala! ¡Más poderoso que una locomotora! ¡Capaz de saltar edificios de un simple salto!

─¡Miren, en el cielo!

─¡Es un ave!

─¡No, es un avión!

─No, es… ¡SUPERMAN!

Durante casi un siglo de existencia, se le han querido dar muchos enfoques e interpretaciones al personaje: en ocasiones se le toma como un representante del imperialismo estadounidense y de sus valores, aunque también como un símbolo de la esperanza y, también, como una figura mesiánica; pero no una metáfora de Jesucristo, como muchos creen, sino de Moisés: si se analiza, vemos que sus creadores, Jerry Siegel y Joe Shuster, eran judíos; de bebé, Superman fue dejado por sus padres en una nave espacial antes de que su planeta explotara para volverse un salvador en la Tierra, de forma similar al Moisés bebé puesto en una cesta por su madre para evitar la muerte. Estas similitudes las han analizado estudiosos del cómic como el guionista Grant Morrison en su libro Supergods.

Christopher Reeve en el papel de Superman

A diferencia de Batman, a quien lo rige la venganza, o de Spiderman, que está motivado por la culpa y la responsabilidad, Superman cree en la gente, en lo mejor de cada uno de nosotros, y ha tenido miles de aventuras en las que participa con optimismo y la mejor de las intenciones. A lo largo del tiempo, ha luchado contra villanos como su archinémesis Lex Luthor, el omnipresente Brainiac, el duende Mxyzptlk, el General Zod y, también, contra Augusto Pinochet y el Ku Klux Klan, en la vida real aunque en forma simbólica. Así ocurrieron los hechos.

El Hombre de Acero contra el racismo

Desde su origen en el año 1865, el Ku Klux Klan representa —para sus nefastos miembros— la lucha por la supremacía de la raza blanca; para el resto del mundo, es un recordatorio del daño que el racismo puede causar a la sociedad. Basta con recordar la bomba que hicieron estallar en una iglesia bautista de Alabama, donde en 1963 murieron cuatro niñas, por poner un ejemplo entre una larga lista de crímenes y linchamientos. Sus túnicas blancas, sus capuchas y sus cruces en llamas producen desprecio y miedo por igual.

En la década de 1940, un periodista, escritor, profesor universitario y estudioso del folclor de los Estados Unidos, llamado William Stetson Kennedy, notó con preocupación el crecimiento del KKK y se propuso investigarlos, infiltrándose en uno de sus grupos; sobra decir que su tez blanca le ayudó muchísimo. Con el tiempo, obtuvo información muy valiosa del Klan, como los saludos, los nombres clave, las fechas y los lugares de reunión… pero publicarlo todo era un suicidio, pues el Klan era de tomar represalias violentas y, por si fuera poco, gente en altas esferas del poder estaba involucrada en la organización.

Lo que hizo Stetson fue poner en práctica el lema de esta revista, creatividad e inspiración: habló con los guionistas y la producción del programa radiofónico de Superman y, entre todos, adaptaron una historia en la que el Hombre de Acero lucha contra el Ku Klux Klan. El programa duró seis partes y se transmitió en 1946 con el título de Superman vs. the Clan of the Fiery CrossSuperman contra el clan de la cruz en llamas, en español—. Entre golpizas, vuelos y aventuras, Superman divulgaba los datos reales de la organización y exhibía sus acciones más infames. Como era un show muy popular, las autoridades decidieron investigar a los encapuchados y después detenerlos por la vía legal.

El kriptoniano contra el dictador

La segunda anécdota de Superman influyendo de manera positiva en el mundo real tiene lugar en Chile, concretamente en el año de 1987, en plena dictadura militar de Augusto Pinochet —un villano igual de malvado que Mongul o Darkseid, pues ordenó más de 3 mil asesinatos e incontables desapariciones—. En aquellos años, el SIDARTE —Sindicato de Actores de Chile— vivía en constante riesgo por sus reuniones clandestinas y obras trasgresoras, y el Comando Trizano, un letal grupo paramilitar, no se anduvo con medias tintas y les hizo amenazas de muerte muy directas a 77 actores, que iban desde cartas y llamadas anónimas hasta el envío de coronas mortuorias con sus nombres.

Ellos, valientemente, decidieron hacer público todo en una conferencia de prensa para que el planeta se enterara, pero necesitaban que los acompañara un actor de renombre. Alguien que simbolizara la esperanza, la unión y la justicia: ¿quien mejor que Christopher Reeve, que había caracterizado a Superman en las adaptaciones al cine?

Reeve en el mitin 'Vida y Arte en Chile', noviembre de 1987

Todos sabemos que, en los cómics, Lois Lane es quien contacta a Superman. En la vida real no fue diferente: los actores llamaron a Ariel Dorfman, un intelectual chileno que radicaba en Nueva York, para que a su vez contactara a Margot Kidder, la actriz que daba vida a la periodista y que fue quien habló con Reeve. Los chilenos le dijeron la cruda verdad: en una dictadura así, nadie podría asegurar su seguridad; pero él, que sabía que podía salvar a muchos colegas suyos, fiel a la piel de su personaje contestó: “Entonces iré”.

Una vez en Chile, no fue fácil ocultarlo, pues Reeve medía 1.93 metros. Se hospedó en la casa de Jaime Celedón, un sitio estratégicamente ubicado a tres cuadras de la Embajada de los Estados Unidos. La estadía de 72 horas pareció eterna e incluso hubo que cambiar la sede de la conferencia. Años después, en enero de 2004, Reeve fue condecorado con la Gran Cruz de la Orden de Bernardo O’Higgins, el mayor honor que Chile puede conceder a un extranjero. Reeve falleció en octubre de ese año, pero su símbolo —ese que nos parece una “S”, pero en el planeta Kriptón simboliza la esperanza— es eterno.

Libros y videos de interés

Mientras nos imaginamos a los miembros del klan y a Pinochet con el rostro enrojecido, soltando frustrados puñetazos a su escritorio de la misma patética forma que lo habría hecho Lex Luthor cuando Superman sabotea sus diabólicos planes, para los lectores interesados aquí comparto algunos medios donde puedes investigar más sobre estos temas.

Para empezar, está el libro Superman versus the Ku Klux Klan: the true story of how the iconic superhero battled the men of hate, de Rick Bowers; también existe una adaptación en cómic de esa aventura: Superman pelea contra el Klan, publicado en nuestro idioma por editorial Panini.

Por último, acá te dejo dos links: uno con el programa radiofónico de Superman en su idioma original; y también el extraordinario podcast de Radio Ambulante que narra a detalle la estadía de Reeve en Chile.

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