¿Por qué tanta gente cree que jamás llegamos a la Luna?

¿Por qué tanta gente cree que jamás llegamos a la Luna?
Igor Übelgott

Igor Übelgott

Escribo estas líneas un 24 de julio, cuatro días después del 57 aniversario del alunizaje de la sonda Eagle que formaba parte de la misión Apolo 11, cuando Neil Armstrong se convirtió en el primer ser humano que puso un pie en la Luna. Ese día, como es costumbre, la NASA publicó en sus redes sociales imágenes recordando el suceso, pero lo que a mí me dejó atónito fue la enorme cantidad de personas comentando que “ya nadie cree en ese cuento de hadas”, “¡vamos, eso nunca sucedió” o “gracias a Kubrick por el engaño”.

Inquieto, consulté en la red qué porcentaje de la población cree que jamás llegamos a la Luna y la respuesta aún me causa escalofrío: según diversas fuentes, como el periódico The Guardian o el portal científico Science|Business, hasta un 25% de la población adulta en países “de primer mundo”, como los de la Unión Europea o los Estados Unidos, está convencida de que la llegada a la Luna de 1969 fue un montaje. O sea, fake news con la ayuda del cineasta Stanley Kubrick, quien habría filmado las escenas en un set.

"Buzz" Aldrin frente a la bandera estadounidense en la Luna, el 20 de julio de 1969

Por salud mental —y, siendo honesto, por considerar que es un gasto inútil de energía—, no ahondaré en los motivos por las que mi razón me dice que la NASA no ha estado casi sesenta años tomándonos el pelo. En cambio, me interesa indagar las razones que hay detrás de este negacionismo reciente, alimentado por las redes sociales y foros de discusión en línea como Reddit.

Un dato interesante es que, al rastrear el origen de esta teoría conspirativa, a diferencia de lo que casi siempre sucede con estos fenómenos, que tienen origen nebuloso, en este caso podemos señalar a un hombre responsable: Bill Kaysing, un ex empleado de la empresa que diseñó los cohetes Saturno V, que en 1976 autopublicó un panfleto titulado “Nunca fuimos a la Luna: el timo de mil millones de dólares”, el cual sembró la idea de la simulación basándose, no en evidencia, sino en la convicción de que Estados Unidos no tenía la capacidad técnica de lograr tal hazaña.

La idea se diseminó por doquier, pero durante el siglo XX no pasaba del pasillo de las revistas y los libros sobre ovnis, alienígenas y fenómenos paranormales. Todo cambió con la llegada de internet. Hoy por hoy, para los defensores de teorías sobre el 11-S, los antivacunas, los que creen en los chemtrails, los terraplanistas, los negacionistas del Holocausto y otros conspiranoicos, la idea de que los alunizajes fueron un montaje ya ni siquiera provoca indignación: simplemente se acepta como un hecho.

Activistas colocando una manta contra las vacunas

Algunas de las razones para no creer en la llegada a la Luna citadas en diversas publicaciones que analizan el fenómeno son:

Fenómeno de rebaño

Sabemos que, gracias a internet y como nunca en la historia, casi cualquiera tiene la oportunidad de decir algo miles o millones de personas. Así, muchos adoptan las creencias de influencers, youtbers y celebridades como Kim Kardashian o Joe Rogan, quienes tienen una enorme influencia en millones de seguidores y en la opinión pública, y han expresado su escepticismo acerca de los alunizajes.

Desconfianza en el gobierno

Algo que supo explotar muy bien el mandatario del país vecino durante sus campañas es la poca confianza que el ciudadano promedio tiene en sus instituciones y en el gobierno. Y como la NASA es una agencia gubernamental, quienes “desconfían del sistema” aseguran que toda la evidencia fotográfica y en video que proporciona, es falsa. Lo mismo sucede en otros países.

Incredulidad en la realización de hazañas

Sucede algo similar con las pirámides de Guisa: un razonamiento que parece partir de la idea “si no yo puedo hacerlo, entonces nadie más puede”. Así, las tumbas faraónicas fueron construidas por una civilización extraterrestre más avanzada y la llegada a nuestro satélite natural de un tinaco de metal con cohetes y dos tipos dentro, hace casi sesenta años… debe de ser un engaño.

Ignorancia y distancia con el hecho histórico

Quienes no rebasan el medio siglo de edad no guardan ningún recuerdo directo de la noticia, por lo que les suena tan lejana, remota e improbable como la travesía de Frodo Baggins para llegar a Mordor y destruir el Anillo. Además, es común que se argumenten falacias como “nunca más volvieron a la Luna” o “no hay información disponible” de los viajes, cuando una simple búsqueda en Google o en el sitio de la NASA revela que un total de seis misiones y doce astronautas tocaron la superficie lunar, y que existen muestras, videos, fotografías y análisis científicos corroborados por países “rivales” como China y la extinta URSS.

Necesidad de distinguirse o sentirse “más list@”

A todo lo anterior hay que sumar la que, a mi parecer, es la clave del asunto: una pulsión presente en personas que rara vez destacaron en los ámbitos escolar, académico, científico o profesional, pero que compensan esta falta de brillantez construyendo versiones alternativas de la ciencia y de la historia, las cuales supuestamente son más fidedignas, precisas, ciertas y reveladoras que lo que el adoctrinamiento de las universidades e instituciones como la NASA nos han vendido como verdades absolutas… solo porque son comprobables.

Por eso el tufo a superioridad que se percibe en los comentarios de algunos negacionistas: “Hagan su investigación, chicos”, “No crean todo lo que les dicen”, “Solo los tontos creen en esto”, “TODOS sabemos que no fue cierto”.

"Buzz" Aldrin posando ante la cámara de Neil Armstrong

¿Qué hacer? Aunque siempre trato de terminar mis artículos de forma propositiva, poniendo en la mesa posibles soluciones o ideas alternativas en torno al tema que haya abordado, en este caso simplemente me rindo. Quizás mi único consejo sería: si en una reunión te topas con un desconocido que afirma que quién sabe cuántas mentiras nos ha dicho la NASA, que nos pusieron algo en las vacunas, que hay una nave espacial en el Hangar 51 o que el mezcal es prehispánico… mejor no discutas. Te aseguro que no va acabar bien.

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