Salsa dura: cinco salseros “para gente culta”

Salsa dura: cinco salseros “para gente culta”
Mad hi-Hatter

Mad hi-Hatter

No me malinterpreten: este humilde sombrerero no está sugiriendo que quienes gustan de escuchar y bailar salsa —ese género de música afroantillana nacido en Nueva York, de mano de migrantes puertorriqueños— son gente inculta, ignorante o particularmente vulgar. Nada de eso. Más bien, en este artículo quisiera abordar el género de la salsa desde una perspectiva estrictamente lírica y musical, y no desde el disfrute del baile o del júbilo de las parejas que, como dijo el gran Bernard Shaw, expresan verticalmente ciertos deseos horizontales… y nada hay de malo en ello.

Adelanto que este no es un género que escuche con mucha frecuencia y, por lo tanto, no lo conozco tan a profundidad como otras músicas. Aun así, es posible distinguir a los salseros que, además de buen ritmo y “candela”, impregnan sus composiciones con estructuras musicales complejas, temáticas sociales e influencias del jazz, de la música clásica y de otros géneros con mayor prestigio entre el público culto. Hablemos de algunos de ellos…

Rubén Blades

Quizás, el salsero más famoso en el planeta, en parte debido al descomunal éxito de su canción “Pedro Navaja”, contenida en el álbum Siembra (1978), una colaboración histórica con Willie Colón, de quien hablaremos líneas abajo. Nacido en Panamá en 1948, además de músico tiene estudios de Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad de Panamá y en Harvard, así como doctorados honorarios en Berkeley y en el afamado Berklee College of Music.

Por si fuera poco, fue candidato a la presidencia, secretario de Turismo de su país y un promotor de la soberanía del Canal de Panamá. Por todos ello, sus letras con frecuencia abordan temas sensibles de la realidad latinoamericana; pero, con toda seguridad, la historia lo recordará mejor por esta larga crónica del asesinato de un proxeneta:

Willie Colón

Otro coloso de la salsa, considerado —junto con Blades y el cantante Héctor Lavoe— uno de los fundadores del género. Hijo de migrantes boricuas, nació en barrio del Bronx con el nombre de William Anthony Colón, y desde muy pequeño mostró aptitudes para el trombón y la música tradicional puertorriqueña. A lo largo de su carrera musical, estableció con firmeza el concepto de la“salsa intelectual” o “salsa dura”: una variante del género que se enfoca en arreglos complejos y letras con contenido social, histórico o poético —en su caso, reflejando la dureza de la vida callejera neoyorquina para los latinos.

Además de su brillante trabajo como intérprete, Colón también destacó como productor musical y fue nominado ocho veces al Grammys del Mejor álbum latino tropical. En México, muchos lo recordamos a “El malo del Bronx” por el tema musical de la telenovela Demasiado corazón:

Eddie Palmieri

Si buscamos a un pianista que fusionó lo vertiginoso de los ritmos afroantillanos con la síncopa del jazz, estructuras disonantes y un estilo percutido, casi “salvaje”, todo lo reunía Eduardo Palmieri, fundador del grupo La Perfecta, que revolucionó el género sustituyendo las flautas y violines con trombones, dándole a la salsa un sonido más denso, metálico y callejero.

Después, vino su álbum solista homónimo —conocido como “el álbum blanco”, como el de The Beatles—, donde la influencia de pianistas del jazz como el legendario Thelonious Monk resulta más que palpable. Además, Palmieri se arriesgó al extender el típico formato de canción de salsa hasta los nueve o diez minutos, dando espacio a improvisaciones. Por sus armonías sofisticadas, a veces se le clasifica en la salsa y otras, en el Latin Jazz. Escucha “Palo pa’ rumba” y decide por ti mismo:

Richie Ray y Bobby Cruz

¿Te imaginas ir a bordo de un taxi oyendo una salsa y, de pronto, identificar pasajes musicales de Chopin, algunos toques barrocos de Bach y fraseos del jazz al piano? Eso me pasó y, estupefacto, le pregunté al hombre del volante quién tocaba esa maravilla; su respuesta fue contundente: “Richie Ray y su sonido bestial”. Y no, no es insulto: así se titula la mencionada canción, que proviene del álbum El bestial sonido de Richie Ray & Bobby Cruz (1971), una de las obras maestras de la “salsa culta”.

La pieza en cuestión recupera un fragmento del “Estudio Op. 10, n.° 12” de Frédéric Chopin, además de nutrirse con escalas del blues y de música tan avanzada como la de Igor Stravinsky; y es que Richard Maldonado Morales —su nombre verdadero— se formó como pianista clásico en el Conservatorio de Brooklyn y en la Julliard School of Music. Pero no hablemos más, que “ahí viene Richie, viene vira’o como bestia, tocando el tumba’o”…

Ray Barretto

Esta lista termina con un legendario percusionista, que convirtió a las congas en una de las voces más expresivas dentro de la salsa: Raymundo Barretto Pagán. Si bien gigantes como Blades y Colón definieron el sonido del género, a Ray le tocó ser parte de la evolución de la pachanga y el boogaloo en lo que hoy conocemos como salsa, tocándolo con la influencia de las improvisaciones del bebop, uno de los géneros más emblemáticos del jazz.

Su estilo de ejecución es contundente, enérgico, vigoroso y casi violento. Sus intervenciones podrían compararse con los incendiarios solos de batería del rock—, pero sin perder nunca la precisión armónica. Para cerrar este artículo, pongámonos de pie y bailemos uno de sus himnos de resistencia: “Indestructible”.

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