Humanidad: lo que la IA nunca podrá sustituir

Humanidad: lo que la IA nunca podrá sustituir
Fernando N. Acevedo

Fernando N. Acevedo

En las redes sociales, veo una creciente oferta de cursos que ofrecen convertirte en “la persona más peligrosa presente en el lugar”. Desde luego, no quieren decir que te capacitarán para ser un supersoldado o un despiadado criminal: se trata de cursos para que domines y explotes al máximo la inteligencia artificial o IA, por sus siglas más aceptadas.

Desde las aplicaciones de IA generativa que crean textos, imágenes o hasta parejas virtuales, hasta los sistemas que apoyan la defensa militar de países o los diagnósticos médicos, su presencia es cada vez más cotidiana. Sin embargo, existen rasgos humanos que la IA nunca podrá sustituir por factores éticos, culturales y emocionales que conforman nuestra esencia, más allá de las cuestiones técnicas. Aquí te propongo una lista de habilidades de nuestra distintiva humanidad que la IA no puede ni podrá— emular.

Creatividad auténtica
Creatividad auténtica: la pintura

Sí, las IA generativas pueden escribir poemas y hasta pintar cuadros digitales, pero lo hacen como ese amigo que comparte memes hallados en internet. Esto se debe a que la creación artística humana surge a partir de emociones, ideas, traumas o alegrías. Así, la IA podrá intentar imitar el estilo de Jorge Luis Borges, pero jamás sabrá lo que es llorar porque se le quemaron los frijoles mientras pensaba en la proverbial inmortalidad del cangrejo.

Empatía y relaciones humanas
Empatía y relaciones humanas: presencia humana esencial

Los sistemas conversacionales pueden decir “entiendo cómo te sientes”, pero en realidad entienden tanto de ello como nuestro refrigerador. En ciertas profesiones —medicina, psicología, enfermería—, la presencia humana es esencial: la IA recomendará respirar profundo para relajarte, pero no podrá darte un abrazo, sentir auténtica empatía ni compartir un silencio incómodo que, paradójicamente, reconforta. Puede llegar a ser simpática, pero no será tu mejor amiga en una noche de tacos y desahogo.

Toma de decisiones éticas y morales

El machine learning calcula probabilidades, pero no tiene un sentido moral. Imagínate a un robot decidiendo quién debe recibir la última rebanada de pastel en una fiesta: probablemente lo repartiría en milimétricas porciones iguales, ignorando que hay alguien que lleva tres semanas a dieta y merece un premio… o la maldad de la tentación como broma. Justicia, política o bioética requieren deliberación humana porque involucran valores y dilemas que jamás se resolverán con algoritmos.

Experiencia corporal y sensorial
Experiencia corporal y sensorial: compartir una buena comida

Bailar salsa, participar en una maratón o saborear un buen mole son cosas que la IA jamás podrá experimentar. Puede analizar los pasos de baile y decirte que estás fuera de ritmo, o decirte qué tipo de chiles contiene el mole, pero nunca sabrá lo que es sudar, ya sea por el ejercicio en la pista o porque te enchilaste comiendo un plato de enmoladas. En otras palabras, la IA puede ser un entrenador o un buen recetario electrónico, pero jamás será tu compañero de baile que te pisa los pies con cariño, ni podrá “bajarse una cruda” contigo en algún mercado el domingo por la mañana.

Memoria colectiva y transmisión cultural

La IA accede a datos históricos, pero nunca podrá transmitir la atmósfera de una fiesta patronal ni la emoción o el suspenso de una historia contada por el abuelo. De igual forma, podrá describir las fiestas por la Independencia de México, pero nunca sabrá lo que es escucharla acompañada de tequilas y un mariachi desafinado luego de dar “el grito” en el Zócalo capitalino. En pocas palabras, la cultura es también vivencia compartida, por lo que la IA se queda como la invitada a la reunión familiar que no entiende el chiste local.

Búsqueda de sentido y propósito existencial

Los humanos no solo actúan para resolver problemas, también buscan trascendencia. Por eso, la IA podrá procesar textos filosóficos, pero jamás se preguntará el sentido de su propia existencia. Si lo hiciera, quizá terminaría diciendo: “Error 404: propósito no encontrado”.

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En conclusión, aunque la inteligencia artificial avanza con rapidez y se integra cada vez más en nuestras vidas, existen características humanas que jamás podrá sustituir: la creatividad auténtica, la empatía, la ética, la corporalidad, la transmisión cultural y la búsqueda de sentido siguen siendo patrimonio exclusivo humano. Sin duda, la IA es una herramienta poderosa y cambiará muchas de nuestras prácticas diarias, pero la esencia de lo humano seguirá siendo insustituible. Y eso, por fortuna, significa que tenemos asegurado el monopolio de los abrazos, los chistes malos y las sobremesas eternas.

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