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El efecto Attenborough: cómo la gente usó un 53% menos plástico

El efecto Attenborough: cómo la gente usó un 53% menos plástico
Irene Patricia Lozano Cárdenas

Irene Patricia Lozano Cárdenas

Inspiración

Desde hace más de cien años, la industria de las materias plásticas ha tenido un desarrollo que ha superado a otras industrias en el planeta. Los polímeros han entrado en nuestras vidas de modo que palabras como poliestireno, polietileno, nylon, PVC y PET nos parecen cada vez más familiares.

Los plásticos son sumamente versátiles gracias a su liviandad, tacto agradable y resistencia, tanto a la degradación biológica como a la ambiental —excepto por la exposición prolongada a rayos UV—; por ello, se han incorporado a todas las sociedades, lo mismo industrializadas que agrícolas, en los lugares remotos o en las grandes ciudades. Han servido con gran facilidad para vestir, para envasar o para jugar. Así, el mundo actual no se puede imaginar sin los plásticos.

Sin embargo, saltan a la vista las consecuencias que generan en el ambiente y en la supervivencia de especies. El medio marino es el más afectado y su degradación es más perjudicial que en tierra. He aquí algunos datos:

  • Ocho millones de toneladas de basura al año llegan a los mares y océanos. Esta cantidad es equivalente al peso de ochocientas torres Eiffel y podrían cubrir treinta y cuatro veces la isla de Manhattan.
  • Cada segundo más de doscientos kilos de basura va a parar a los océanos.
  • Se desconoce la cantidad exacta de plásticos en los mares, pero se estiman entre cinco y cincuenta billones de fragmentos de plástico, sin incluir los trozos, que hay en el fondo marino o en las playas.
  • El ochenta por ciento del plástico marino proviene de tierra firme.
  • El setenta por ciento queda en el fondo marino, el quince en la columna de agua y el quince restante en la superficie.
  • En los océanos existen cinco islas de basura formadas, en su gran mayoría, por microplásticos que resultaron de la fragmentación de las piezas originales: dos de ellas se encuentran en el Pacífico, dos en el Atlántico y una en el Índico. De ellas y de otras aglomeraciones plásticas se han a alimentado animales que terminan siendo consumidos por los humanos, así que la mayor parte de nosotros en algún momento hemos comido plástico, lo cual afecta nuestra salud.

David Frederick Attenborough, un científico británico y uno de los divulgadores naturalistas más conocidos de la televisión —activo en ese medio por más de sesenta años— es considerado uno de los documentalistas pioneros en los diversos aspectos de la vida en la Tierra. Dos de sus obras recientes que han trascendido increíblemente en las personas son Blue Planet II (2017) y Our Planet (2019).

Su impacto fue tal que en los Estados Unidos y el Reino Unido el consumo de plásticos “de un solo uso” se redujo entre sus audiencias en un cincuenta y tres por ciento en los últimos doce meses, gracias a la concientización que se hace en ambos documentales sobre nuestra responsabilidad en los daños al planeta. Así, este fenómeno se ha llamado “Efecto Attenborough”.

Blue Planet II movió la esfera en este país más que cualquier otra cosa que haya visto”, dice el británico Alastair Fothergill, productor ejecutivo de Our Planet. “Durante mucho tiempo, la conservación y el cine de la vida silvestre se trataron de animales bonitos. Ahora se trata de decir que sin esta biodiversidad no habrá aire para respirar ni agua para beber. Se trata de empoderar a las personas”.

Para entender el problema, están las historias. Para apelar a la identidad, de nuevo las historias. Estas transmiten significados, identifican tribus y modifican creencias. Allí radica la fortaleza de los programas de Attenborough.

Él está poniendo su voz y el peso de la autoridad que ha acumulado para un mayor propósito moral: se ha presentado frente a audiencias poderosas en los Estados Unidos, Polonia y en el Foro Económico Mundial de 2019 en Davos, Suiza, para instarlos a la acción sobre el cambio climático.

“Hemos abusado [del planeta] en una forma que no tiene precedentes”, dijo. ”Ninguna otra criatura en el mundo ha tenido el efecto que la especie humana tiene en el planeta, por lo que debemos ser conscientes de lo que hemos hecho y reconocer la responsabilidad que ahora tenemos en nuestras manos”.

“El futuro de la vida en la Tierra depende de nuestra capacidad para tomar medidas. Muchas personas están haciendo lo que pueden, pero el verdadero éxito sólo puede venir si hay un cambio en nuestras sociedades, nuestra economía y en nuestra política. Sin duda, tenemos la responsabilidad de dejar para las generaciones futuras un planeta que sea saludable y habitable para todas las especies”.

Yo creo que tiene razón. Debemos cooperar como lo han hecho los que han sido influidos por el “efecto Attenborough” y multiplicarlo con acciones como éstas:

  • Reduce el uso de plástico adoptando una vida menos consumista, en la que te des cuenta de qué es realmente lo necesario y qué puedes evitar.
  • Presiona a tus gobiernos para que establezcan medidas para que dejen de utilizarse plásticos de un solo uso, que se asegure la correcta gestión del reciclaje y se fomente la economía circular.
  • Evita la compra de productos con empaques plásticos abundantes.

El plástico será un problema menor para el medio ambiente si se gestiona y usa de la forma correcta. Es importante que los consumidores hagamos un uso más responsable de este material a través de la buena gestión de residuos y el reciclaje de productos. Nuestro planeta nos necesita y nosotros necesitamos de nuestro planeta. ¡Actuemos en consecuencia!

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