Historias en la oscuridad: escritores famosos con identidad misteriosa

Historias en la oscuridad: escritores famosos con identidad misteriosa
Julio Báez

Julio Báez

En el extenso universo de la literatura, podemos imaginar a muchos autores como si fueran personajes literarios: alguien con cara, historia y vida que nos acompaña mientras leemos sus palabras. Pero, ¿qué pasa cuando el autor es tan discreto que es casi un fantasma, una sombra detrás de un seudónimo y sin nombre verdadero, una figura que a pesar de su fama permanece en el anonimato?

En esta era digital, cuando la exposición es inevitable, elegir el anonimato parece un acto subversivo. Sin embargo, la literatura cuenta con un buen número de figuras que han preferido la sombra a los reflectores; ya sea por modestia, seguridad, postura política o por el puro placer del enigma, estos escritores han decidido esconder su verdadera identidad alimentando la curiosidad de generaciones de lectores. Hoy te hablaré de seis autores famosos, desde el pasado remoto hasta la actualidad, cuyas indentidades son un misterio que ha potenciado sus obras.

El griego Homero

Uno de los pilares de la literatura occidental es Homero, supuesto autor de la Iliada y la Odisea, dos epopeyas que han influido en la literatura durante siglos; pero ¿quién fue realmente Homero? Algunos estudiosos afirman que pudo haber sido un poeta ciego que vivió en el siglo VIII a. C., pero otros afirman que no fue una persona, sino un nombre colectivo para varios poetas que transmitieron historias, leyendas y mitos de forma oral. Incluso hay quienes creen que Homero no existió y que las epopeyas son el resultado de una tradición oral anónima, recopilada a través de los tiempos y atribuida a esta figura.

B. Traven, el escritor sin rostro que vivió en México

Uno de los enigmas literarios más intrigantes del siglo XX es B. Traven, autor de El tesoro de la Sierra Madre (1927) —que fue adaptada al cine por John Huston con Humphrey Bogart como protagonista—, de La rebelión de los colgados (1936) y de Macario (1950), llevada al cine en 1960 por Roberto Gavaldón, con Ignacio López Tarso en el papel protagónico.

B. Traven

Traven escribió sobre la explotación laboral, la Revolución y la desigualdad social en América Latina, especialmente en México; pero nunca hizo apariciones públicas y siempre se comunicaba por correo. Se especuló sobre su identidad durante décadas: algunos decían que era un revolucionario exiliado, otros que era un actor europeo, un aventurero o, incluso, varias personas a la vez. Hoy, la teoría más aceptada es que se hacía llamar Ret Marut y era un anarquista alemán que había escapado a México tras la Revolución de Baviera, aunque su nombre real pudo haber sido Otto Feige. Por todo esto, su identidad sigue siendo un misterio.

Elena Ferrante y su anonimato

En los tiempos de hipercomunicación y redes sociales, la escritora italiana Elena Ferrante se ha convertido en un fenómeno literario y en un símbolo de la resistencia a la exposición mediática. Desde su primera novela, El amor molesto (1992), ha logrado mantener en relativo secreto su identidad, pese a que en 2016 la traductora Anita Raja —esposa del escritor Domenico Starnone— afirmó en una cuenta de Twitter que ella estaba detrás de Ferrante; días después, la editorial replicó que se trataba de un perfil falso de la traductora para difundir estas fake news. Ferrante no ha confirmado nada y ha amenazado con dejar de escribir si se investiga más sobre ella, pues su anonimato le permite hacerlo con libertad y sin la presión de ser conocida en el ámbito literario.

Thomas Pynchon, el recluso de la actualidad

Aunque sí se conoce su nombre real, otro de los escritores cuya identidad es un misterio es Thomas Pynchon. Autor de novelas complejas y laberínticas, a sus 88 años se le considera uno de los grandes escritores posmodernos; pero lo enigmático de Pynchon es su aversión radical hacia la vida pública, pues rara vez ha sido fotografiado, no concede entrevistas, ha rechazado premios y sólo se conocen imágenes suyas en su juventud. Como dato curioso, en 2004 prestó su voz para una aparición en Los Simpson, burlándose de su propio hermetismo. Este caso demuestra que, aun siendo una celebridad literaria, se puede seguir siendo un mito.

Thomas Pynchon

J. D. Salinger, el ermitaño de la literaria norteamericana

Tras la publicación de El guardián entre el centeno (1951), uno de los libros más influyentes del siglo XX, su autor Jerome David Salinger alcanzó una fama inmediata y después… desapareció; se retiró del ojo público, dejó de publicar en 1965 y vivió recluido durante más de cuarenta años en Cornish, New Hampshire. Aunque no usó seudónimos ni negó su identidad, se convirtió en una leyenda viva precisamente por su ausencia; no daba entrevistas, demandaba a quien intentara publicar cartas privadas y prohibió adaptaciones de sus obras.

Su silencio generó especulaciones sobre manuscritos inéditos, filosofías personales y traumas de guerra. Tras su muerte en 2010, se anunció que había dejado novelas inéditas listas para su publicación futura. Así, Salinger encarna una forma particular de misterio literario: el autor que, siendo conocido, se borra del mundo por decisión propia.

Richard Bachman, el gemelo incómodo de Stephen King

A finales de la década de 1970, Stephen King ya había logrado el éxito con títulos como Carrie (1974); por eso, decidió probar si sus libros se venderían igual sin el peso de su nombre. Así nació Richard Bachman, autor de novelas como Rabia (1977), La larga marcha (1979) y El fugitivo (1982); el experimento funcionó por un tiempo, hasta que un librero descubrió similitudes estilísticas entre ambos autores y desenmascaró el engaño.

Stephen King

Lo curioso es que, tras la revelación, las ventas de Bachman se dispararon. King incluso “mató” oficialmente al personaje en una nota de prensa, alegando “cáncer de seudónimo”. Aunque en el fondo Bachman era un alter ego público, la estrategia reveló lo mucho que el nombre de un autor afecta la percepción de una obra y, de paso, dejó una interesante reflexión: ¿leemos un libro por su contenido… o por la marca que tiene detrás?

Leer a estos autores es aceptar un pacto tácito que consiste en no saber quiénes son en realidad, pero a sabiendas de que sus palabras nos llegarán igual y tal vez con más fuerza. En una época en donde lo personal parece ser el centro de todo, estos escritores nos recuerdan que a veces el anonimato también puede ser una forma de verdad.

Recibe noticias de este blog