La verdad, ¿es relativa?: el efecto Rashomon en la literatura y el cine

La verdad, ¿es relativa?: el efecto Rashomon en la literatura y el cine
Guadalupe Gutiérrez

Guadalupe Gutiérrez

En 1950, se estrenó en cines la película Rashomon del célebre director japonés Akira Kurosawa, la cual se basa en dos relatos del escritor Ryunosuke Akutagawa: “En el bosque” (1922) y “Rashõmon” (1915). La película se desarrolla en Japón del siglo XII y se centra en el asesinato de un samurái y la violación de su esposa por parte de un bandido, pero la forma en que se presenta el desarrollo de estos eventos es indirecta, fragmentada y desde la perspectiva de cada uno de los cuatro testigos… aunque al final se sospecha que todos mienten.

Escena de la película "Rashomon" (1950)

Lo insólito de la estructura narrativa usada por Kurosawa es que todas las versiones tienen elementos de verdad, aunque con enfoques y matices diferentes, pues cada testigo tiene antecedentes, intereses y sentimientos que entran en juego al dar testimonio. Esta película evidenció la subjetividad de la memoria y las condicionantes que intervienen en la forma en que procesamos y recordamos ciertos eventos. Por eso, en el ámbito académico se acuñó el término “efecto Rashomon” para referirse a la falta de fiabilidad de los testigos, pues siempre hay sesgos y visiones parciales.

Además del impacto en los espectadores, esta película —a menudo descrita como la que “introdujo el cine japonés al mundo”— influyó tanto a psicólogos, sociólogos, legistas, historiadores y otros estudiosos de la conducta humana, como a escritores, guionistas y directores que incorporaron esta narrativa en retrospectiva, dividida y contradictoria como herramienta para contar sus historias.

Una película que emplea este “efecto Rashomon” es Sospechosos comunes (1995) del estadounidense Bryan Singer, protagonizada por Kevin Spacey —quien se llevó el Oscar a Mejor Actor de Reparto—, Gabriel Byrne, Stephen Baldwin, Benicio del Toro y Kevin Pollack —el guionista Christophe McQuarrie también se llevó el Oscar al Mejor Guión Original—. En la trama, Roger (Spacey) es un estafador con discapacidad motriz que está siendo interrogado por un agente de policía sobre un tiroteo ocurrido en un barco; su narración es fragmentada y en retrospectiva, cada evento aporta nueva información pero, a la vez, contradice lo narrado anteriormente.

Cartel de la película "Sospechosos comunes" (1995)

A medida que avanza, la historia se complica y descubrimos que nada es tan sencillo como parece y que todas las versiones narradas pueden ser ciertas, cada una a su manera. Esta película no fue bien recibida cuando se estrenó, pero su base de fanáticos fue creciendo y hoy es considerada una de las películas de culto en el género de misterio.

Por su parte, el director estadounidense David Fincher ha mencionado en más de una ocasión a Akira Kurosawa como uno de los cineastas que lo ha inspirado a lo largo de su carrera; y aunque ha hablado de Los siete samuráis como su principal referencia cinematográfica, queda claro que Rashomon también tocó una fibra de su parte creativa, pues en 1999 adaptó la novela Fight Club del estadounidense Chuck Palahniuk en una cinta protagonizada por Edward Norton, Brad Pitt y Helena Bonham Carter: en la historia, el narrador sufre de insomnio y trata de curarse usando diversos remedios; es así como termina estableciendo amistad con Tyler Durden, quien lo introduce a un controvertido club donde los hombres pelean para liberar el estrés y poco a poco son seducidos por una filosofía violenta y anarquista.

A lo largo de la narración, hay eventos que se contraponen y van construyendo un juego de versiones que pueden confundir al espectador, pero que —como en todo “efecto Rashomon” bien ejecutado— son verdaderas desde el punto de vista de quien las narra. Aunque en su momento no fue un éxito en taquilla, con el paso del tiempo, y al igual que Sospechosos comunes, El club de la pelea se ha convertido en una película de culto que goza de mucha popularidad entre los cinéfilos.

Escena de la película "El club de la pelea" (1999)

Otro ejemplo de este efecto ocurre en la novela Gone GirlPerdida— (2012) de la autora estadounidense Gillian Flynn, que también fue adaptada por David Fincher a una cinta de 2014 protagonizada por Rosamund Pike y Ben Affleck. La historia inicia con la desaparición de Amy Dunne, en la que el principal sospechoso es su esposo, Nick. Mientras éste y la policía intentan encontrar a Amy, vamos conociendo los secretos de su relación desde los recuerdos de Nick, luego en un diario escrito por Amy y, por último, en la versión que dicta la evidencia encontrada por la policía.

Cada perspectiva bajo la que se analiza el matrimonio de los Dunne tiene elementos verdaderos, pero también se ve empañada por sentimientos de los involucrados, un sesgo que aporta información limitada sobre los eventos. Si aún no has leído este libro o visto la película, no busques más información al respecto y corre a hacerlo, ya que para evitar spoilers valdrá totalmente la pena que lo hagas “a ciegas”.

Como pudimos ver en estos ejemplos, el efecto Rashomon es una herramienta compleja e interesante para narrar una historia, tanto en la literatura como en el cine, pues sumerge al espectador en un juego mental que constantemente lo obliga a confrontar la información que va recibiendo para reconstruir los eventos y llegar a una verdad —o una versión de ésta— que aporte sentido al desenlace de la historia. ¿Conoces otra película o libro que utilice el efecto Rashomon para contar su historia?

Cierre artículo

Recibe noticias de este blog