Literatura distópica: cinco novelas que predijeron el mundo actual

Literatura distópica: cinco novelas que predijeron el mundo actual
Francisco Masse

Francisco Masse

En 1516, el filósofo, estadista y escritor inglés Thomas More —también conocido por la versión castellanizada de su nombre, Tomás Moro— publicó Utopía, un libro que prácticamente inauguró el género de la ciencia ficción antes de que recibiera este nombre; en éste, describe una sociedad perfecta que habita en una isla. En contraste, a finales del siglo XIX surgió en Inglaterra el antónimo dystopia para describir un mundo o una sociedad imaginarios donde la gente lleva vidas miserables, deshumanizadas y plagadas de temor.

Incluso antes del surgimiento formal del sci-fi a inicios del siglo XX, ambas caras de la moneda —la utopía y la distopía— fueron ampliamente exploradas por autores que, por un lado, creían en la capacidad de la tecnología para construir una realidad más benigna, y por otro lado se mostraron pesimistas sobre el futuro. A este segundo género se le llama literatura distópica y es curioso cómo muchas de sus novelas emblemáticas predijeron hechos y fenómenos que hoy son el pan nuestro de cada día. Aquí te dejamos cinco de los casos más notables…

El último hombreThe Last Man— (1826) de Mary Shelley

Ocho años después de la publicación de su famosa obra Frankenstein: el moderno Prometeo, que muchas personas consideran la primera historia de ciencia ficción, Mary Wollstonecraft Shelley publicó una de las novelas iniciales del género distópico. La trama es relativamente simple y escalofriantemente familiar: a finales del siglo XXI, una plaga de peste bubónica se extiende por Europa y el resto del mundo, diezmando la población al grado que Lionel Verney, el protagonista, termina siendo el último hombre de la casi extinta raza humana.

Resulta curioso que, por adelantar un género desconocido en su tiempo, esta obra fue duramente criticada en el ámbito literario y juzgada como “enferma, cruel y enfermiza”; por ello, es una obra de Shelley casi desconocida. Desde luego, El último hombre hace eco de lo que la humanidad vivió entre 2020 y 2022 debido a la pandemia por covid-19, y esa fue en parte la razón por la que, dos siglos después, la novela adquirió una nueva notoriedad mundial.

Portada de "El último hombre" (1826) de Mary Shelley
R.U.R. (1920) de Karel Čapek

Estas son las iniciales de Rossum’s Universal Robots, y de hecho es la novela —bueno, obra teatral— que introdujo la palabra robot en la lengua inglesa y en la ciencia ficción: el vocablo deriva del checo robotnik, que significa “trabajador forzado”. La obra se centra en una fábrica que produce trabajadores artificiales a partir de materia orgánica sintética,un tema que más tarde sería abordado por cintas como Blade Runner (1982). Estos roboti trabajan para los humanos y carecen de ideas propias, pero pueden confundirse con ellos; al final, una rebelión finalmente provoca la extinción de la raza humana.

La premisa de la “rebelión de las máquinas” contra sus creadores está presente en la ficción desde la leyenda del Gólem, que data del siglo XVI en el folclor judío; en la cultura popular, esta ha inspirado sagas de películas como las de Matrix y de Terminator, y numerosos capítulos de la serie británica Black Mirror. Y es que cualquiera que haya visto en acción los robots de la empresa Boston Dynamics entenderá el sudor frío que corre por la espalda al imaginar qué sería de nosotros si nuestra invenciones se levantaran contra nosotros.

Portada de "R.U.R." (1920) de Karel Čapek
1984Nineteen Eighty-Four— (1949) de George Orwell

Este es un clásico de la literatura distópica. Situado en un estado totalitario llamado Oceanía, popularizó la idea del ojo omnipresente y omnisciente del Big Brother o “Gran Hermano”, que incluso inspiró uno de los primeros reality shows televisivos. También introdujo conceptos como la Policía del Pensamiento, que arresta a quienes piensan de forma contraria al sistema, y la Neolengua o Newspeak, una versión extremadamente simplificada del inglés instaurada para evitar que la gente piense de forma crítica —una noción que no se aleja mucho de la jerga en redes sociales… o de las letras de algunas canciones de reguetón.

También destaca el Ministerio de la Verdad, una institución que realiza revisiones históricas y elimina o modifica los hechos pasados que van en contra del discurso oficial. Cualquiera que esté al pendiente de las noticias en el vecino país del norte, entenderá que Orwell no imaginó nada: solo pronosticó el futuro y el ascenso de la propaganda totalitaria en estados supuestamente libres.

Portada de "1984" (1949) de George Orwell
La semilla que deseaThe Wanting Seed— (1962) de Anthony Burgess

Para quienes no conozcan a este escritor británico, se trata del autor de la controvertida novela Naranja mecánica (1962), que fue magistralmente llevada al cine por Stanley Kubrick en 1972. Esta novela, publicada seis meses después de A Clockwork Orange, aborda la sobrepoblación mundial y sus consecuencias en la cultura, el gobierno, la vida diaria y, desde luego, la economía.

Uno de los aspectos que llama la atención es que, en la trama, la población heterosexual es activamente discriminada por el hecho de que pueden procrear, algo que está prohibido; en cambio, los gobiernos promueven la homosexualidad como método de control natal y también la autocastración. No hemos llegado a tal punto, pero según estadísticas recientes la cantidad de personas que se identifican como LGBTQ+ se ha duplicado en menos de quince años y la misma tendencia se observa en los adultos sin hijos. ¿Acaso será una respuesta biológica masiva ante el aumento demográfico mundial?

Portada de "La semilla que desea" (1962) de Anthony Burgess
El fugitivoThe Running Man— (1982) de Richard Bachman

¿Te suena ese nombre? No es de extrañar, ya que se trata del seudónimo más conocido de una de las plumas consentidas de bicaalú: el “rey del terror” Stephen King. La novela es conocida sobre todo por sus versiones cinematográficas: la de 1987 fue protagonizada nada menos que por Arnold Schwarzenegger, mientras que la versión de 2025 fue estelarizada por Glen Powell.

La premisa es bien sabida: los Estados Unidos son gobernados por una cadena de TV, cuyo programa estelar es un concurso en el que el participante —el fugitivo— debe sobrevivir 30 días siendo perseguido por cazadores; si lo logra, gana una estratosférica suma de dinero. Sin duda, los guionistas de la serie surcoreana El juego del calamar se basaron en ella; pero lo que más llama la atención es que la trama tiene lugar en el año 2025, con un país en ruinas y con un aumento desmedido de la violencia. Y de nuevo… ¿has visto las noticias?

Portada de "El fugitivo" (1982) de Richard Bachman
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