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Ideas para salir de la rutina y crear experiencias memorables

Ideas para salir de la rutina y crear experiencias memorables

Pita Escalona

Inspiración

Resulta común que nos propongamos romper con la rutina y que terminemos yendo a los mismos sitios a hacer las mismas cosas: elegimos el lugar de toda la vida para vacacionar —porque nunca nos decepciona—, visitamos nuestro restaurante predilecto y ordenamos el platillo de siempre —para no llevarnos una mala sorpresa—, vamos al cine que nos queda cerca, tomamos cursos sobre temas similares y vemos a la misma gente semana tras semana…

En realidad, para salir de la rutina, lo único que debemos hacer es decidirlo: pensar en un verdadero cambio de planes y darnos la oportunidad de disfrutar de nuevas cosas. He aquí algunas ideas que podrían convertirse en experiencias memorables:

1. Lanzarse en tirolesa. Es una excelente opción para los que soñamos con volar sin correr peligro. No requiere de esfuerzo físico y se ha convertido en una actividad de aventura en hoteles, parques temáticos y acuáticos. Existen desde las más sencillas —adecuadas para los niños— hasta otras más extensas, que permiten cruzar un bosque o una barranca en cuestión de segundos.

2. Investigar otras religiones. Si existen carreras universitarias de historia de las religiones, ¿por qué no experimentar en carne propia y asistir a distintos recintos para observar cómo viven su fe las personas? Entre las posibilidades se encuentran las sinagogas, las mezquitas, los templos budistas, y las iglesias católicas, ortodoxas o cristianas.

Investigar otras religiones.

3. Aprender idiomas. Sumergirnos en el aprendizaje de un idioma que no utilice el alfabeto latino —como el ruso, el hebreo, el griego, el árabe o el chino— puede ayudarnos a viajar a otras tierras a través de las palabras. 

4. Tomar clases de baile. Ponernos a prueba y tomar una clase del estilo que más nos guste será una grata experiencia.

5. Visitar una sex shop. Podría resultar divertido entrar a una tienda de artículos sexuales y preguntarle al dependiente cómo se utilizan algunos de ellos.

6. Probar otras comidas. Olvidarnos de las pizzas, los tacos, el sushi y la comida china para conocer la gastronomía de otros países, como la hindú, la turca o la griega. También podríamos degustar insectos y gusanos o la carne de un animal distinto, como el conejo, o alguno exótico como el jabalí o el venado —una visita al Mercado de San Juan resultaría idónea para este propósito.

7. Visitar panteones. Algunas agencias de viajes promueven la visita a panteones alrededor del mundo para conocer las tumbas de personajes famosos. Sin embargo, no es necesario salir del país para vivir esta experiencia: en la Ciudad de México, en el Panteón de Dolores, se encuentra la Rotonda de las Personas Ilustres, un espacio creado en 1872 por iniciativa del presidente Sebastián Lerdo de Tejada. Leer los epitafios y mirar las esculturas del lugar de eterno descanso de personajes como Francisco González Bocanegra podría resultar muy interesante.

Visitar panteones.

8. Ir a un karaoke. ¿Por qué no cambiar la regadera por un escenario y cantar en público?

9. Hacerse un tatuaje. Experimentar qué se siente tener un dibujo en la piel, aunque éste sólo sea temporal, podría ser un ejercicio revelador: ¿qué dice el diseño elegido de nosotros, de nuestros sueños, miedos y deseos?

10. Disfrutar de una vista panorámica. Subir al último piso de un rascacielos en un día despejado y mirar la ciudad desde la perspectiva de un pájaro.

11. Tomar un curso para personas de diferente edad. Los jóvenes podrían inscribirse en un curso para adultos y viceversa. Los retos serán distintos y la vivencia, enriquecedora.

12. Vivir una experiencia sensorial. Otra opción es estirar nuestros sentidos asistiendo a lugares especializados en estos juegos, donde se experimenta con sabores, olores, texturas, sonidos y un sinfín de sensaciones. También está la posibilidad de disfrutar de un concierto en completa oscuridad.

13. Fotografiar toda la casa. Recorrer cada rincón y tomar fotografías de todo lo que encontremos a nuestro paso: los muebles, los cuadros, el baño, los utensilios de cocina, el refrigerador, las plantas, la fachada… El resultado será una especie de cápsula del tiempo para futuras generaciones o para nosotros mismos que, años más tarde, podremos mirar esas imágenes llenos de nostalgia.

14. Visitar nuestra antigua escuela. Podría ser el jardín de niños o cualquier otra a la que hayamos asistido. Sin duda, saldremos de ella llevándonos una cascada de recuerdos.

15. Hacer un tour de museos. Pasar un fin de semana saltando de un museo a otro sería algo difícil de olvidar: imaginemos todo el arte, la historia, las ideas y los personajes que podemos conocer en un par de días en una ciudad como la de México. Y si contamos con una credencial de estudiante o maestro, no tendríamos que pagar un centavo por la experiencia.

Después de revisar estos ejemplos, ¿pueden pensar en otras ideas para salir de la rutina?

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