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El periodo café de Picasso

El periodo café de Picasso
Zaira Torroella Posadas

Zaira Torroella Posadas

Creatividad

Cuando se estudia la obra del artista español Pablo Picasso, generalmente ésta se divide en etapas para un mejor análisis e interpretación. Por ejemplo, el periodo azul, el periodo rosa o el periodo cubista, de los cuales hablaré más adelante. Pero hay una etapa poco conocida, el periodo café, durante el cual se dice que utilizó excremento humano en algunas de sus pinturas realizadas en 1938, lo que prueba que no tuvo límite en su creatividad y genialidad.

Iniciemos por la primera fase conocida de Picasso, su periodo azul, durante el cual predomina una paleta de colores fríos, azules y grisáceos, con temáticas melancólicas que representan la soledad, la pobreza y, sobre todo, la nostalgia de la pérdida ante la muerte. Este periodo transcurrió entre 1901 y 1904, y se originó por el suicidio de su amigo Carlos Casagemas el 17 de febrero de 1901, a quien le dedicó el cuadro El entierro de Casagemas.

"El entierro de Casagemas".

La vida de Picasso cambió radicalmente en 1904, cuando se mudó a París. Dejó atrás la melancolía por su tierra natal, España, y por la muerte de su amigo, y se mudó al barrio de Montmartre, donde conoció a su primer amor, Fernande Olivier, y estableció su estudio, conocido después como el Bateau-Lavoir o “laboratorio de ideas”, en el cual entablaría relación con los artistas más destacados de la época. Ahí dio inicio el periodo rosa, con las obras Familia de saltimbanquis, El actor y Acróbata y joven arlequín,inspiradas en el circo. La gama cromática cambió a colores cálidos, tonos pastel y temáticas alegres, reflejando esta nueva etapa de felicidad en su vida.

En 1907, Picasso inició un nuevo periodo con la obra Las señoritas de Avignon, donde presenta un conjunto de mujeres desnudas, geometrizadas, con máscaras y posturas extrañas, las cuales son la génesis de una revolución pictórica que se rebelaría contra los cánones y convencionalismos vigentes desde el Renacimiento: el cubismo.

"Las señoritas de Avignon".

Podemos decir que Picasso fue el primero en muchos aspectos; por ejemplo, en crear una vanguardia artística sin igual, el cubismo; también fue el primero, junto con su amigo el artista Georges Braque, en incorporar pedazos de la realidad a la obra y usar la técnica del collage tanto en la pintura como en la escultura —de hecho se cree que, antes que Marcel Duchamp, Picasso ya había concebido esculturas con la unión de objetos, a manera de ready-mades o arte objeto, como se puede ver en su obra Vaso de absenta, de 1914—; en el Museo Picasso de París se preservan muchos de estos experimentos radicales, como guitarras elaboradas con pedazos de tela, un guante con relleno concebido como obra de arte o la escultura de un babuino ensamblada con coches de juguete.

A finales de 2016, se reveló que Picasso pudo haber sido el primer artista en utilizar excremento humano como material en sus pinturas, adelantándose a varios artistas contemporáneos que, pretendiendo revolucionar en el uso de materiales y temáticas, se ostentan como los “pioneros” de esta práctica. Pero la verdad es que, ya desde 1933, Picasso había contado al escritor y padre del surrealismo André Breton que deseaba “usar popó seca para una de sus naturalezas muertas, específicamente aquella que producen los niños cuando comen cerezas sin quitarles las semillas”. Picasso también decía que “el excremento de un niño que había sido alimentado con leche materna tenía una textura y color ocre únicos”. Su nieta, Diana Widmaier Picasso, reveló que su abuelo “usó un cotonete con heces de su hija Maya —madre de Diana—, entonces de tres años, para pintar una manzana en la pieza Still Life de 1938″.

Si uno no sabe del periodo café de Picasso, la primera referencia que viene a la mente de un artista que utilizó excremento en su obra podría ser la famosa y polémica Merda d’artista (1961), del italiano Piero Manzoni, conformada por noventa latas rellenas con treinta gramos de sus heces fecales; sorprendentemente, en 2007 una de esas latas se vendió por 124 mil euros en la casa de subastas británica Sotheby’s. Otra obra polémica, realizada en 1996 por el artista inglés Chris Ofili con estiércol de elefante, es la titulada La Santa Virgen María, una madona negra rodeada de fotografías pornográficas y con un seno al aire, la cual en 2015 fue valuada en 2.3 millones de dólares por la casa de subastas Christie’s. Actualmente se encuentra en el Museo de Nuevo y Viejo Arte, en Hobart, Tasmania.

También podríamos pensar en un artista de Brooklyn apodado Katsu que, en 2015, decidió pintar un retrato de Mark Zuckerberg con sus propias heces y presentarlo en la exposición individual “Remember the Future”, en la galería The Hole, en Nueva York. O en la Venus de Milo hecha de excremento, obra del escultor chino Zhu Cheng, que se puede admirar en el Museo de Arte de Henan, en Zhengzhou, China. Su propietario es un coleccionista suizo, quien la compró por 300 mil yuanes —es decir, unos 45 mil dólares.

Katsu decidió pintar un retrato de Mark Zuckerberg con sus propias heces (2015).

Pero antes que todos ellos estuvo Picasso: un pionero en varias disciplinas que se posiciona como un artista cuya originalidad y espíritu creador no tuvieron límites. Para rematar este artículo, les comparto una anécdota que cuenta que, cuando se le preguntó alguna vez qué haría si se hallara en prisión, sin ningún material, Picasso contestó: “Pintaría con mi excremento”.

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