Cantantes vs gritonas: cuando se llega al alma… sin importar cómo

Cantantes vs gritonas: cuando se llega al alma... sin importar cómo
Fernando N. Acevedo

Fernando N. Acevedo

Hace poco, un amigo compartió en sus redes sociales una canción de Patti Smith: su versión de “Gloria”, de Van Morrison. Al manifestarle mi escaso conocimiento de la obra musical de esta cantante, mi amigo me recomendó que comenzara por escuchar su álbum debut, Horses (1975). Aprovechando las ventajas de la tecnología, me di a la tarea de iniciar a escucharlo sin prejuicios, pues el punk es un género en los límites más externos de la música que suelo oír.

Aún no he terminado de escucharlo, pues la densidad del conjunto sonoro me ha, por así decirlo, “dificultado la digestión de los temas”. Pero sí puedo decir que, además de los músicos excelentes que la acompañan, en su voz caótica y escandalosa encontré un instrumento más que adecuado para el mensaje que Smith pretende transmitir con sus creaciones.

¿Puede un grito ser canto?

La aparente paradoja anterior trajo a mi memoria un recuerdo de mi estancia en Italia, cuando supe que, entre los años 50 y 60, la prensa de ese país —en especial el periodista y escritor Gino Castaldo, aunque hay quienes atribuyen la idea al crítico musical Enzo Tortora— dividió a las cantantes italianas en dos categorías: Le cantanti(las cantantes) y Le urlatrici[1](las gritonas).

Las primeras se apegaban al canon de lo que, hasta ese momento, era considerado “cantar”: un estilo tradicional, melódico y refinado, herencia directa del bel canto; las segundas, en cambio, exageraban la voz con potencia y energía, influenciadas por los ritmos que invadían al país: el rock and roll y el rhythm and blues.

Una de ellas, quizá la más grande urlatrice[2] italiana de todos los tiempos, Mina, se distinguió siempre interpretando no solo a compositores italianos sino también extranjeros, con un rango vocal fuera de la norma y una capacidad pulmonar admirable. En el siguiente video, perteneciente a su álbum In studio (2001), aparece haciendo gala de sus capacidades interpretando una canción del músico y compositor romano Alex Britti, “Oggi[3] sono io”; hago notar que, cuando el video se filmó, Mina contaba con 71 años de edad:

Por supuesto que hay muchas cantantes italianas más en la categoría de “las gritonas”. Por falta de espacio, mencionaré en especial a quien, apenas debajo de Mina en mis gustos musicales, creo que merece ser conocida: la enorme Mia Martini, a quien presento interpretando una de las más bellas piezas que cantó en vida, misma que fue votada por los lectores del diario italiano La Repubblica como la mejor canción de todos los tiempos del Festival de Música de Sanremo: “Almeno tu nell’Universo”. Ustedes dirán:

Fuera de Italia, tenemos representantes de la talla de Aretha Franklin, la “reina del soul”. Aquí la oímos desplegando su “grito de gospel” a todo pulmón en uno de los éxitos de su carrera, durante los Kennedy Center Honors, homenajeando a la autora de “(You Make Me Feel Like) A Natural Woman”, Carole King:

Por otro lado, tenemos a la gran Etta James, quien, acompañada por Doctor John —Malcolm John Rebennack Jr.— y B.B. King, pasa fácilmente de la dulzura al grito, y viceversa, en el clásico del blues “I’d Rather Go Blind”:

No puede faltar en el elenco una de las gritonas más llenas de energía que he visto en escena, la gran Tina Turner. Aquí, en uno de sus performances más conocidos: el primer éxito del grupo Creedence Clearwater Revival, “Proud Mary”:

Enseguida tenemos a la enigmática Sia —Sia Kate Isobelle Furler—, quien posee una característica voz “quebrada” en ciertas notas, que da a algunas de sus interpretaciones el carácter de grito de ayuda emocional. Disfruten su éxito “Unstoppable”:

No podemos dejar fuera a la estrella pop Miley Cyrus, quien durante su carrera como cantante y compositora ha acuñado varios éxitos, como su famosísima “Flowers”, pero también posee talento suficiente para hacer versiones de éxitos de otros artistas. Aquí comparto una de mis preferidas, “Heart Of Glass” del grupo Blondie:

¿Puede gritarse sin gritar? Chavela Vargas nos enseñó que sí, transmitiendo desamor, despecho, desprecio, tristeza y derrota, todo a placer con su voz, al mismo tiempo potente y mesurada, “rasposa” y reflexiva. Comparto con ustedes a la costarricense de nacimiento, pero mexicana por elección, con el clásico “En el último trago”:

Mención aparte merece la cantante británica Clare Torry, célebre en el mundo por su inigualable interpretación vocal sin palabras en la canción “The Great Gig in the Sky”, contenida en el multipremiado álbum The Dark Side of the Moon, de Pink Floyd. La anécdota va más allá, pues Torry —quien solo recibió un pago de 30 libras esterlinas por su participación, como cualquier músico de estudio— demandó legalmente a la banda en 2005, exigiéndole parte de las regalías de la obra. Tras un acuerdo fuera de los tribunales, la enorme Clare ahora figura, junto con Richard Wright, como coautora del track. Aquí te dejo esta pieza, por la que entré al mundo de Pink Floyd:

Por último, no puedo dejar de mencionar a quien hizo un poema del grito desgarrador: Janis Joplin. Si bien el manejo de su voz queda fuera de cualquier academia que pueda mencionarse, el hecho es que el control que tuvo sobre ella la llevó en poco tiempo a ser una de las mejores intérpretes del blues de todos los tiempos. Comparto el video de su intervención en el Monterey Pop Festival interpretando “Ball and Chain” bajo la mirada atónita de una gran cantante, Cass Elliot, del cuarteto The Mamas & the Papas:

Creo que, con los ejemplos mostrados, queda claro que no es solo ser entonada al cantar: también el grito puede transmitir un sentimiento que llegará pateando puertas a sacudir nuestro ser.

Cierre artículo

[1] Pronúnciese “urlatrichi”.

[2] Pronúnciese “urlatriche”.

[3] Pronúnciese “Oyi” u “Olli”.

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