El hombre en busca de sentido o cómo sortear las crisis con esperanza

El hombre en busca de sentido o cómo sortear las crisis con esperanza

Kin Navarro Reza

Kin Navarro Reza [1]

Inspiración

Pocos son quienes, a estas alturas, ignoran los hechos ocurridos durante la Segunda Guerra Mundial. Millones de personas fueron perseguidas, encerradas, torturadas y asesinadas, tan sólo por nacer y ser quienes eran. Víctimas de los mismos motivos de siempre: el miedo, la intolerancia, la avaricia. Al terminar la guerra, la devastación espiritual y moral de Europa demandó una nueva visión para explicar la relación del ser humano consigo mismo y con el resto del universo. Paul Celan canta su pérdida luego de sobrevivir a sus padres en los campos de exterminio:

Él grita toquen más melodiosa la muerte la muerte
     es un maestro de Alemania
él grita toquen más oscuro los violines entonces
     subirán al aire como el humo
entonces una tumba tendrán entre las nubes allí se
     yace cómodo
  [2

Los amargos versos de Celan son apenas una muestra del interminable dolor que ésta, como todas las guerras, dejó a su paso. La incertidumbre sobre los límites reales de la crueldad del ser humano se volvió motivo de ansiedad y tristeza para tantos sobrevivientes que, incluso luego de ser liberados, decidieron quitarse la vida. ¿Qué pasa cuando ni la libertad ni la vida bastan?

En este contexto surgió el libro El hombre en busca de sentido, del ahora afamado neurólogo, psiquiatra y filósofo austriaco Viktor Frankl. Él sobrevivió los horrores de varios campos de concentración, de 1942 a 1945. Ninguno de sus familiares logró resistir como él hasta el final de la guerra y perdió a la mayoría de las personas que había conocido. Por si fuera poco, perdió también el manuscrito del primer libro sobre su teoría psicoanalítica, en el que había trabajado toda su vida.

"El hombre en busca de sentido", de Viktor Frankl

¿Cómo logró sobrevivir a la humillación, al hambre extrema, a las traiciones, al desconsuelo, al frío, a la explotación durante los trabajos forzados, al dolor constante y a los duelos interminables? En su relato, Frankl nos conduce por las generalidades de la vida en cautiverio, siempre a la expectativa de morir de un momento a otro. Conforme desarrolla esta crónica general, analiza las circunstancias y las preguntas que surgen al paso para introducir algunos de los conceptos fundamentales que constituyen a la logoterapia, conocida también como tercera escuela vienesa de psicoterapia. Es un recorrido perturbador sin alcanzar a ser morboso. Frankl nunca abandona la postura del científico convencido no de la necesidad de ser objetivo, sino de la posibilidad de contribuir con su testimonio a la rehumanización de las ciencias médicas, en particular y muy especialmente, a las que buscan entender al ser humano desde adentro.

Viktor Frankl

Aunque todos tenían algo en común, el salvavidas al que se aferró Frankl para sobrevivir era muy diferente al de sus compañeros. Se trataba de un objetivo existencial, de un ideal que los colocaba por encima de sus circunstancias, que las transformaba y revestía con un nuevo matiz y una actitud fundamental para sobrevivir: el sentido mismo. ¿De dónde viene este sentido? ¿Cómo encontrarlo? Frankl profundiza sobre los mecanismos que nos permiten dotar de sentido a lo que vivimos para conducirnos con dignidad ante lo adverso.

El sentido de la vida está más cerca de lo que cualquiera podría haber sospechado. Resulta una fórmula muy simple y que se encuentra a la mano de todos, sin importar nada. La vida puede ser tan injusta como la más desdichada de las existencias, tan aleatoria como la más absurda de las casualidades; es duro afirmar que la vida, por sí misma, carece por completo de sentido. Ante esto, podríamos sucumbir al miedo o sentirnos derrotados.

Siempre ha sido igual: lo que consideramos eterno se termina, lo que creíamos sagrado se profana, los límites marcados se cruzan y todo queda trastocado. No es ligereza lo que impulsa a Frankl a afirmar que el sentido de la vida es el que nosotros decidimos darle. Ahí la tremenda complejidad de algo que suena tan simple, pero que vale la pena estudiar a profundidad.            

¿Es un libro de autoayuda?

Se podría decir que sí, si entendemos por autoayuda cualquier clase de texto que busque cuestionar nuestros prejuicios en pos de construir herramientas que nos permitan mejorar nuestra calidad de vida. Lo que mantiene vigente a esta obra es el alcance de sus afirmaciones, que van mucho más allá de un consuelo bobo o una fantasiosa solución a todos nuestros problemas.

Desde su publicación fue encontrando rápidamente, y de forma exponencial, a sus lectores. Es un libro fundamental para cualquiera que busque sanar heridas, conciliar pasados tristes o simplemente constituir nuevas claves para acercarse un pasito más al bienestar, lo que sea que eso pueda significar para quien lee.

Cierre artículo

[1] Kin Navarro Reza (Puebla, 1986). Estudió Lengua y Literatura Histpánicas en la UNAM, también se formó como guionsta en el CCC. Su primera colaboración cinematográfica se encuentra en postproducción. Prepara diversos proyectos artísticos.

[2] Celan, Paul, “Fuga de muerte”, traducido por Hernán Bravo Varela desde la traducción al inglés de Michael Hamburguer. Recuperado desde Letras Libres.

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