Vangelis: entre la agonía y el éxtasis

Vangelis: entre la agonía y el éxtasis

Mad hi-Hatter

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Café sonoro

Aunque, como mi sobrenombre lo indica, este humilde sombrerero está un poco desequilibrado, también tengo un lado serio. Esta seriedad me acompaña desde la infancia: fui un niño estudioso, callado, lector ávido y aficionado a la ciencia desde aquellos domingos de los años ochenta en los que se transmitía en México la serie de TV Cosmos, de Carl Sagan.

Sus doce episodios marcaron mi vida: me hicieron sentir, a la vez, insignificante ante la majestuosidad del universo e infinito ante la perspectiva de todo lo que sucedió para que yo existiera; en mi mente, el cielo —esa esfera aparente, azul y diáfana que rodea la Tierra y que da vértigo al contemplarla en una noche estrellada— se convertía en el escenario de mis fantasías y mis pesadillas, del todo y de la nada, de la vida, de la muerte y de lo que, se me decía, viene después de ella: el Cielo, la morada de los ángeles, los santos y los bienaventurados que gozan de la presencia de Dios. Y en los dos ámbitos, el del alma y el de la mente, la alquimia la ejercía una música celestial que acompañaba ese “viaje personal” y que evocaba todos los milagros y los horrores de la historia del universo, de la vida y del ser humano. Esa música, hoy todos lo sabemos, la compuso un músico griego conocido como Vangelis.

Evanghelos Odysseas Papathanassiou

Evanghelos Odysseas Papathanassiou nació el 29 de marzo de 1943 en Volos, Grecia. Fue un célebre tecladista, compositor y productor, además de pionero de la música electrónica, el space rock y el new age, que en gran medida debe su fama a los scores cinematográficos de Carros de fuego (1981), Blade Runner (1982), Antártica (1983), 1492: la conquista del Paraíso (1992) y Alejandro Magno (2004), amén de documentales sobre la vida animal L’apocalypse des animaux (1973), La fête sauvage (1976) y L’opéra sauvage (1977) y de otros como El Greco (2007). Además, fue autor de la música de clausura de los Juegos Olímpicos de Sydney 2000 y del himno oficial de la Copa del Mundo 2002. Y, desde luego, de la música de Cosmos.

Vangelis compuso, entre otras, la banda sonora de la película 'Blade Runner'

Pero eso es lo que todo el mundo conoce y que, quiero creer, todo mundo ha oído alguna vez en la radio, en televisión o en el cine. Pero también hubo otro Vangelis, más profundo e íntimo, cuya historia empieza a finales de la década de 1960, en pleno auge de la psicodelia y del rock progresivo, cuando formó parte de la agrupación Aphrodite’s Child, cuyo cantante era no otro que Demis Roussos[1] y que estuvo vigente de 1967 hasta 1972.

Antes de salir de dicha banda, Vangelis empezó a realizar proyectos solistas, como la música de la cinta Sex Power (1970) del grupo. Su primer álbum solista, que salió al mercado en 1972, fue Fais que ton rêve soir plus long que la nuit —Haz que tu sueño sea más largo que la noche—, seguido de Earth (1973), que antes de la globalización y del dominio de plataformas como Spotify, eran casi desconocidos. Dos años después, como un moderno Dante, visitó en sueños o en la sutil nave de la imaginación los inhóspitos parajes del Infierno y las tersas nubes que rodean al Cielo, y nos regaló Heaven and Hell (1975), un álbum con sólo dos composiciones, tan largas como lo permitía el formato LP, y que son un pasaje de ida a las tinieblas y la agonía del Averno, y de retorno a la lux aeterna y el éxtasis de la presencia de Dios[2] —al parecer, Vangelis era creyente.

A ese álbum celestial e infernal le siguió lo mejor de su producción: Albedo 0.39 (1976), pareja obligada de cualquier documental espacial de la época; Spiral (1977), una pieza soberbia, avanzada en su tiempo, luminosa, emotiva, profunda, con toques casi místicos; Beaubourg (1978) y China (1979), de inspiración claramente oriental. En 1982, ganó un Óscar a la Mejor Música Original por Carros de fuego, su música saltó a la fama mundial y puso su granito de arena en el imaginario colectivo con una pieza que cualquiera identifica con el acto de correr y ganar —y que, de tan gastada, hasta Mr. Bean bosteza al escucharla.

Otra faceta interesante de Vangelis fue la asociación que hizo con Jon Anderson, el agudo vocalista titular de la legendaria banda progresiva Yes: juntos, Jon & Vangelis —así se hacían llamar— sacaron al mercado cuatro álbumes buenos y comercialmente exitosos, aunque más complacientes. En sus últimos años, el griego siguió la ruta que él mismo trazó al lado de Carl Sagan y creó la música para misiones de la NASA y de la Agencia Espacial Europea (ESA); de ahí surgen la ópera coral Mythodea (2001), que enmarcó a la misión Mars Odyssey; Rosetta (2016), compuesta en honor a una sonda de la ESA, y Juno to Jupiter, que terminó siendo su última obra. Vangelis murió el 19 de mayo de 2022 en un hospital parisino, a la edad de 79 años, mientras era tratado contra el covid.

'Juno to Jupiter' terminó siendo su última obra

El espacio de esta columna es muy breve para explicar a profundidad qué quiso decirnos Cage con sus cuatro minutos y treinta tres segundos de silencio. O cuál fue su intención cuando fue a un observatorio astronómico e hizo tomar algunas fotografías a la estrellada bóveda celeste para después graficar matemáticamente esas imágenes y otorgar a cada uno de los puntos luminosos un valor dentro de la escala de notas musicales conocidas, resultando todo en una composición que, si bien no responde al “orden mozartiano” al que están habituados nuestros oídos occidentales posmodernos, sí construye un ordenamiento sonoro apreciable, aunque casi nunca comprensible —y mucho menos disfrutable dentro de los cánones tradicionales. O bien, cuál era la pretensión de una obra como “Organ2 / ASLAP (As Slow As Possible)”, que está diseñada para que su interpretación dure seiscientos treinta y nueve años —sí, leíste bien: más de seis siglos— y que empezó a tocarse en un órgano en la iglesia de St. Burchardi, en Halberstadt, Alemania, con la intención de que termine en el año 2640, si es que aún existe el órgano, y un planeta, que lo soporten.

Hasta el próximo Café sonoro

[1] Cantante famoso en su fase solista por melosas baladas románticas como “Goodby My Love, Goodbye”, “Forever and Ever”. Como dato curioso, su voz se escucha en “Tales of the Future” del soundtrack de Blade Runner.

[2] La muy famosa entrada musical de la serie Cosmos apareció originalmente en este álbum.

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