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Los años de la Bauhaus

Los años de la Bauhaus
Cecilia Durán Mena

Cecilia Durán Mena

Creatividad

En los archivos del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) se conserva el facsímil de un ejemplar que llama la atención: se trata del manifiesto de la Bauhaus, en el que podemos ver una colección de imágenes curiosas: disfraces, vestuarios para un ballet, sillas, mesas, cucharas, linotipos, planos, fotografías… Un lector curioso se verá atraído por el contenido de las páginas de este libro que es, al mismo tiempo, antiguo —sus hojas se ven desgastadas, el papel ya tomó un tono amarillento— y moderno. De eso se trata la Bauhaus: de hacer el arte funcional, cercano, cotidiano. Y, como leemos en este manifiesto, entrañable. El arte, sin duda, sobrevive a persecuciones y atentados: encuentra su camino para quedarse entre nosotros. Así sucedió con la Bauhaus.

Manifiesto de la Bauhaus

Habrá quienes opinen que fueron pocos los años de vida de la Bauhaus, que estuvo vigente de 1919 a 1933. Efectivamente, puede ser que catorce años no parezcan tanto; sin embargo, lo que lograron en casi tres lustros ha tenido repercusiones de amplio espectro. Bauhaus es el nombre que resulta de unir dos palabras en alemán: Bau, ‘construcción’ y Haus, ‘casa’; en principio se concibió para designar a una escuela de arquitectura, pero pronto se alzó como un movimiento artístico que trascendió su propio ámbito y se transformó en la primera escuela de diseño y artes aplicadas del siglo XX y en un referente internacional de la arquitectura, el arte y el diseño.

Si nos situamos en los inicios del siglo XX, lo podremos entender mejor. Eran los años en los que los movimientos de las vanguardias artísticas empezaron a brotar. La aparición de inventos novedosos y la mecanización de las sociedades llevaron a la humanidad a cuestionarse sobre los fundamentos de la vida. Filósofos, pintores, escultores, escritores y arquitectos se dieron a la búsqueda de formas novedosas de plasmar la belleza. Estas reflexiones también permeaban las convicciones políticas. En Europa, los tiempos eran convulsos: la Revolución Rusa, la Guerra Civil Española y la Primera Guerra Mundial llevaban a los artistas a pronunciarse de una u otra forma.

La Bauhaus no fue la excepción y se vio influida por los procesos políticos y sociales de su tiempo. Con el fin de la Primera Guerra Mundial empezaron a surgir movimientos revolucionarios que aspiraban provocar una renovación radical de la cultura y la sociedad, y buscaban nuevos caminos en cuanto al diseño y la composición. El objetivo de la escuela Bauhaus, fundada por Walter Gropius, era reformar la enseñanza de las artes para lograr una transformación de la sociedad burguesa. Pero, ese compromiso y el contenido crítico de izquierda que lo inflamaron causarían su cierre en 1933.

Walter Gropius quiso infundir en esta escuela una idea central: ir a contracorriente. Partía de una base original: que el arte nace y florece en la cotidianidad. Su postulado era que “la forma debe seguir a la función”, y por eso en la arquitectura los espacios se diseñaban a partir de aquello para lo que iban a ser utilizados. La ergonomía se puso por encima de la elegancia y los diseños se basaron en formas geométricas, según la función para la que eran concebidos.

La ergonomía se puso por encima de la elegancia y los diseños se basaron en formas geométricas...

Gracias a la Bauhaus, el diseño industrial y gráfico establecieron las bases normativas y los fundamentos para potenciar a los artesanos y elevarlos al nivel de artistas. Buscaron unir la belleza y la utilidad para comercializar productos que, integrados en la producción industrial, se convertirían en objetos de consumo asequibles para el gran público y que, además, eran bellos.

Buscaron unir la belleza y la utilidad para comercializar productos...

La idea del arte como respuesta a las necesidades de la sociedad pretendía eliminar las diferencias que existían entre artistas y artesanos. Además, la Bauhaus buscaba dignificar la actividad artesanal e intentaba vender sus propios productos realizados en la escuela para dejar de depender del Estado —que, hasta ese momento, los subsidiaba.

