Spotify Wrapped: ¿tu gusto musical… o lo que el algoritmo cree que te gusta?

Spotify Wrapped: ¿tu gusto musical... o lo que el algoritmo cree que te gusta?
Mad hi-Hatter

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Para los melómanos que usan el servicio de streaming musical más popular del mundo, la primera semana de diciembre es la época del año cuando esta nos regala su famoso “Spotify Wrapped”, una recopilación de estadísticas que revela nuestro consumo musical, diciéndonos cuántas horas escuchamos música y podcasts, así como qué géneros, artistas y canciones fueron nuestros preferidos en el año que está por terminar. De igual forma, es muy común que esa semana nuestras amistades compartan en sus redes algunas cifras destacadas de esta compilación o “presuman” a sus artistas favoritos.

Desde que contraté el servicio, como consumo música incluso a la hora de dormir, cada año me felicitan por forman parte del 1% que más horas escucha en el año. Pero lo que me sorprendió fue que el track número uno, el que según las estadísticas sería mi favorito, no es ni de lejos una de mis piezas musicales predilectas. Y al ponerme a dar vueltas en torno al asunto, una idea que me rodeaba desde hace meses por fin se precipitó… misma que justamente deseo compartir contigo en esta ocasión. A ver si te ha pasado lo mismo.

Spotify en el celular

A mediados de 2024, Spotify lanzó DJ Livi, una inteligencia artificial con voz sintética que te saluda y te ofrece bloques de canciones según tus gustos, playlists y elecciones anteriores, además de presentarte música nueva. Veo mucho potencial en la herramienta pero, como aun es una versión beta, tiende mucho a repeticiones que se tornan tediosas y lo peor es que a cada tanto insiste en que escuches “los hits que la están rompiendo en tu país”, aunque jamás les hayas dedicado un segundo de tu tiempo.

Alguna vez pensé en denunciar en redes a la DJ —por lo demás una entidad digital bastante amable—, en virtud del flagrante estereotipo por nacionalidad que practica cada vez que me recomienda corridos tumbados y reguetón nada más “porque soy mexicano”, como diría el gran Guillermo del Toro. Pero lo que más me irritó en realidad fue que en algún momento la IA o el algoritmo decidieron que a mí me gustaba muchísimo la música de Jean-Michel Jarre, en particular su álbum debut, Oxygène (1976), un clásico de la música electrónica que sentó las bases del space rock e influyó en el surgimiento del new age.

El álbum no me es extraño: de hecho, conservo un vinil nacional que compré en mi adolescencia y el título está en mi biblioteca de Spotify; pero, como dije líneas arriba: si bien me gusta, dista mucho de ser mi favorito. Ignoro entonces por qué cada vez que le pedía a DJ Livi que cambiara la selección de su “opción segura” era, por descarte, el primer track de Oxygène. Y lo mismo sucedía cuando ponía una playlist tranquilizante para meditar, relajarme o ayudarme a conciliar el sueño durante las noches: al terminar la selección programada, luego de tres o cuatro piezas el algoritmo introducía a Jean-Michel Jarre.

Portada del disco "Oxygene" de Jean-Michel Jarre

Así las cosas, no es de extrañar que mi canción número uno sea precisamente la que abre el primer álbum de estudio del francés. Y, por si fuera poco, el segundo sitio lo ocupó una canción del grupo Ashra… a la que jamás le he dado play en mis cinco sentidos. Y aclaro esto porque soy de esas personas que ponen música para dormir… y siguen durmiendo mientras la bocina Bluetooth los acompaña por paisajes oníricos. Entonces, no es que me acuerde bien de qué escucho a la una de la madrugada.

¿A qué viene toda esta reflexión? No busco abonar a la queja neurótica, sino más bien hacer conciencia de cómo muchas veces un algoritmo puede sesgar, alterar o de plano imponer algo que en realidad no es de nuestro gusto, simplemente al “sugerirlo” una y otra vez o al programarlo “aleatoriamente” a partir de nuestras preferencias. No por nada algunos estudiosos hablan de la estandarización de los gustos estéticos en esta parte del siglo XXI.

Por fortuna, tengo bien claros y definidos mis gustos musicales, y sé que ni Jean-Michel ni Ashra ocupan un lugar preferencial durante mis escuchas. Pero, ¿cuántas veces una plataforma de compras, un software o una IA me habrán hecho creer que me gusta… algo que en realidad no me gusta?

Pensarlo bien da un poco de miedo. Y a ti, ¿te ha pasado algo semejante?…

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