Sobrevivir al Titanic: “la insumergible” Molly Brown y R. Norris Williams

Sobrevivir al Titanic: "la insumergible" Molly Brown y R. Norris Williams
Francisco Masse

Francisco Masse

La madrugada del 15 de abril de 1912, el trasatlántico británico RMS Titanic se hundió en las aguas del Océano Atlántico Norte, frente a las costas de Terranova, tras haber chocado contra un iceberg. Contando pasajeros y tripulación, este desastre cobró la vida de entre 1500 y 1600 personas, y hubo poco más de 700 sobrevivientes. Hoy te hablaré de dos de ellos: la socialité Margaret “Molly” Brown —apodada “la insumergible”— y el tenista Richard Norris Williams II, que doce años después del hundimiento ganó una medalla de oro en los Juegos Olímpicos de París.

Hundimiento del 'Titanic'

Ambos personajes han sido representados múltiples veces en el cine y la televisión, pues sus historias son ejemplo de valentía, entereza y una voluntad titánica para continuar a pesar de tenerlo todo en contra. Conozcamos cómo fue que lograron sobrevivir a la tragedia marítima más famosa de todos los tiempos y qué hicieron con sus vidas después del desastre.

Molly Brown “la insumergible”

Margaret Tobin nació el 18 de julio de 1867 cerca del río Mississippi, en el estado americano de Missouri. A los diecinueve años se casó con James Joseph Brown, un ingeniero de quien tomó el apellido y que, a finales del siglo XIX, hizo una gran fortuna en la industria minera. El matrimonio procreó un hijo y una hija, y su cómoda posición económica permitió a Margaret realizar obras de caridad, financiar proyectos culturales e, incluso, participar en manifestaciones sufragistas para exigir el derecho al voto de la mujer.

Molly Brown, "la insumergible"

Sin embargo, el señor Brown nunca vio con buenos ojos todo lo anterior. Por ello, tras veintitrés años juntos, ambos decidieron disolver su matrimonio de forma pacífica. Como gesto de buena voluntad, James dotó a su ex esposa con una cuantiosa pensión mensual que le permitía seguir con sus viajes y actividades sociales. A principios de 1912, Molly se encontraba en París visitando a su hija, cuando por telegrama recibió la noticia de que su nieto mayor estaba enfermo; de inmediato compró un boleto para regresar a los Estados Unidos en el viaje inaugural del flamante Titanic, el cual abordó en Francia el 10 de abril de 1912.

Durante las largas horas que duró el hundimiento del trasatlántico, Molly dio muestra de su liderazgo nato y de su férreo carácter al ayudar a muchos pasajeros en el proceso de evacuación, hasta que fue prácticamente obligada a subir a un bote salvavidas para dejar la embarcación. Según las crónicas, ella misma tomó uno de los remos y, cuando el Titanic ya se había sumergido, insistió repetidamente en regresar a la zona a buscar sobrevivientes… pero se topó con la rotunda negativa del contramaestre a cargo, quien amenazó con tirarla por la borda si continuaba atosigándolo con la exigencia.

Una vez rescatada por el trasatlántico Carpathia, Margaret regresó a casa y a sus actividades sociales. En 1914, dos años después de la tragedia, se postuló como candidata a senadora por el estado de Colorado; no ganó, pero sentó un gran precedente. También fue directora del comité de ayuda para la Francia devastada por la Primera Guerra Mundial y organizó la primera conferencia internacional sobre los derechos de la mujer, en Rhode Island.

A la edad de 65 años, “Molly” falleció mientras dormía el 26 de octubre de 1932, debido a un tumor cerebral. Tras su muerte, los periódicos empezaron a llamarla “The Unsinkable Mrs. Brown” —o sea, la “inhundible” señora Brown—, no sólo por haber sobrevivido a la tragedia sino porque su personalidad parecía siempre mantenerse a flote, sin importar las circunstancias. Si viste la cinta Titanic (1997), de James Cameron, recordarás que esta pintoresca mujer fue muy bien representada por la actriz Kathy Bates.

R. Norris Williams: del naufragio al oro olímpico Otra historia inspiradora y digna de contar en torno a esta tragedia es la del tenista estadounidense Richard Norris Williams (1891-1968), hijo del también tenista Charles Duane Williams, uno de los fundadores de la Federación Internacional de Tenis. “Dick” —como le apodaban a Richard— ya figuraba en el ranking de los mejores diez tenistas del mundo cuando, junto con su padre, abordó el malogrado trasatlántico como pasajero de primera clase.

Richard Norris Williams

Tras la colisión con el iceberg, los Williams permanecieron el mayor tiempo posible en el barco, incluso ayudaron a varios pasajeros que habían quedado atrapados y, finalmente, saltaron al océano. Richard apenas alcanzó a ponerse a salvo y sobrevivir, pero tuvo que ver cómo su padre moría aplastado por una de las chimeneas del barco, que se desplomó encima de él.

Ya en el bote salvavidas, “Dick” pasó varias horas con las piernas sumergidas hasta la rodilla en las heladas aguas del Atlántico Norte, hasta el punto del congelamiento. Cuando fue rescatado por el Carpathia, al ver sus piernas en tan mal estado el médico de la embarcación sugirió que se las amputaran, pero Williams se opuso pues no quería truncar su carrera deportiva. En lugar de eso, con todo el dolor del cuerpo y del alma a cuestas, se levantó, empezó a caminar para activar la circulación y así lo hizo cada dos horas. Su terapia funcionó tan bien que no sólo evitó la amputación: unos meses después, ganó su primer Campeonato Nacional de los Estados Unidos. Al año siguiente llegó a la final del torneo de Wimbledon y en 1914, al estallar la Primera Guerra Mundial, sirvió al ejército de su país combatiendo en Francia; por su destacada valentía —después de todo, ya había visto de frente a la muerte— fue condecorado con la Cruz de Guerra.

Cuando finalizó la gran conflagración mundial, Williams regresó al tenis y obtuvo varios premios más, entre ellos la Copa Davis como parte del equipo estadounidense y la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de París de 1924, en la categoría de dobles; en esa ocasión, por cierto, terminó de jugar el partido con un tobillo torcido. Se retiró del tenis profesional a los 44 años y murió a los 77, el 2 de junio de 1968, a causa del enfisema pulmonar.

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