
En inglés común, backroom se traduce como “cuatro trasero” o “trastienda”. Pero aquí hablaremos de los backrooms como leyenda urbana, cuyo origen se sitúa en 2019 dentro del sitio anónimo de imágenes 4chan, cuando un usuario abrió un hilo donde pedía a otros publicar imágenes inquietantes. Alguien puso una foto de una habitación vacía con luces de neón, paredes tapizadas y una alfombra desgastada de color amarillo pálido, acompañada de una premisa inquietante.

El usuario propuso que, si lograras “hacer noclip” [1] fuera de la realidad, como cuando en un videojuego atraviesas una pared, caerías en una dimensión paralela “donde no hay nada más que el hedor a alfombra vieja y húmeda, el desquiciante amarillo monocromático, un zumbido interminable de luces fluorescentes y 800 millones de kilómetros cuadradas de habitaciones vacías, segmentadas al azar, donde estarías atrapado”. La descripción era sencilla, pero efectiva, y la imagen parecía demostrar que ese lugar existía, por lo que quedarte varado en un espacio virtualmente infinito sonaba bastante real.
Cuando internet construye un universo entero
Lo fascinante de creepypastas [2] como esta es que no tienen un autor único. Aunque hay teorías que incluyen a un usuario anónimo o hasta a un escritor mexicano que dio la inspiración para la premisa, lo más probable es que los backrooms fueron creados por una comunidad y evolucionaron gracias a miles de usuarios que expandieron el concepto: foros, blogs, wikis, reels, comunidades de Reddit y canales de YouTube añadieron niveles, reglas, objetos, criaturas y teorías, y esto generó cientos de escenarios con niveles que parecían hoteles abandonados, otros que recordaban hospitales en ruinas, albercas vacías, oficinas interminables, estacionamientos subterráneos o vecindarios donde no vive ni una sola persona.
Lo interesante es que cada usuario agrega una pieza nueva al rompecabezas, dando como resultado una mitología colectiva que creció sin control hasta convertirse en uno de los universos colaborativos más grandes del terror digital basado en espacios liminales donde casi todo es idéntico a lo que acabas de ver, dando lugar a pasillos interminables.

La palabra liminal proviene del latín limen, ‘umbral’, y se usa para describir lugares de transición o, bien, solos y abandonados que lucen inquietantes, ominosos o surrealistas, tales como pasillos de hotel interminablemente vacíos, una escuela o un salón de clases en las vacaciones, una terminal de aeropuerto sin gente, un centro comercial después del cierre o un parque de diversiones a medianoche. O sea, sitios que asociamos con bulliciosa actividad humana; por eso, cuando los vemos vacíos, nuestro cerebro detecta que algo en la escena no está bien.
Lo inquietante de estos espacios liminales es que parecen estar construidos con fragmentos de sueños o recuerdos, sin contexto y sin remitir a un lugar específico; solo aluden a la sensación de haber estado ahí alguna vez, por lo que causan una mezcla de emociones como miedo, melancolía, curiosidad y una tristeza extraña. Son como escenarios sin historia o fotos encontradas dentro de un sueño.
De creepypasta a fenómeno audiovisual
Durante años, los Backrooms fueron solo una leyenda urbana de internet. Pero todo cambió en 2022, cuando un joven creador llamado Kane Parsons (Kane Pixels) reinterpretó la historia usando el recurso del found footage [3] en un cortometraje que simula una grabación perdida dentro de esos laberintos infinitos. El video The Backrooms (Found Footage) sorprendió por la calidad de sus efectos visuales, la atmósfera opresiva y la manera en que convertía una simple creepypasta en una experiencia cinematográfica. Hasta junio de 2026, 2.4 millones de personas han visto ese primer video, que dio origen a una serie de cortos con la misma premisa, algunos de los cuales tienen hasta 13 millones de vistas.
La serie Backrooms ayudó a consolidar un nuevo subgénero conocido como horror analógico, el cual usa grabaciones en cinta magnética, videos de cámaras de vigilancia y supuestos archivos recuperados para construir historias que parecen reales. De esta manera, Parsons demostró un punto: las nuevas generaciones ya no necesitan grandes estudios cinematográficos para crear fenómenos culturales trascendentes.
Este año, lo que comenzó como una serie de videos de YouTube se convirtió en una película producida por A24 —Backrooms: sin salida— y dirigida por Parsons, quien así se convierte en uno de los directores más jóvenes en colaborar con el estudio. La cinta expande el universo creado por el cineasta y representa uno de los casos más interesantes de una leyenda nacida en internet y alimentada por la comunidad, que logra dar el salto al cine sin perder su esencia.

El monstruo no siempre tiene forma
La razón por la que los backrooms siguen siendo fascinantes es que representan un miedo muy contemporáneo: la posibilidad de salir involuntariamente de la realidad, perdernos y quedar atrapados en un lugar donde nada ocurre. Un sitio que parece recordar al mundo real, pero ya no pertenece a él. Se trata del miedo al vacío, a la inexistencia o, quizás, a una angustiosa existencia paralela que se parece a cuando no podemos despertar de una pesadilla.
Entonces, detrás de las paredes amarillas, las luces fluorescentes y los pasillos infinitos no se esconde un monstruo, sino nuestro miedo colectivo a desaparecer en un lugar donde nadie sabe que seguimos existiendo. Un lugar del que no podemos salir porque sin querer cruzamos un umbral y ahora formamos parte de una fotografía amarillenta que nadie desea ver…

[1] En el argot de los videojuegos, noclip se refiere a un truco que permite a los jugadores atravesar elementos normalmente impenetrables como paredes, techos y pisos. [N. del E.]
[2] En el argot de internet, creepypasta es una breve historia de terror o leyenda urbana que se difunde haciendo “copy-paste” —de ahí su nombre— en foros, blogs, redes sociales y mensajería instantánea.
[3] “Pietaje encontrado” en español, se refiere a un recurso narrativo en el que la película, o parte de ella, se presenta como si se hubieran descubierto cintas, videos o material audiovisual que fue filmado por los propios personajes.


