El ‘boom’ de las series verticales: entretenimiento en dosis de 90 segundos

El boom de las series verticales: entretenimiento en dosis de 90 segundos
Guadalupe Gutiérrez

Guadalupe Gutiérrez

Las series verticales o microdramas son producciones audiovisuales grabadas en formato vertical 9:16, para ser vistas en tablets o smartphones sin tener que girar el dispositivo, de modo similar a cómo se miran los videos de TikTok, los reels de Instagram y los shorts de YouTube. En general, sus tramas combinan acción y drama, y se dividen en capítulos de muy corta duración —de uno a tres minutos— que con frecuencia cierran con un cliffhanger[1] para que, por curiosidad, el espectador quiera ver el siguiente video.

Los microdramas, originalmente creados en China, están diseñados para ver la serie completa en una o dos horas —menos de lo que te tomaría ver de corrido una película— o para hacerlo en ratos libres, mientras respondes correos, trabajas o realizas otras actividades. Los consumidores asiduos a estas series reportan que han llegado a perder la noción del tiempo al estar viendo un capítulo tras otro, ya que siempre está ocurriendo algo interesante en ellos: giros argumentales inesperados, introducción de nuevos personajes o finales llenos de suspenso.

Cartel de la serie 'Game of choice'

Pero, ¿a qué se debe la elección de este formato? Debido al constante consumo de videos cortos en nuestros teléfonos, nuestra capacidad de atención ha disminuido; así, si un contenido no “nos engancha” en los primeros tres segundos, sencillamente deslizamos la pantalla y el algoritmo nos ofrece uno nuevo. Con esto en mente, los guionistas de los microdramas desarrollan tramas fragmentadas que priorizan la acción dinámica y sacrifican la coherencia argumental, por lo que muchas de ellas resultan risibles y de poca calidad narrativa. A pesar de ello, el mercado de las series verticales se ha vuelto muy lucrativo en los últimos años.

En su artículo “Televisión en pequeñas dosis: el auge de la multimillonaria industria del microdrama”, publicado en The Guardian, la periodista Adrian Horton afirma que las ganancias anuales del género pasaron de 500 millones de dólares en 2021 a 7 mil millones de dólares en 2024, y se espera que para 2030 la cifra sea de unos 16 mil millones de dólares, pues la constante incorporación de nuevas productoras de microdramas —muchas de ellas, fuera de China— podría hacer que este pronóstico aumente drásticamente a nivel global en los próximos años.

La paulatina disminución en las audiencias de televisión abierta y por cable, y el éxito de redes sociales basadas en videos cortos, como TikTok e Instagram, ha impulsado el consumo de estas series que capturan la atención de un público que ansía consumir contenido rápido y entretenido. Las plataformas más conocidas para ver series verticales son ReelShort y DramaBox, las cuales funcionan con un esquema freemium: te dan acceso gratis a los primeros episodios y después tienes que pagar por los siguientes.

Debido al boom de este formato —y a la proyección de ganancias para los próximos años—, productoras de televisión estadounidenses como NBC, Disney, Showtime y Paramount están en proceso de generar microdramas para sus plataformas de streaming; Disney, por ejemplo, tiene la intención de producir hasta doscientas series en los próximos dos años, lo cual es viable porque cada una tiene la misma duración de una película, pero su distribución es serializada en cortos cuya duración más común es de 90 segundos. Lo mismo sucede en América Latina, donde empresas como Televisa realizan inversiones para producir series en español dirigidas al público de su región y distribuirlas en plataformas como Vix.

Si tienes curiosidad de conocer las series verticales, algunos ejemplos populares para iniciarse en el género son: Rompiendo el hieloBreaking the Ice—, acerca de una chica que de pronto descubre que está embarazada; La doble vida de mi esposo multimillonarioThe Double Life of My Billionaire Husband—, sobre un hombre que vive con dos identidades simultáneas; y Juego de elecciónGame of Choice—, un sangriento drama de acción con una premisa similar a la exitosa serie de Netflix, El juego del calamar. Y un buen canal para encontrar miniseries en YouTube es Micro Drama-Es.

Cartel de la serie 'The double life of my billionaire husband'

Como sucede con todas las nuevas tecnologías, algunos se adaptan rápidamente a este nuevo modelo de consumo y otros lo rechazan con vehemencia por sus implicaciones de salud, artísticas y éticas. Sus críticos enfatizan el impacto negativo que tienen en las capacidades cognitivas, así como su poca calidad narrativa y audiovisual; en respuesta, los productores afirman que los no pretenden competir con grandes películas ni con series de horario estelar en otras plataformas.

Al final, la historia demuestra que los formatos siempre han cambiado al ritmo de los hábitos de la audiencia: de la programación lineal al streaming, de los capítulos largos a los contenidos breves; así, las series verticales y el interés creciente que hoy despiertan no son una anomalía, sino el siguiente paso en una evolución constante.

Cierre artículo

[1] En cine y televisión, un cliffhanger —literalmente, “quedarse colgado del acantilado”— es un recurso narrativo que interrumpe la trama en un punto de máxima tensión, dilema difícil o revelación impactante, con el objetivo de asegurar que el espectador regrese para el próximo episodio, la siguiente temporada o la secuela, para ver cómo se resuelve la situación.

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