Mentalidad de escasez: por qué arruina tu vida y cómo combatirla

Mentalidad de escasez: por qué arruina tu vida y cómo combatirla
Francisco Masse

Francisco Masse

Hace unas semanas, viendo un video de un guía espiritual, escuché una frase que me sacudió: “Si hay un estado interno limitante, una especie de “pobreza mental”, entonces creamos escasez; lo único que vemos es escasez y atraemos escasez a nuestra vida”. Con toda la confianza que tengo depositada en dicho maestro, la sentencia me sonó a esas doctrinas seudocientíficas basadas en decretos y afirmaciones que, según, atraen abundancia a tu vida. Me pregunté entonces: ¿qué dice la ciencia de dicha “mentalidad de escasez”?

Para mi sorpresa, el término “mentalidad de escasez” existe en la psicología y es un fenómeno estudiado seriamente, con experimentos y resultados medibles que confirman lo que el maestro puso en palabras más alegóricas. Y como todos en algún momento hemos pasado por angustiosos momentos en los que el dinero parece escurrirse de nuestras manos, me di a la tarea de investigar un poco más acerca del tema y, sobre todo, de hallar algunos remedios para ello. Porque nadie quiere atraer escasez a su vida, ¿o sí?

Nadie quiere atraer escasez a su vida, ¿o sí?

¿Qué es la mentalidad de escasez?

Todo empezó con un estudio de 2017 realizado en la Universidad de Harvard, en el que se analizó a un grupo de agricultores antes y después de la cosecha —es decir, cuando “eran pobres” y cuando se sentían ricos—; el hallazgo fue que tenían un peor rendimiento cognitivo antes de la cosecha. Otro estudio semejante se realizó entre personas en situación de pobreza en los Estados Unidos y se descubrió que la angustia por no tener suficiente dinero o recursos para subsistir tenía un efecto negativo en el estado mental, lo que sugiere que la fijación obsesiva por las carencias lleva a un mayor estrés, el cual debilita el rendimiento cognitivo y puede llevar a una peor toma de decisiones.

Así fue que se acuñó el término “mentalidad de escasez” —scarcity mindset, en inglés—, el cual en pocas palabras es un estado mental caracterizado por la angustia y el estrés cognitivo causado por la idea fija de “no tener lo suficiente”. Y no siempre hablamos de dinero: según la doctora Lauren Alexander, de la Clínica Cleveland, lo que a alguien le falta —o cree que le falta— puede variar según su situación; si estás a dieta, por ejemplo, puedes sentir que no estás comiendo lo suficiente… o lo que te gusta; también puedes sentir que no tienes suficiente tiempo, que no te pagan lo suficiente en tu trabajo o incluso que tu vida es insuficiente porque “no te has realizado como madre”. Y ni hablemos de quienes se comparan su vida con las vidas de otros “más exitosos” y concluyen que tampoco han obtenido lo suficiente.

Y claro: alguien que perdió el empleo, que está hasta el cuello en deudas o que atraviesa una crisis financiera inesperada sin duda también padecerá esta mentalidad de escasez, lo cual es previsible y hasta cierto punto normal. Pero si la ausencia de lo que deseas y no tienes se convierte en el centro de tus pensamientos a diario, esta “pobreza mental” se apodera de tu vida. Dice la doctora Alexander: “Caes en la desesperación, te concentras tanto en lo que no tienes que acabas tomando malas decisiones y, al final, todo sale mal”.

Esta "pobreza mental" se apodera de tu vida

No es fácil dejar de pensar en lo que no funciona; pero al obsesionarnos caemos en la rumiación y esto conduce a las profecías autocumplidas, pues al enfocarte en lo que te falta, das por sentado que las cosas nunca cambiarán y dejas pasar las oportunidades que se te presentan. O sea, lo único que ves es escasez y atraes más escasez a tu vida. Tal como lo escuché en el video.

¿Cómo se combate la mentalidad de escasez?

  • Lleva un diario de gratitud. Sí, suena cursi, pero muchos psicólogos serios sostienen que funciona. El principio es simple: en lugar de estar pensando todo el tiempo en lo que no tienes, de manera consciente empiezas a poner atención en lo que tienes. En la red puedes encontrar templetes, métodos para hacerlo y hasta coquetos journals a la venta.
Lleva un diario de gratitud
  • Acepta lo que es. Esto incluye tanto tu estado de vida actual como el que en este momento estés padeciendo un scarcity mindset, ya que es casi imposible cambiarlo todo de la noche a la mañana. Puedes intentar pensar algo como: “Me siento así y es válido, pero no tiene por qué preocuparme todo el tiempo; poco a poco iré saliendo de esto”.
  • Rodéate de gente con mentalidad de abundancia. Ojo: no dice “de gente rica”, sino de personas que —independientemente del saldo de su cuenta de banco— son optimistas, alegres y capaces de disfrutar de las buenas relaciones y de las pequeñas cosas de la vida. Porque, bien lo sabemos, la negatividad se contagia fácilmente… y la mentalidad de escasez, también.
  • Reconoce las posibilidades. Una mentalidad de abundancia se basa en la creencia de que hay suficientes recursos y oportunidades disponibles para todos. Para adoptar poco a poco este estado interno, siempre que puedas sustituye ideas del tipo “Nunca tendré lo suficiente” por pensamientos positivos como “Tengo los recursos suficientes para crear oportunidades”.
  • Practica la generosidad. Suena paradójico, pero incluso en la peor crisis puedes ayudar desinteresadamente a otros o compartir tu tiempo, tu saber y cualquier otra cosa buena que haya en tu vida. Esto fomentará la creencia de que en el mundo hay suficiente para todos.
Practica la generosidad

A veces, la mentalidad de escasez no deriva de una falta de recursos real, sino de comparar nuestra realidad con las de otros más afortunados o con un juicio rígido de lo que deberíamos tener; en el fondo, muchas veces hablamos de una autoestima baja o frágil que desesperadamente busca ganar valor o felicidad a través de las posesiones y del reconocimiento social que éstas nos traen. Por eso, siempre es beneficioso pasar por una terapia psicológica para detectar heridas de raíz, traumas y experiencias dolorosas del pasado —por ejemplo, si de niño viste a tus papás discutiendo todo el tiempo por dinero— que pueden estar sirviendo como “gatillos” que disparan la mentalidad de escasez.

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