Redes sociales: el silencioso asesino de tu creatividad

Redes sociales: el silencioso asesino de tu creatividad
Ana Carrera

Ana Carrera

Durante años se ha debatido si la tecnología es una herramienta de progreso o una amenaza para la experiencia humana. A pesar de ello, durante la crisis sanitaria de la primera mitad de esta década, cuando el mundo se vio obligado a frenar y permanecer en casa, la presencia tecnológica dejó de ser opcional y se integró de forma definitiva en la vida cotidiana, marcando un punto de no retorno. Así, para sobrellevar una situación que puso en riesgo nuestras vidas y nos afectó psicológicamente, nos vimos obligados a transformar nuestra rutina, la forma de relacionarnos y hasta nuestro consumo cultural y de entretenimiento.

Esto provocó que viéramos los dispositivos, los servicios de streaming y el social media como un enorme refugio emocional, ya que son canales que nos permiten acercarnos a nuestros seres queridos sin importar las barreras de tiempo o de distancia; además, son convenientes, prácticos, entretenidos y potencialmente educativos. Pero parte de la naturaleza humana es procurarnos aquello que nos genera placer o adormece la mente, y las redes sociales son el ejemplo perfecto de esta dinámica: divertidas en apariencia, actúan como asesinas silenciosas de tu creatividad. A continuación, te explico algunas formas en las que cada TikTok y cada publicación lentamente van haciendo que tu inspiración agonice.

Dispositivos, servicios de 'streaming' y 'social media' como refugio emocional

El scroll interminable. Seguramente te has prometido de que sólo verás un TikTok más y te pondrás a trabajar; pero cuando te das cuenta han pasado horas, el día se te escapó y no te diste tiempo para ejercer tu creatividad. Esta es, quizá, la forma más sencilla en la que las redes sociales asesinan la imaginación: no porque la destruyan de inmediato, sino porque nos roban nuestro tiempo… o, lo que es peor, porque lo regalamos como si no fuera lo más valioso que poseemos.

La paradoja creativa. Al tener acceso abierto a miles de videos, imágenes, colores, estilos e ideas, resulta tentador pensar que esto nos hará más creativos; pero lo cierto es que ocurre lo contrario: a mayor exposición y consumo visual, menos espacio dejamos a la imaginación y se vuelve más difícil crear algo realmente propio. Ser creativos exige que dejemos lugar para pausas, aburrimiento y calma, pues es en esos momentos de exploración personal cuando nace la inspiración.

A mayor exposición y consumo visual, menos espacio a la imaginación

El espejismo de falsa realidad. Abres cualquier red social, recorres tu feed y de inmediato eres bombardeado por imágenes de conocidos y desconocidos viajando, creando arte o tomando parte en proyectos en los que te gustaría participar. En ese momento, puede brotar en ti la sensación de que tu esfuerzo no es suficiente, lo que te hace perder la motivación y, peor aún, la confianza. Si comparamos nuestros procesos con los de los demás, surge el miedo al fracaso y la presión por no cometer errores nos paraliza, lo cual nos impide caminar hacia nuevos horizontes donde la magia podría estar esperándonos.

La burbuja del aislamiento. Las redes sociales aparentan ser una ventana al mundo, a la que podemos asomarnos para ver personas, actividades, intereses y lugares maravillosos; pero, en realidad, son una barrera que nos aleja de ellos. Cuanto más tiempo pasamos en línea, más ignoramos a las personas, a los lugares y a los objetos a nuestro alrededor, que son una rica fuente de inspiración.

Una mentalidad impuesta. Las redes no solo distribuyen información, también moldean lo que consideramos creativo. En esta era, cuando los contenidos deben caber en reels de minuto y medio, se premia lo fugaz y lo fácil de consumir. Así, la creatividad se limita y se orienta a acumular Likes, en lugar de a la innovación y a la expresión personal. Los algoritmos dictan qué estilos son rentables y, por lo tanto, repetibles; entonces, los creadores se esfuerzan por alcanzar números que se convierten en sinónimos de valor. ¿Cuál es la consecuencia? Que la imitación se impone y que esta búsqueda de aprobación se paga con trends, memes y challenges que, con frecuencia, atentan contra la expresión individual.

Redes sociales: se premia lo fugaz y lo fácil de consumir

Si sientes que las redes sociales están entorpeciendo tu proceso creativo, considera lo siguiente:

  • Toma conciencia del paso de las horas. Establece límites de tiempo claros para su uso; si te resulta difícil privarte de ellas de golpe, reduce tu tiempo poco a poco y ayúdate con alguna app que controle tu acceso a ellas.
  • Ten un espacio tranquilo, cómodo y libre de distracciones. Cuando estés en él, deja fuera tus dispositivos y silencia las notificaciones. Quizá sentirás ansiedad al principio, pero con el tiempo será tu lugar preferido.
  • Prioriza tu paz mental. Hay cuentas e influencers que te enganchan a partir del miedo, la ira o el morbo; si te das cuenta de que alguno te genera malestar emocional, deja de seguirlo sin culpa.
  • Date un descanso de las redes. Proponte metas cortas y paulatinas, quizás empezando con una hora diaria, hasta llegar a un día o hasta una semana completa; en esos periodos, realiza actividades relajantes y estimulantes, y ten citas con las musas, contigo mismo o con las personas físicas y reales que realmente te importan.

Si te inquietan los signos vitales de tu creatividad, comienza por aceptar que las redes sociales no son un terreno donde puede florecer —a menos, claro está, que trabajes en una agencia de creatividad digital—. Reconocer sus peligros es un acto de cuidado personal. La reconciliación con las musas requiere silencio, dedicación y presencia; una vez que apagamos la pantalla y bajamos el volumen del smartphone, la imaginación encuentra su camino de regreso hacia nosotros y nos es posible reconectar con ella.

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