En 1923, se realizó la primera exposición de la Bauhaus. En ella, se exhibieron las obras que durante seis meses los alumnos trabajaron en los distintos talleres. Así, bajo la metodología de “aprender trabajando”, usaron piedra, madera, metal, barro, tejidos, vidrio, colorantes y tejidos, y utilizaron materiales nuevos para la elaboración de edificios y todo tipo de objetos. Ese trabajo fue producido durante el curso vorkurs, conocido posteriormente como el “método Bauhaus”, gracias al cual los egresados contaban con una formación completa en dibujo, modelado, fotografía, escenografía, diseño de muebles, danza y tipografía.

...fue producido durante el curso 'vorkurs', conocido posteriormente como el "método Bauhaus"...

Desde la primera época, cuando la escuela estaba ubicada en Weimar, Gropius se acompañó de artistas de gran factura como Vasili Kandinsky y Paul Klee, quienes encabezaron la fase más idealista de la Bauhaus. Fueron tiempos de experimentación en diseño: formas, materiales, objetos, y se apegaron a colores como el rojo, el blanco y el negro.  Con la incorporación como profesor de László Moholy-Nagy inició una segunda era, más radical, que supuso la introducción de las ideas del constructivismo ruso y el neoplasticismo, un movimiento artístico iniciado en Holanda con el ideal de llegar a la esencia del arte, eliminando lo superfluo. La tercera y última etapa de la Bauhaus tuvo un cambio de sede: de Weimar se fueron a Dessau, una ciudad industrial ansiosa de propiciar crecimiento cultural a partir de esta propuesta de sencillez y estilo.

En 1925 empezaron los problemas. Debido a las continuas presiones del gobierno alemán, Moholy-Nagy abandonó la escuela y, dos años después, Walter Gropius dejó la dirección en manos del suizo Hannes Meyer. El golpe a la Bauhaus fue terrible: junto con Gropius, varios profesores abandonaron la escuela y, en 1930, la dirección pasó a manos de Ludwig Mies van der Rohe. Pero con la llegada de los nazis a Dessau, en 1932, vino el cese del subsidio gubernamental y la escuela se mudó a Berlín, hasta que se ordenó su clausura el 11 de abril de 1933. Las autoridades alemanas nazis quisieron eliminar cualquier rastro de “cosmopolitismo judío” y de “arte decadente y bolchevique”.

El terrible fin que el régimen de Adolf Hitler quiso dar a Bauhaus no se conformó con acabar con la escuela: los alumnos y el propio Mies van der Rohe fueron perseguidos por el partido nazi. Sin embargo, el legado de la escuela se conserva y sus influencias quedan hasta nuestros días: una tipografía específica, diseño de casas, edificios, muebles, papel tapiz, esculturas y un manifiesto en el que se encuentran las respuestas a las siguientes preguntas:

...el legado de la escuela se conserva y sus influencias quedan hasta nuestros días...

¿Qué es Bauhaus? Una respuesta para el artista en tiempos de mecanización. Una nueva visión de la arquitectura, el cine, el teatro, el ballet, el diseño industrial y textil, en fin, una forma de filosofía moderna del diseño. ¿Por qué es importante Bauhaus? Porque constituye una respuesta valiente que entiende a la máquina como un instrumento valioso para el artista, porque enfrenta la idea de diseño y producción en masa y reconcilia ambos aspectos, y porque une el talento y la inspiración a favor de la utilidad.

No hubo forma de parar el flujo creativo que se desató después de la Bauhaus; nunca ninguna fuerza destructora podrá desaparecer el talento: tal vez lo mitigue por un tiempo, pero la historia se encargará de valorarlo. La Bauhaus reunió muchas mentes brillantes y mucha capacidad creativa. Estos hombres y mujeres legaron a la Humanidad lo que ellos denominaron: una nueva forma de belleza. Esa que todos podemos apreciar y usar en nuestra vida de todos los días.

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