
Al estudiar el fenómeno de la creatividad, algo que queda claro es que el entorno social impacta nuestro desempeño creativo, ya que todos tenemos motivaciones intrínsecas como la alegría y el sentido de propósito al crear, pero también otras externas como la búsqueda de aprobación, de desarrollo profesional o de alguna retribución material. En esta era digital, este entorno se traslada a los dispositivos digitales y a las redes sociales, cuya presencia constante tiene un impacto directo en nuestra psique y, desde luego, en nuestra creatividad.
Uno podría preguntarse: ¿qué rol tiene el social media en en nuestros procesos creativos? Y la respuesta es que en los medios académicos y científicos aún no hay conclusiones definitivas. Sin embargo, especialistas como Guangxi Zhang han intentado develar el efecto que tienen las redes sociales en nuestra psique. En uno de sus estudios, el especialista chino expone que éstas no tienen un valor en sí mismo, sino por la forma y constancia de su uso.
Por un lado, las redes sociales nos ofrecen fuentes de inspiración, son repositorios de conocimientos diversos y pueden ayudar a motivarnos. Algunos ejemplos positivos de esto son las comunidades, el crowdsourcing y las conversaciones activas, pues al acceder a una inteligencia colectiva y colaborar con varias personas reducimos nuestros sesgos cognitivos[1] y adquirimos un capital social más amplio, lo cual mejora nuestras habilidades creativas.

Plataformas como Tumblr o Wattpad son redes que florecieron gracias a contribuciones creativas de sus usuarios, tales como el fanart o el fanfiction;[2] en Instagram todos hemos intentado ser fotógrafos amateur, en Reddit podemos discutir sobre casi cualquier tema y en YouTube se puede aprender de todo, desde cocinar hasta escribir código o armar una bomba. Esta redistribución de los medios de producción mediática y del acceso a la información, la educación y la inspiración son los grandes aspectos positivos de estas plataformas.
Así, una primera conclusión es que todo depende del uso que les das a las redes sociales. Volviendo a Zhang, éste propone tres dimensiones:
- Uso hedónico: enfocado solamente en relajarse y entretenerse.
- Uso cognitivo: consiste en aprender, crear y compartir contenido.
- Uso social: sirve para establecer y mejorar relaciones personales.
En otro estudio con una perspectiva distinta, los investigadores Acar, Neumayer y Burnett[2] destacan dos formas de usar estos espacios:
- Activamente: lo cual hacemos al publicar, comentar y participar.
- Pasivamente: se limita a scrollear, compartir publicaciones de alguien más, leer y mirar posts y videos, pero sin interactuar con ellos.
Al analizar estos diferentes usos, nos damos cuenta de que cada uno tiene momentos y resultados diferentes en nuestro desarrollo creativo. El uso cognitivo, por ejemplo, fomenta la búsqueda del conocimiento y sirve para atender problemas reales, lo cual puede ayudarnos a pensar creativamente y ser más innovadores. Al usar las redes activamente, tenemos la oportunidad de explotar nuestro lado creativo, mientras que el uso pasivo sirve para inspirarnos y relajarnos.

El lado oscuro de las redes
Pero no todo es miel sobre hojuelas. Según Zhang, uno de los efectos negativos más importantes de las estancias prolongadas en las redes es la pérdida de recursos psíquicos; la mente, al estar demasiado tiempo expuesta al contenido digital, puede perder energía, motivación, esfuerzo y tiempo.
Además está la sobrecarga cognitiva, que provoca agotamiento en nuestro cerebro por la enorme cantidad y complejidad de la información que procesa a diario, así como el cansancio emocional, que se manifiesta como estrés, ansiedad y aislamiento social. Por último, está comprobado que las personas que usan las redes sociales con mucha frecuencia son más propensas a sufrir el síndrome de burnout o fatiga laboral.
Al agotar nuestros recursos de autorregulación mental, también estamos afectando nuestra reserva creativa, que disminuye con las interrupciones constantes y el multitasking. Los siguientes son otros factores que pueden deteriorar nuestra creatividad:
- Crear y publicar contenido con el único fin de impresionar a nuestras audiencias y no por el acto creativo en sí mismo.
- Generar contenido sólo para obtener mejores métricas y posicionamiento en el algoritmo de nuestras redes.
- La presión social, que puede manifestarse con una obsesión por publicar, con el cyberbullying o con el deseo patológico de complacer a nuestros seguidores.
- Ociosidad y pérdida de tiempo que podríamos usar en aprender y crear.
Investigadores del Trinity College de Dublín, en su ensayo Emociones mundanas: perdiéndote en el aburrimiento, el tiempo y la tecnología, proponen una aproximación filosófica: en el mundo actual, el tiempo de ocio es visto como algo negativo y por eso buscamos eliminarlo con medios como las redes sociales, que llenan el tiempo sólo por llenarlo; pero, al cancelar esos momentos de contemplación que dan lugar al “aburrimiento profundo” descrito por el filósofo alemán Martin Heidegger, también eliminamos las emociones incómodas que dan origen a nuevas utopías y a la resignificación existencial.
¿Qué podemos hacer para usar las redes sociales a nuestro favor? El periodista británico Tim Harford propone el slow motion multitasking —o “tareas múltiples en cámara lenta”—, que consiste en tener varios intereses o proyectos al mismo tiempo, pero sin saltar apresuradamente de uno a otro; en lugar de eso, se trabaja en algo hasta el punto de estancamiento y, entonces, uno se mueve a otro proyecto que permitirá “tomar aire”, refrescar la mente y recobrar la energía. El mismo proceso puede aplicarse a nuestro consumo de las redes sociales, sólo hay que desacelerar, absorber con calma la información y estar conscientes de cuánto tiempo nos consumen estas plataformas, de qué estamos aprendiendo y para qué.
Heidegger afirmó que “el aburrimiento desea decirnos algo”. Pero si hoy en día lo acallamos todo el tiempo con series de TV o videos de TikTok, difícilemente podremos escuchar su sabia voz. En resumen, todo parece indicar que una relación positiva entre la creatividad y las redes sociales depende del balance entre el tiempo en línea y el que se pasa lejos de las pantallas.

[1] Tendencia sistemática a razonar de forma distorsionada debido a una interpretación desviada o errónea de la información, la cual es causada por ciertos atajos mentales que el cerebro toma para procesarla. [ N. del E.]
[2] Formas de expresión artística y literaria realizadas por fanáticos, inspiradas en personajes, series de ficción, músicos o cualquier otro fenómeno mediático. [N. del E.]


