Manuel Cuevas: el mexicano que vistió a Elvis Presley y a Johnny Cash

Manuel Cuevas: el mexicano que vistió a Elvis Presley y a Johnny Cash
Mad hi-Hatter

Mad hi-Hatter

I wear the black for the poor and the beaten down
Livin’ in the hopeless, hungry side of town
I wear it for the prisoner who is long paid for his crime
But is there because he’s a victim of the times.

“Man in Black”, cancion de Johnny Cash

Más o menos a la mitad del siglo XX, de la fusión entre la música negra y los ritmos tradicionales del sur de los Estados Unidos, nació el rocanrol. Marcado desde el principio con un ánimo trasgresor y de rebelión, el naciente género empezó a distinguirse de sus antecesores, el country y el rhythm & blues, por un vestuario característico. Pero quienes somos afines a esta música y a su actitud contestataria quizá no sepamos que parte de su estética fue definida por un mexicano que diseñó los vestuarios de íconos como Elvis Presley y Johnny Cash. Hablo del sastre Manuel Cuevas, que aún sigue vivo y activo.

Manuel Cuevas

Cortesía: The Tennessean.

Manuel Arturo José Cuevas Martínez nació el 23 de abril de 1933 en Coalcomán, Michoacán. Aunque estudió psicología en la Universidad de Guadalajara, su verdadera pasión ha sido la costura, pues a los doce años aprendió a coser y antes de cumplir los trece ya elaboraba vestidos de graduación muy costosos, pero tan bellos que todas las chicas querían que él se los diseñara. A los quince años, tuvo que contratar a costureras que le ayudaran, pues ya tenía cientos de encargos. Ganó tal fortuna que a los dieciocho ya había comprado una casa y tenía automóviles Cadillac y Lincoln en su cochera. Pero como Coalcomán le quedaba chico, a los dieciocho años migró a Los Angeles, California.

En la urbe angelina, trabajó con Sy Devore, quien elaboraba vestuario para el famoso “Rat Pack”. Así, muy pronto Manuel cosía los trajes de luminarias del espectáculo como Frank Sinatra, Sammy Davis Jr., Dean Martin y Bob Hope. Pero todo cambió cuando presenció el Desfile de las Rosas en Pasadena y quedó boquiabierto por los bordados de los vestuarios. Este interés lo llevó a conocer a Viola Grae, una afamada bordadora de ropa estilo country que le enseñó todos sus secretos, a cambio de que Manuel le cortara camisas y pantalones.

Manuel Cuevas

Cortesía: AARP.

Trabajando con Viola Grae, Manuel conoció a Nudie Cohn, una modista de origen ucraniano que hizo famosos sus “Nudie Suits”, los cuales se distinguían por estar entallados al cuerpo y cubiertos de pedrería o diamantes de imitación. Al poco tiempo, Nudie le ofreció a Cuevas un trabajo de tiempo completo en su tienda ubicada en North Hollywood, Nudie’s Rodeo Tailors, especializada en ropa vaquera para actores y cantantes de country. En unos años, Manuel llegó a ser jefe de diseño, sastre en jefe, socio del negocio… y yerno de Nudie, pues en 1965 se casó con la hija de esta, Barbara, con quien tuvo una hija de nombre Morelia.

Manuel Cuevas pasó casi cuarenta años en Los Angeles, y una gran parte de ellos trabajó en el Nudie’s Rodeo Tailors. Hacia el final de la década de 1950, un joven de nombre Elvis Aaron Presley y su manager entraron al establecimiento y solicitaron “algo muy especial” para la rutilante estrella del roncanrol. Ahí nació el famosísimo traje dorado —o gold lamé suit— de Elvis, que aparece en la portada de su álbum 50,000,000 Elvis Fans Can’t Be Wrong.

Portada del álbum "50,000,000 Elvis Fans Can’t Be Wrong", de Elvis Presley

Años más tarde, Elvis regresó por otro traje, esta vez para sus conciertos. Mientras se probaba algunos modelos, Manuel le pidió a Presley que hiciera algunos movimientos, para ver si ajustaba bien; pero al ver los icónicos caderazos del rey, que le ganaron el mote de “Elvis-the-pelvis”, el michoacano pensó que lo único que podría funcionar sería un overol o jumpsuit enterizo. Elvis lo dudó, pero se lo puso; ¿quién pensaría que esos icónicos trajes blancos lo identificarían al final de su carrera, en los casinos de Las Vegas y con el rostro hinchado?

Elvis Presley en el escenario

Cortesía: Facebook Elvis Presley

Otro emblema del rock y la música country que acudía con frecuencia a hacerse ropa con Manuel era Johnny Cash, el sombrío cantante de voz profunda y vestido de negro riguroso, un rasgo que fue obra y gracia de Cuevas. La anécdota dice que, en el año 1956, antes de salir de gira, Cash le solicitó a Manuel nueve trajes nuevos; tres meses después, el cantante le llamó al sastre para reclamarle, pues todos eran negros. “Sí, todos son negros, pero no son del mismo estilo, ¿por qué no te los pruebas?”, fue la respuesta de Manuel. Johnny Cash nunca dijo nada… pero siguió ordenando trajes negros durante cuarenta años.

Johnny Cash

Cortesía: Facebook Johnny Cash Museum

En este breve recuento de nueve décadas de creatividad hecha ropa, hay una pieza cuyo simbolismo es digno de mencionar. El dueño fue Gram Parsons, guitarrista de The Flying Burrito Brothers, quienes encargaron cuatro Nudie Suits para la portada de su disco debut, The Gilded Palace of Sin. La chaqueta color crema de Parsons tenía bordadas una mujer desnuda, hojas de marihuana, píldoras y flores de amapola, de la que se obtiene la morfina, el opio y la heroína.

En 1973, Gram falleció en el Parque Nacional Joshua Tree por una sobredosis de alcohol y morfina; años después, Manuel rememoró la hechura de la prenda y los detalles que Parsons había solicitado, y pensó que, en realidad, Gram había encargado un traje que mostrara la manera en que deseaba morir. En la imagen de abajo, es el segundo de derecha a izquierda.

Portada del álbum "The Gilded Palace of Sin", de The Flying Burrito Brothers

En los noventas, Manuel dejó Los Angeles y se mudó, con su segunda esposa e hijos, a Nashville, Tennessee. Su primer local estuvo muy cerca del famoso vecindario Music Row, pero en 2013 abrió un local en el centro de la ciudad, llamado Manuel American Designs, que administra junto con su hijo, Manny Jr. Actualmente, a sus noventa y tres, Manuel Cuevas trabaja en Nashville y vive con su cuarta esposa, con quien contrajo nupcias a los ochenta y uno; bien dicen que el amor —como la creatividad— no tiene edad…

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