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Remedios caseros para vivir con un narcisista

Remedios caseros para vivir con un narcisista
Kiri Bausch

Kiri Bausch

Mente y espíritu

Suele pensarse que los hijos de los famosos tenemos la vida fácil. Que nuestros padres nos abrieron el camino, nos cubrieron de plata y forjaron nuestro apellido en oro. Pero esto es cierto sólo en parte. El apellido puede representar una molesta carga para quien insiste en desarrollarse por su cuenta, lejos de la sombra del progenitor laureado. Por otro lado, existe la presión en la esfera íntima. Es allí donde los famosos dejan caer la máscara y son lo que son: individuos obsesionados con su trabajo u otros rasgos que les ayudaron a sobresalir. Uno de ellos es el narcisismo.

Una sana dosis de narcisismo es natural en el ser humano. El problema aparece cuando, a raíz de la falta de afecto durante la infancia, éste se hace patológico. Egocentrismo, falta de amor o interés por los demás, aires de grandeza y rechazo a la crítica, por ligera que sea, son algunas de las características de este trastorno de la personalidad. Aquí te comparto lo que hice para liberarme de la negativa influencia de un narcisista. Funcionó: después del proceso, puedo por fin entender, respetar y amar sanamente a mi padre.

Quiérete

El problema de convivir con un narcisista es que uno existe fuera de su zona de amor. Lo único que recibes son migajas de afecto, pues siempre tiene asuntos más grandiosos por resolver. No entiendes por qué un día te quiere menos que el otro ni tampoco por qué el vacío es tan grande. A la vez, el narciso aparenta estar a gusto con el estado de las cosas y no entiende las razones de tus reclamos. Las buenas calificaciones ayudan, también la imagen y las buenas relaciones, pero para ellos nunca es suficiente. Hasta que un día descubres que has sido manipulado; esto ocurre cuando alguien te abre los ojos y te demuestra que puedes ser amado. Entonces entiendes que el primer paso consiste en quererte como el ser individual que eres.

Eleva tu autoestima

Un narcisista necesita constante aprobación del mundo, por lo que crea un halo de fama y grandiosidad a su alrededor. Esto sería intrascendente si no afectara a los demás; el problema es que se nutre del halago público, sacrifica su núcleo familiar y lo convierte en un escaparate, matando así la intimidad del hogar. En mi caso, decidí abandonar el juego de mi padre en la adolescencia. Comencé a construir mi propio ser, rompí la atadura de las reglas caseras y dejé de ser su títere. Tuve suerte y me supe rodear de la gente adecuada: quien me aceptaba por mí y no por ser la hija de mi padre. Me rodeé de gente que no le daba importancia a las poses o que se atrevía a pensar diferente. Su amistad, el respeto y el conocimiento que adquirí me ayudaron a edificar una fuerte autoestima.

Sal de su mundo y de su influencia

El mundo de un narciso es tóxico. No dejes que su grandilocuencia se apodere de ti: aléjate y piensa con tu propia cabeza. No dejes que te asigne un rol con el que no estés de acuerdo y sé responsable de tus actos. Yo tuve infinitas discusiones con mi padre porque no aceptaba que me impusiera su punto de vista. Como un narcisista no puede tolerar que uno no se le someta, chocábamos constantemente, a lo que seguían semanas de silencio en el que rechazábamos cualquier intento de reconciliación sana. En aquel entonces, mi horizonte se abrió gracias al estudio del inglés y el español, a los viajes y la experiencia de la vida en el extranjero.

Si es necesario, rompe la relación

Una vez que hayas entendido el mal del narcisista te será más fácil llevar la relación, ya que podrás manejarla sin permitir que te lastime. Sin embargo, a veces los recovecos de nuestro mundo interior guardan alguna reminiscencia oscura de la que no podemos recuperarnos. Entonces, quizá te veas obligado a cortar toda relación con el narcisista. Hazlo sin temor. Yo lo hice y resultó sano. El espacio me ayudó a repensarlo todo. Primero me sentí muy libre y después llegaron las memorias, a las que fui dando el lugar que se merecen. Algunas malas, algunas muy buenas. El distanciamiento me dio la oportunidad de reconocer los méritos de mi padre, que tiene no sólo en su ámbito laboral: entendí su lucha interior, lo que intentó hacer con nosotros, por qué no pudo expresarlo de manera correcta y dónde falló rotundamente. Por fin lo reconozco en su dimensión humana, y ya no como un ser que elegía a mis amistades y me causaba miedo.

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