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Cómo hacer amigos “análogos” en la edad adulta

Cómo hacer amigos "análogos" en la edad adulta
Francisco Masse

Francisco Masse

Inspiración

Ya desde antes del fatídico 2020, mucho se hablaba de la “epidemia de soledad” que padece la sociedad occidental del siglo XXI, y las cosas no pudieron sino empeorar con los confinamientos derivados de la pandemia por Covid-19 de la que apenas nos estamos recobrando: la falta de interacción nos ha orillado a perder ciertas habilidades sociales y la sensación de soledad y aislamiento está haciendo mella en la población. Sin embargo, es posible recobrar la capacidad de hacer amigos “análogos”, no virtuales, incluso en la vida adulta.

En nuestros días, es común que una persona que tiene cien mil seguidores en Twitter o más de dos mil “amigos” en Facebook e Instagram pase las noches de viernes solo en su casa, viendo series de streaming, simplemente porque no tiene un grupo de amigos con los que pueda compartir esos momentos de la vida física y presencialmente. Y desde que sitios de convivencia como las oficinas fueron sustituidos por el home office, muchos echamos de menos vínculos y ritos amistosos como el cafecito mañanero —chisme incluido— con los colegas.

...muchos echamos de menos vínculos y ritos amistosos como el cafecito mañanero...

¿Qué hacer ante este panorama? Un consejo médico para prolongar la vida es tener una vida social activa, lo que implica contar con un círculo de amigos que compartan intereses y pasatiempos, y brinden apoyo emocional. Pero como no es lo mismo empezar una amistad dando clic a un botón que hacerlo en la vida real y con gente análoga, recurro a un artículo del portal Psychology Today para brindarte unos consejos sobre cómo hacer amigos en la adultez.

Asume que puedes caerle bien a la gente

Muchos tenemos dudas sobre nosotros mismos: no sabemos si somos antipáticos, entretenidos, interesantes o si damos una pereza infinita; por eso es frecuente que evitemos acercarnos a gente nueva, pues la inseguridad y el miedo al rechazo se acrecientan con el paso de los años. Pero no hagas caso a esas ideas y ten por seguro que algo de tu personalidad, tus hobbies, tus conocimientos, tus hábitos o tus ideas puede ser de interés para alguien más.

No esperes a que la amistad “se dé”

Mucha gente se queja de que se siente sola, pero no sale de su casa más que a comprar comida y a pasear al perro, pues en esta realidad pospandémica muchos hemos adquirido prácticas sociales que nos permiten resolver la vida cotidiana desde la comodidad de nuestros hogares, gracias a las herramientas digitales. Pero si lo que quieres es dejar atrás los chats, los memes, las conversaciones virtuales y los mensajes de voz, tendrás que hacer un esfuerzo consciente y deliberado por procurar el intercambio social físico.

No esperes a que la amistad "se dé"

En otras palabras, tendrás que sacrificar un poco de la comodidad que ya adquiriste de pasar el día en pants, digitalmente conectado y hablando contigo mismo, y dar pie a conversaciones, procurar encuentros, entrar a grupos, dejar atrás los prejuicios y empezar nuevas relaciones, sin esperar a que “los otros” te busquen o a que las amistades sucedan espontáneamente.

Practica un hobby en grupo Todos tenemos una actividad que amamos y que es totalmente independiente a lo que hacemos para ganarnos el pan de cada día. Lo primero que hay que hacer, entonces, es darnos el tiempo de practicarla y de convertirla en nuestro pasatiempo o hobby; después, será natural que queramos compartir la pasión, los hallazgos y los momentos reveladores o divertidos con otras personas que los disfruten igual que nosotros. Así, lo mejor es unirnos a grupos que practiquen el senderismo, la filatelia, la lectura, el patinaje, el modelismo, el tarot, el análisis político, la angeloterapia o lo que sea que encienda nuestras emociones.

Practica un 'hobby' en grupo

Sé tenaz y vence la resistencia

Una vez en el grupo o en los grupos, verás que a todos nos llega un momento en que el entusiasmo inicial empieza a disiparse y la inercia de la pasividad empieza a hacernos su presa. Quizá sea que no te sientes del todo cómodo, que tus expectativas eran demasiado altas, que estás empezando a aburrirte o que ya tuviste un primer conflicto con alguien que no te simpatiza mucho. Si eso sucede, no cedas a la primera y sigue acudiendo, yendo a lo tuyo y siendo amable, pues esa es la única manera de construir relaciones sólidas: con el tiempo, con una confianza que se construye día a día, con madurez y con constancia.

Ábrete con la gente y propón

Si alguien te simpatiza, hazlo saber. Si te interesa aprender más de alguien que parece saber mucho del tema, pregúntale si tiene tiempo de enseñarte. Si quieres proponer una actividad a tu grupo “fuera de la clase”, anímate a hacerlo. En otras palabras, toda vez que hayas pasado el periodo de adaptación, sé tan abierto, amistoso y propositivo con los demás como tú quisieras que los demás fueran contigo. Muchos de nosotros llevamos cicatrices por rechazos o desencuentros del pasado, y aunque es un hecho que no siempre somos aceptados ni correspondidos en nuestros afectos, hay que tener la humildad de no tomarlo personal y la valentía de dar el primer paso. No hay mucho que perder y sí puedes abrirte a oportunidades maravillosas con gente que enriquecerá tu vida.

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