Walt Disney congelado —y otras leyendas urbanas—

Walt Disney congelado —y otras leyendas urbanas—

Imagen: Rodolfo Loaiza / Gambarrotti (Flickr)

Igor Übelgott

Igor Übelgott

Miscelánea

Érase que se era un hombre de ascendencia irlandesa que, en sus sesenta y cinco años de vida, gozó del poder que le daba su vasto imperio, mismo que había erigido contando historias grandilocuentes mediante simples dibujos animados, ya fuera en filmes cortos o en largometrajes. Nadie podía competir con él en las taquillas e, incluso, en el apogeo de su reinado, ordenó que se construyera un castillo mágico en las soleadas tierras de California, desde cuya torre podía contemplar la magnificencia de su obra.

Pero cuenta la leyenda que, un día funesto, el poderoso hombre descubrió que padecía una terrible enfermedad que acabaría con su vida. Haciendo uso de su inmensa fortuna, contrató a los mejores científicos del reino para que le construyeran una tumba criogénica, y dio órdenes de que, justo después de morir, su cuerpo fuera congelado en nitrógeno líquido. Su voluntad fue cumplida y ahí, en un lugar oculto, permanece su cadáver hasta hoy, esperando el día en que la ciencia dé con un milagro para poder reanimarlo, y el hombre pueda volver a cubrir el mundo con risas y con la magia de sus historias…

Y colorín, colorado, esta leyenda… sigue y sigue contándose.

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Pocos personajes han tenido una influencia tan determinante en la cultura popular estadounidense —y, sin duda, de todo el mundo— como Walt Disney y el estudio de cine que forjó a partir del uso de novedosas técnicas de animación. Y es un hecho que, por alguna razón, la grandeza, la magia y las figuras de sus historias, han dado pie a un sinfín de leyendas, mitos y rumores sobre mensajes ocultos en sus películas, oscuros lugares en sus parques temáticos y, desde luego, sobre la persona misma de Walt Disney. Te invito a tomar la mano —o la cola— de Mickey Mouse para acompañarnos en este recorrido por algunas de estas leyendas urbanas. Recuerda: no debes intentar pararte ni sacar las manos del carrito.

Las que no son ciertas

  • La película La sirenita (1989) contiene diversos mensajes sexuales.
    Se ha comentado mucho que existen escenas de clara connotación sexual en varias películas de Disney y, en el caso del mencionado filme, se dice que, durante la boda de la bruja Úrsula con el príncipe Eric, el sacerdote que oficia la ceremonia despliega una notoria y poco sacra erección, que es posible ver en una toma lateral, si uno tiene la paciencia y el morbo suficientes; del mismo modo, hay quienes afirman que en la cubierta del video de la cinta existe un falo escondido entre las formaciones de coral del fondo. En ambos casos, se trata de figuras propias de la composición —la rodilla del sacerdote y una roca con un remate redondeado— en las que algunos ociosos con cochambre en los ojos han querido ver partes privadas de la anatomía masculina.
  • Existe un club privado en Disney World, cerca de Los piratas del Caribe. El rumor dice que hay un Club 21 en Magic Kingdom —Orlando, Florida—, donde unos pocos avispados pueden descansar mientras disfrutan de una cerveza o cualquier otra bebida espirituosa —recordemos que no se vende alcohol en los parques de Disney. Nada más falso. Sin embargo, sí existe un Club 33 en la plaza de New Orleans, en Disneyland —que Walt Disney usaría para agasajar a algunos invitados especiales, pero la muerte le ganó la carrera—, reservado a algunos socios y sus parientes.
  • Los nombres de los siete enanos de Blanca Nieves (1937) representan las siete fases de la adicción a la cocaína. Doc —el sabio—, Gruñón, Estornudo, Tímido, Dormilón, Bonachón y Tontín no representan ni tienen asociación alguna con los supuestos “estados” o fases de la adicción a la cocaína, por la sencilla razón de que no existe un cuadro específico de síntomas físicos para cada etapa de ésta. Además, Disney no inventó a los siete enanos, sino que adaptó a los personajes de una historia proveniente del folklore europeo, llevada a los libros por los hermanos Grimm.

Las que sí son ciertas

  • En Bernardo y Bianca (1977) aparece una mujer desnuda. Aproximadamente a los treinta y ocho minutos de la película, los simpáticos ratoncillos vuelan en el lomo de un albatros, y en el fondo de la ciudad, en la ventana de un edificio de departamentos, es posible ver, en dos cuadros de la cinta no consecutivos, a una mujer con los senos descubiertos. El origen de estas imágenes no ha sido aclarado, pero en 1999 The Walt Disney Company recogió todos los videos de esta película “para garantizar que la marca Disney brinda el mejor entretenimiento familiar”.
  • En un documental sobre la naturaleza, los realizadores fingieron el suicidio masivo de unos lemmings. Estrenado en 1958, y ganador de un Premio de la Academia, el documental White Wilderness retrata diversos aspectos de la vida natural en las regiones nevadas de América del Norte. En una de las escenas más impactantes, se observa a un grupo de roedores —lemmings o leminos— saltar masivamente desde un desfiladero hacia el mar, para perecer ahogados. En el filme, se explica que esto obedece a un instinto de preservación del equilibrio ecológico —o algo así, pues la sobada palabrita es de cuño más reciente— ante la sobrepoblación de estos roedores. De este modo, Disney y su equipo ayudaron a difundir un mito sobre la vida animal. Porque no: los lemmings no se suicidan en masa.
  • Varios turistas han muerto en los parques temáticos de Disney. Desde su inauguración en 1955, un total de nueve personas han resultado heridas mortalmente durante su visita a los parques, la mayor parte debido a que no observaron las medidas de seguridad estipuladas. La primera de ellas fue Mark Maples, de quince años de edad, quien murió en los Matterhorn Bobsleds de Disneyland, en mayo de 1964; la más reciente, Marcelo Torres, quien viajaba en un vagón que se separó del tren de la Big Thunder Mountain, el 5 de septiembre de 2003.

Y, por cierto, el cuerpo de Walt Disney no fue criogenizado… ni vivió feliz para siempre. The End.

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