Maravillas naturales: las cinco montañas más hermosas del mundo

Maravillas naturales: las cinco montañas más hermosas del mundo
Rafael Pérez-Vázquez

Rafael Pérez-Vázquez

¿Qué impulsa a un ser humano a dejar atrás la comodidad, el calor, la compañía y las relativas certezas de la vida a ras de tierra, para aventurarse a escalar una montaña hasta coronar la cima? Como alguien que halla un enorme placer en la práctica del senderismo en cerros mexicanos, esa pregunta siempre me ha inquietado. Sin duda, hay una enorme retribución en mirar al mundo desde arriba y respirar un aire que se siente más ligero y puro; pero no dudo que parte del encanto del ascenso consiste en la contemplación de las montañas en todo su esplendor, reflejando el sol y trazando su silueta contra el azul del cielo. Pero, hablando en general, ¿cuáles son las montañas más hermosas del mundo?

Desde luego, la belleza y su evaluación siempre parten de criterios personales y subjetivos, pero a lo largo de los siglos tanto pintores y fotógrafos como los propios montañistas han demostrado tener sus montañas predilectas, ya sea por su estatura, su morfología, su entorno… o por una magia que es imposible de explicar. Aquí te dejo cinco montañas, figuras topográficas o eminencias naturales que, literalmente, te roban el aliento…

Monte Rainier

Con una altura de 4 390 metros sobre el nivel del mar (msnm), se encuentra en los Estados Unidos —específicamente, en el estado de Washington— y es la cuarta cumbre más alta en América del Norte. Los nativos lo conocían con distintos nombres, pero el más popular es Tahoma o Tacoma, una derivación de la palabra en lengua lushootseed que significa “el que toca el cielo”. Fue el explorador inglés George Vancouver quien lo bautizó con su nombre actual, en honor a su amigo, el almirante Peter Rainier.

Actualmente, es el pico con mayor cantidad de glaciares en los Estados Unidos continentales, lo que le confiere una belleza singular; además, al pie de este volcán helado existen prados subalpinos repletos de flores silvestres y una gran variedad de fauna endémica. Quienes lo ha visitado dicen que presenciar una puesta de sol en su presencia es casi una experiencia espiritual…

Monte Rainier (Estados Unidos de América)
Uluru

También conocida como Ayers Rock, Uluru es uno de los atractivos naturales más emblemáticos de Australia. Su apelativo en lengua pitjantjatjara no tiene un significado y es meramente un nombre propio. A finales del siglo XIX, el explorador William Christie Gosse divisó el monte y lo bautizó con el nombre del gobernador del sur de Australia de aquel entonces, sir Henry Ayers. Para la geología, no es exactamente una montaña: se trata de un monolito, inselberg o “monte isla” de arenisca con una forma peculiar, una altura de 863 msnm y una prominencia sobre el suelo de casi 350 metros.

Su color rojizo se debe a la oxidación de los metales y el feldespato que lo componen. Para los pueblos aborígenes australianos es un monte sagrado y existen diversos mitos fundaciones acerca de su creación. Y no es de extrañar: basta con mirar su peculiar relieve —que contrasta con la llanura que lo rodea y el cielo que lo enmarca— para entender la fascinación que desde hace siglos ha ejercido sobre la imaginación humana.

Uluru, o Ayers Rock (Australia)
La Torre del Diablo

Si eres fan de la ciencia ficción, seguramente reconocerás esta montaña por la película Encuentros cercanos del tercer tipo (1977), donde es el escenario para el encuentro entre la raza humana y los visitantes extraterrestres. Con una altura de 1 558 msnm, se le considera un butte —es decir, una colina aislada con laderas empinadas, casi verticales, y una cima pequeña y relativamente plana— de roca ígnea, se encuentra en el estado de Wyoming y forma parte de la subcordillera de las Montañas Negras, parte de las Montañas Rocallosas.

Contrario a lo que uno podría pensar, su dramático nombre no proviene de una leyenda o de un hecho sobrenatural, sino de un simple error de traducción del intérprete del coronel Richard Irving Dodge, que tradujo “la cabaña del oso”, —uno de los nombres que los locales le otorgan a la montaña— como “la torre del dios del mal”. Hoy en día recibe a miles de visitantes y montañistas, pero para los pueblos lakota, cheyenne y kiowa es un sitio sagrado donde tuvo lugar la creación.

La Torre del Diablo (Estados Unidos de América)
Kilimanjaro

Esta montaña también se ha popularizado gracias al cine, en especial debido a su aparición como dibujo en la saga animada de El rey león, aunque también apareció en el videoclip de la exitosa canción de la banda Toto, “Africa”. Se halla en Tanzania y tiene una altura de 5 895 msnm, que lo coloca como la cuarta cima más alta del planeta por prominencia topográfica —es decir, en relación con el suelo que la rodea y no con el nivel del mar—, solo detrás del Everest, el Aconcagua y el Monte McKinley.

Además de ser un punto de peregrinaje para alpinistas de todo el mundo, miles de turistas lo visitan por las fascinantes vistas que ofrece en conjunto con la vida salvaje que abunda en la zona: elefantes, búfalos africanos, antílopes, suricatas, cebras y hienas que caminan libremente por las hermosas sabanas.

Kilimanjaro (Tanzania)
Monte Fuji

También conocido como Fujiyama, se encuentra en Japón y es un volcán activo con una altura de 3 776 msnm, que hizo erupción por última vez en 1707. Su nombre se ha traducido de varias formas: “abundante”, “hombre de estatus”, “riqueza” o “inmortal”. La forma cónica que tiene se debe a su actividad volcánica y ha sido fuente de inspiración para numerosos grabadores, poetas, pintores y fotógrafos que han tratado de capturar su belleza en palabras e imágenes.

Una cinta alemana titulada Las flores del cerezo (2008) narra la historia de un académico alemán que enviuda repentinamente y se entera de que su difunta esposa siempre quiso conocer el Fujiyama, de modo que emprende el viaje hasta el lejano Japón; lo que sigue —no lo contaré, por si te interesa ver el hermoso filme de Doris Dörrie— es una confirmación de lo que yo pienso, a título personal: que el Monte Fuji es la montaña más bella del mundo… y eso que no la he visto directamente. Espero algún día, como el anciano teutón, poder mirar al señor de las nieves eternas de frente y, de ser posible, coronado con una nube lenticular…

Monte Fuji, o Fujiyama (Japón)
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