Arte sin salir de casa: tour virtual por los museos digitales del siglo XXI

Arte sin salir de casa: tour virtual por los museos digitales del siglo XXI
Karina Licea

Karina Licea

Cuando estudiaba en la universidad, aprendí que la literatura es más que historias, personajes y diégesis —o sea, el desarrollo narrativo de los hechos—, y que cada libro trae consigo experiencia humana sin importar la perspectiva: para Jorge Luis Borges, la literatura es un hecho estético; para Eduardo Galeano, es una herramienta de transformación social; para Alejandra Pizarnik, se trata de resistencia existencial, y Horacio Quiroga decía que es disciplina. Así, la literatura y el arte son inventarios de nuestra sensibilidad y de aquello que nos mantiene humanos.

El artista crea para darle voz a lo invisible, para darle forma a su curiosidad y para calmar el deseo. Por su parte, para quien lo consume y admira, el arte es tanto materia que nos recuerda por qué estamos vivos como capital cultural. En su libro Formas del capital (1986), el sociólogo francés Pierre Bourdieu define el capital cultural como los conocimientos que tenemos sobre las artes y la cultura, y que funcionan como una moneda de cambio que determina nuestra posición en el mundo; sin embargo, estos conocimientos no deberían ser privilegio de pocos, sino un recurso accesible para nutrir nuestro intelecto sin comprometer nuestra economía.

Por eso, hoy te presento algunos de los museos digitales más impresionantes del siglo XXI, los cuales democratizan el saber poniendo la belleza del arte universal al alcance de un clic y sin necesidad de tener que viajar hasta el otro lado del mundo.

Los museos virtuales

Uno de los museos que ha digitalizado sus obras bajo una premisa de apertura intelectual es el Museo del Louvre. Su plataforma en línea permite una inspección minuciosa que el flujo de turistas, la saturación y el ruido imposibilitan en los recorridos presenciales. La conversión de las galerías físicas a las digitales se realizó mediante una captura fotográfica que respeta la solemnidad original de sus salas. De esta forma, en la pantalla de nuestro ordenador podemos admirar antigüedades egipcias como la Esfinge de Tanis, el Zodiaco de Dendera y el Puñal de Gebel el- Arak; seguidos de la Mona Lisa de Leonardo da Vinci y La balsa de la Medusa de Théodore Gericault. Así, el Louvre recontextualiza la historia del arte como un patrimonio vivo y disponible para habitarlo, haciendo clic aquí:

https://www.louvre.fr/en/online-tours#virtual-tours

Museo del Louvre, Francia

Por su parte, el Teatro-Museo Dalí en Figueras, España, ofrece un caso de estudio donde lo digital emula la lógica onírica y literaria de su autor. La surrealidad del espacio físico se potencia con una navegación virtual que respeta la intención narrativa de Salvador Dalí. Durante el tour digital, los visitantes podemos analizar la simbología de las instalaciones con una interpretación libre y personal. El diseño de la plataforma permite saltar entre dimensiones, rompiendo la cronología tradicional en favor de una experiencia puramente asociativa. Esta versión en línea es una extensión del pensamiento del artista y está disponible aquí:

https://www.salvador-dali.org/es/fundacion-dali/noticia/nueva-visita-virtual-al-teatro-museo-dali/

Físicamente, la Galería Uffizi se ubica en Florencia, Italia; pero, a través de su tour virtual, lleva hasta nuestras pantallas todo el esplendor del Renacimiento con un renderizado tridimensional. Y, como si estuviéramos frente a ellas, podemos ver piezas emblemáticas como el Nacimiento de Venus de Sandro Botticelli, La Sagrada Familia de Miguel Ángel Buonarroti y el Querubín tocando el laúd de Rosso Fiorentino. El renderizado tridimensional permite una observación total que el recorrido presencial suele limitar por seguridad y conservación, y al acercarnos a las obras maestras renacentistas, podemos estudiar su técnica pictórica sin la restricción de los cordones de seguridad en las exposiciones físicas. La navegación fluida por sus pasillos virtuales demuestra que el diseño interactivo es capaz de conservar la dignidad histórica mientras ofrece una experiencia fascinante. Aquí el tour virtual:

https://www.virtualuffizi.com/map-%26-virtual-tour.html

Galería Uffizi, Italia

Mención aparte merecen los museos digitales nativos, que trascienden límites físicos y fronteras políticas. En ellos, el arte se manifiesta como un código puro que no depende del valor del suelo en las grandes capitales culturales. Para los creadores contemporáneos, estos espacios validan formatos que antes no tenían un sitio digno de exhibición; su curaduría es dinámica y responde a la interacción, permitiendo que la cultura se construya desde la mirada del espectador. Así se perfila un consumo estético más libre, inmaterial y verdaderamente simbólico.

Volviendo a los museos digitales, en su versión virtual el Museo Británico utiliza su eje cronológico interactivo para proponer una nueva forma de entender la evolución humana como una historia compartida. Su interfaz no lineal permite que el espectador trace conexiones visuales entre culturas separadas, visitando distintas galerías. La navegación está diseñada como una infografía donde cada objeto narra una lucha por la técnica y la expresión; este enfoque prioriza el flujo de la sabiduría sobre la simple contemplación de la pieza aislada en una vitrina. Así, el usuario asume un rol protagónico en la construcción de su propio mapa cultural. Para esta visita existen dos recursos: el del propio British Museum y el de Google Arts & Culture.

https://www.britishmuseum.org/collection/galleries#virtual-galleries

https://artsandculture.google.com/partner/the-british-museum

Por su lado, el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York ha sabido contextualizar la vanguardia a través de su plataforma digital. Los artistas encuentran en esta plataforma una documentación de los movimientos vanguardistas cumbres, y su diseño web es una lección de jerarquía visual que pone el foco en la potencia del concepto y la ruptura estética. La plataforma de MoMA explora relaciones temáticas que a veces se pierden en la inmensidad de sus galerías físicas y el diseño de interfaz se pone al servicio de la claridad intelectual buscando el diálogo. En este caso, contamos con dos recursos: las Virtual Views, que son videos sobre ciertas piezas o exposiciones, y la pestaña del MoMA en Google Arts & Culture.

https://www.moma.org/calendar/groups/58

https://artsandculture.google.com/partner/moma-the-museum-of-modern-art

Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York

Como último ejemplo está la herramienta Google Arts & Culture, del famoso gigante tecnológico, que pone a nuestro alcance digitalizaciones de obras maestras del arte en muy alta resolución, lo que permite observar milimétricamente sus detalles. Esta funcionalidad nos permite descubrir microdetalles y secretos técnicos invisibles al ojo humano en la realidad cotidiana. Para el creador visual, esta profundidad de campo ofrece una lección de maestría sobre la materia del pasado, y la tecnología actúa como un microscopio estético que despoja a la obra de su aura inalcanzable para revelar su esencia artesanal.

https://artsandculture.google.com

En este segundo cuarto del siglo XXl, los museos virtuales se han convertido en una categoría autónoma de vivencia estética que nos invita a reclamar nuestro lugar en la conversación cultural. Aunque no reemplazan a la visita, estas plataformas digitales ofrecen una proximidad y una libertad de análisis que, por las limitaciones del tiempo y la distancia, son impensables en los museos físicos; así, promueven que el arte se democratice mientras se mantiene la excelencia en su estudio y el disfrute compartido. Para mí, estos espacios son laboratorios de archivos de consulta que están disponibles de forma gratuita y permanente. El museo del futuro tiene la voluntad de conectar el talento individual con la sabiduría universal, con un solo clic.

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