Bailar, ¿qué beneficios psicológicos tiene?

Bailar, ¿qué beneficios psicológicos tiene?

Michelle Medrez

Michelle Medrez

Miscelánea

La danza ha sido un elemento universal de la experiencia humana durante milenios. Por eso, no es de extrañar que incluso se considere parte de nuestro ADN colectivo. Pero, ¿sabías que bailar también tiene grandes beneficios para tu psique?

Los terapeutas de la DMT (Danza Movimiento Terapia) conocen desde hace tiempo la naturaleza expresiva de la danza. Esta escuela se remonta a la época de la Segunda Guerra Mundial. Su pionera, Marian Chace, descubrió que los pacientes con estrés postraumático podían usar el baile como una terapia que disminuía la tensión en el cuerpo y minimizaba el aislamiento.

Esta terapia, según la Asociación Estadounidense de Terapia de Danza (ADTA, por sus siglas en inglés), se basa en la creencia de que existe una interconexión fundamental entre la mente y el cuerpo y, por lo tanto, lo que le sucede al cuerpo puede influir efectivamente en la mente, y viceversa.

En su tesis doctoral, Hanna Poikonen, de la Universidad de Helsinki, refiere que los elementos básicos de la humanidad —actos creativos, movimientos afinados y colaboración— se combinan en la danza de manera natural. Se ha demostrado que, durante la cooperación, los cerebros de dos personas se sintonizan, lo que permite una acción fluida, necesaria para crear música y movimientos armónicos.

Otra evidencia importante se obtuvo en la Universidad de Derby, pues en un estudio de campo con pacientes deprimidos que recibieron clases de salsa se registró una mejora significativa en su estado de ánimo al final de un curso de una hora diaria durante nueve semanas.

Los psicólogos explican que el ejercicio, la interacción social, la concentración que requiere el baile y el aumento de la confianza en uno mismo al aprender una nueva habilidad, desencadena la producción de endorfinas. Además, los pacientes deprimidos tienden a tener la espalda curva; bailar cambia la postura y eleva el cuerpo, dice Donna Newman-Bluestein, terapeuta de baile de la ADTA.

...desencadena la producción de endorfinas.

Hablando de anatomía cerebral, hay que señalar que la corteza motora —ubicada en la parte posterior del lóbulo frontal— está involucrada en la planificación, el control y la ejecución de movimientos voluntarios, mientras que los ganglios basales —un conjunto de estructuras profundas dentro del cerebro— trabajan con la corteza motora para desencadenar movimientos bien coordinados.

Por último, el cerebelo —ubicado en la parte posterior del cráneo— desempeña varios roles, incluyendo la integración de la información de nuestros sentidos para que los movimientos sean perfectamente fluidos y precisos. Por ello, se puede decir que bailar con el cuerpo también ejercita al cerebro.

Otro gran beneficio de bailar fue descubierto por el Dr. Peter Lovatt, director del Laboratorio de Psicología Dancística de la Universidad de Hertfordshire, quien reporta que esta actividad ayuda al cerebro a generar nuevas rutas de pensamiento y conexiones neuronales.

Esto provoca que los distintos tipos de baile incidan en el modo en que resolvemos problemas fuera de la pista de baile: la improvisación al bailar, por ejemplo, ayuda a enfrentar mejor problemas con múltiples soluciones; en cambio, un baile que se ejecuta con movimientos precisos y muy estructurados hace que el pensamiento se especialice en problemas de solución única.

También se augura que el baile podría mitigar los daños neuronales dejados por el mal de Parkinson, como la interrupción de los procesos de pensamiento divergente, que es nuestra capacidad de generar ideas nuevas y creativas.

Al respecto, Lovatt —quien, por cierto, es ex bailarín profesional— asegura que la danza improvisada mejora notablemente dicha capacidad en enfermos de Parkinson, pues este tipo de baile estimula el sistema nervioso central, además de que disminuye la percepción del temblor del cuerpo.

En 2003, la revista New England Journal of Medicine publicó una investigación del gerontólogo Joe Verghese, quien calculó que resolver crucigramas disminuye en un 47% el riesgo de desarrollar demencia al alcanzar la tercera edad, ¡pero bailar frecuentemente consigue reducirlo hasta un 76%!

El equipo de Verghese atribuye este poderoso efecto a que cuando aprendemos nuevos pasos, aumenta la complejidad de las sinapsis neuronales y el cableado se reestructura una y otra vez; además, en bailes como el tango o el danzón se pone en juego la memoria, al tener que retener los pasos requeridos.

Danzar también tiene otra ventaja: nos ayuda a vencer la timidez, pues ayuda a la gente a exponerse al ridículo de caerse o enredarse con los pies, pero cuando se toman clases de baile y uno ve que a todo el mundo le sucede eso, se normalizan estas situaciones y se gana confianza en uno mismo.

Bailar une a las personas, las conecta a través de un ritmo, las hace más empáticas; danzan junto con sus cuerpos la dopamina y la serotonina, y aumenta las conexiones sinápticas… ¿qué más necesitas para empezar a bailotear?

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